«Mandamos ferreñas a todo o mundo. Chegan ata a Taiwán»


Redacción / La Voz

No hay lugar en el mundo al que no puedan llegar sus ferreñas, esas pequeñas piezas metálicas capaces de hacer sonar una pandereta. El Obradoiro J R, en Carballo, las hace, al igual que realiza los clavos que las unen a la madera u otros muchos componentes que resultan imprescindibles para la confección de instrumentos tradicionales, tanto gallegos como del resto de la Península. «Levo 25 anos facendo isto, pero foi meu pai o que empezou hai uns 35 anos xa coas palletas para as gaitas. Era torneiro mecánico. Despois fumos aumentando o número de instrumentos, facemos un pouco de todo agora», explica Luis Rodríguez, responsable de esta empresa que exporta «a todo o mundo. As nosas ferreñas van ata Taiwán». ¿Cómo? Engarzadas en las panderetas que salen también del taller de Carballo. Porque aunque la lógica que imprime el ahorro de costes de producción invite a pensar que esos pequeños componentes podrían adquirirlos en estados del entorno de Taiwán, ellos no lo hacen. Los fabrican en Carballo. Con mucho amor. No hay duda de que, unos y otros, no suenan igual. «O que facemos é mercar o material de oxalato e a partir de aí facemos tiras, redondeámolas e usamos o troquel ata darlle a forma axeitada para lograr o mellor son», dice. Pero no es la única pieza que fabrican. También hacen las puntas que las fijan a la madera. Por no hablar de las partes del instrumento que es su especialidad, la gaita. Lo único que no hacen de ella es la palleta, pero construyen llaves de cierre para controlar el paso del aire e incluso han patentado «unha prima final para lograr con ela facer un bordón multitono para o roncón e a ronqueta».

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