PODCAST | De la depresión a 'curar' el dolor crónico, la estimulación magnética busca nuevas fronteras: «Hay aproximaciones al alzhéimer que parecen sacadas de un cuento de hadas»

SALUD MENTAL

Esta terapia, que ya hace mejorar a seis de cada diez pacientes con depresión severa farmacorresistente, busca nuevos blancos como los tratamientos personalizados. «Con la marca encefalográfica de cada paciente, podré hacer una estimulación personalizada», explica Javier Cudeiro

10 ago 2022 . Actualizado a las 16:59 h.

Javier Cudeiro lleva una vida entera dedicada a estudiar el cerebro, a tratar de entender los muchísimos secretos que todavía guarda esa masa gelatinosa que rige nuestras vidas. Hasta Galeno, se pensaba que era el corazón el órgano encargado de que pensásemos, sintiésemos y actuásemos. Pero cuando el médico romano, que se dedicaba a curar las heridas de los gladiadores, observó las secuelas de sus peleas se dio cuenta de algo: a causa de las heridas en los corazones, los luchadores morían. Sin más. Pero con las heridas en la cabeza, las consecuencias eran distintas. Problemas de motricidad, cognitivos, en el habla... La historia le atribuye ser el primero en darse cuenta de la importancia del cerebro.

Difícilmente hubiese podido imaginar el médico romano todo lo que, 2000 años más tarde, sabemos del cerebro. Conocemos cuáles son sus partes, de qué se ocupa cada zona, cuáles son más primitivas y cuáles las que nos han hecho humanos. Hemos desarrollado ciencias que se ocupan de conocerlo. La neurología, la neurocirugía, la neurofisiología y la psiquiatría. Operamos el cerebro. Lo electrocutamos para hacer que responda. Si hay un tumor, lo quitamos. Hemos pasado de mirar las neuronas de forma aislada a enteder que su organización es tremendamente compleja. Pero queda mucho camino por recorrer.

Por ejemplo, en el año 2022, todavía no podemos establecer un patrón de lo qué pasa en un cerebro de una persona con depresión. Existen pistas, Esquemas comunes, pero no definitivos. En aprender más está Javier Cudeiro y su equipo en la Universidad de A Coruña. El catedrático de Fisiología y Director del Centro de Estimulación Cerebral de Galicia nos recibe en su laboratorio. Lleva años trabajando con la llamada Estimulación Magnética Transcraneal, una técnica que se desarrolló a finales de los años 80 con el objetivo de observar el comportamiento de las neuronas —«fisiología pura», dice Cudeiro— y que dos décadas más tarde está presente por todo el mundo con aplicaciones terapéuticas y el beneplácito de la FDA. Su indicación principal —que no la única— es ante depresiones severas farmacorresistentes y sus resultados son sorprendentes: un 59 % de los pacientes sometidos a esta técnica, mejoran. Pero Javier Cudeiro busca superar esta barrera. «Nos hemos quedado estancados», reconoce pese a que también existen protocolos para su utilización frente a otras patologías como la depresión psicótica, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) o el trastorno bipolar. ¿Y si la terapia magnética transcraneal pudiese servir también para tratar el dolor crónico de origen neuropático o la fatiga? 

Cómo se logra que una máquina que genera electricidad a través de campos magnéticos logre curar una depresión. No se trata de magia, sino de neuromodulación, esto es, hablando en plata, cambiar nuestro cerebro. «La neuromodulación es cambiar el comportamiento, la actividad de las neuronas. La respuesta a cómo lo hace, es que no lo sabemos, pero tenemos pistas de lo que está pasando. En animales de experimentación hemos visto, registrando la actividad de las neuronas con un micro-electrodo, en directo, que, dependiendo del protocolo utilizado, las neuronas se activan más o menos. Podemos modificar la actividad, podemos neuromodelarla, pero en el caso de la depresión no es tan sencillo. Ya no hablamos de una actividad a nivel de una neurona o de una neurona y sus vecinas. Hablamos de un paso más allá en la organización del cerebro, de la organización en redes neuronales», explica Javier Cudeiro, dejando constancia de lo complejo que es un cerebro depresivo.

Se le llama «protocolo» a las distintas combinaciones de variables que ofrece la máquina estimulación magnética transcraneal como el número de veces que 'dispara', la zona, la intensidad, frecuencia con la que se apica o el tipo de bobina empleada.