Lo que dice la ciencia sobre el desayuno: «Es posible que saltárselo se considere un marcador de riesgo»

VIDA SALUDABLE

El desayuno a debate.
El desayuno a debate. iStock

Varios expertos analizan el efecto de esta comida sobre la salud y recuerdan que las conclusiones deben tomarse con cautela

19 jun 2022 . Actualizado a las 17:01 h.

El desayuno ha caído como la casita de paja del cuento de Los tres cerditos. Hasta hace poco, la primera comida se consideraba la más importante de la jornada. Ayudaba a coger fuerzas para un día lleno de retos. Sin embargo, en los últimos años han sido varios los profesionales de la salud que lo han desprovisto de cualquier propiedad mágica otorgada, convirtiéndolo así en una ingesta más, tan relevante como el almuerzo o la cena. En algo mundano. 

Muchos fans de la tostada con aceite y del primer café con leche se llevan las manos a la cabeza ante tales recomendaciones. Para ellos, que son muchos, todo lo que involucre al desayuno es gratificante. Un ritual. Tanto, que #breakfast tiene 111 millones de publicaciones en Instagram. Las cuentas mentales casi ni nos salen. Precisamente, la popularidad e interés público de esta ingesta ha provocado un sinfín de estudios analizando sus bondades e implicaciones en la salud. 

Prueba de ello es que durante la última década se han podido leer titulares, y titulares, alabando o desmitificando el desayuno. Que si no comer a primera hora hace que la obesidad crezca, que si ayunar mejora nuestro rendimiento, que la salud cardiovascular está relacionada con esta primera comida del día. ¿Qué tendrá el desayuno que para bien, o para mal, siempre acaba en boca de todos?

«Es importante como el resto de comidas pero creo que en ocasiones se ha llegado a exagerar con ese dicho tan conocido “desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”», destaca Miguel Ángel Martínez-González, investigador y jefe de grupo del Ciberobn, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Navarra y epidemiólogo, que añade: «Esta creencia puede ser muy interesante a nivel comercial, sobre todo para los que venden cereales, pero todavía no hay grandes ensayos realizados a largo plazo que lo demuestren», precisa el experto en nutrición. Por eso llama a la prudencia y recuerda: «Falta evidencia».

Eso sí, cumplir o no con esta rutina, y para más inri, que hacerlo nos beneficie de alguna forma siempre dependerá del contexto de cada persona. Las situaciones económicas, socioculturales, dietéticas y de salud son heterogéneas, por ello, la fórmula mágica no es la misma para todos.