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Los científicos plantean a Bruselas bajar un 53 % la xarda en el Cantábrico

e. abuín REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

FERREIRO

Proponen aumentar un 69 % el cupo de jurel que el año pasado se recortó un 24 %

19 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Que ciencia y experiencia deberían ir de la mano en pesca es algo que está asumido por unos y por otros. Y, sin embargo, cada vez se distancian más. «Hai un dislate importante entre o que perciben os patróns dos barcos e os científicos», señala Torcuato Teixeira, secretario xeral de Pescagalicia, a la salida de la reunión que el martes mantuvieron los representantes del sector con científicos del ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar), que asesoran a la Comisión Europea. Una brecha que, a su juicio, solo puede subsanarse cambiando el modelo de estimación de datos y embarcando, en estricto sentido literal, a la ciencia. Subirla a los barcos. Porque ahora, «o que ven os científicos non ten que ver coa realidade, sobre todo en algunhas especies».

Esa diferencia de percepciones podría quedarse en el terreno anecdótico si no fuese porque afecta a la economía de muchas empresas y a zonas con alta dependencia de la pesca. Y pueden entenderse cuando una especie está en riesgo. Pero no son comprensibles oscilaciones como las que hace unos años afectaron a la bacaladilla, que se recortó en el 2011 en un 93 % para subirla un año más tarde un porcentaje importante -del orden del 600 %- o la que ahora se perfila para el jurel de la zona VIIIc -desde Fisterra hasta el golfo de Vizcaya-, para el que el ICES sugiere un incremento del 69,21 %, justo un año después de que los ministros, atendiendo a sus sugerencias, pactaran una rebaja suavizada del 24 %. Por contra, para el jurel al sur de Fisterra y en el golfo de Cádiz -en la IXa-, para el que el año pasado se aprobó un incremento, este, sin embargo, debido a un cambio del modelo aplicado, se propone un TAC (total admisible de capturas) que reduce un 24 % el que sugerían para este año. Y eso a pesar de que la mortalidad por pesca está por debajo de la que se permite para alcanzar el RMS (rendimiento máximo sostenible).

Pero si lo del jurel preocupa a la flota que explota especies pelágicas, más altera la sugerencia que los biólogos hacen para la xarda, una especie en cuya costera participan tanto cerqueros como arrastreros y barcos de anzuelo y artes menores. Y si siempre hay quejas porque el TAC -al menos para la bajura-, la cantidad de que disponen apenas da para dos semanas de costera, el año que viene, de aceptarse las propuestas del ICES dispondrán de la mitad de toneladas, pues plantean recortar el cupo en un 53 %, dejando el millón de toneladas del 2017 en 551 para los doce meses del 2018.

Y es que un cambio en los puntos que se toman como referencia arrojan un descenso de la biomasa de desove, de ahí esa propuesta cicatera. Pero eso choca de nuevo con lo que aprecia el sector, que señala que «en los últimos nueve años se han encontrado grandes bancos de caballa en toda su área de distribución», apuntan desde la OPP Lugo.

Recorte suave para la merluza del norte y de importante calado en el gallo de Gran Sol

El consejo de los biólogos del ICES también pasa por meter la tijera en la merluza de Gran Sol -un 3,7 % menos con respecto al TAC de este año- y en los gallos, con un tajo nimio para las aguas más al norte, pero que supera el 21 % para el oeste de Irlanda y las aguas francesas de Gran Sol. En cuanto a las especies demersales del Cantábrico y aguas ibéricas, la merluza no se salva de la siega, pues proponen un recorte del 3,7 % con respecto al TAC actual, recorte que se eleva al 14 % para el stock de abadejo. Para el rape y la juliana, dos especies que este año computarán por separado, sugieren un incremento de casi un 15 % con respecto a la cuota conjunta que había para este año.

Veda de la cigala

¿Y la cigala? La sugerencia de los científicos es que continúe cerrada. La comprobación por parte de los biólogos de que se ha incrementado la captura por unidad de esfuerzo requiere más respaldo de series históricas. Otro argumento, para Torcuato Teixeira, que refuerza la necesidad de que la ciencia embarque. Recuerda que la última campaña de exploración de la cigala del Cantábrico se realizó en el 2007. Desde entonces, «non se fixo nin un só estudio biolóxico», que sí se está realizando ahora, pero la flota no puede tener vedada por tres años la cigala por «meras cuestións burocráticas», porque se piden ahora trabajos que no se hicieron en diez años.