Yaiza Rasines es alérgica la progesterona: «El titular fácil sería decir que lo soy a la menstruación»
ENFERMEDADES
Su caso se hizo viral hace unos meses y, después de sufrir complicaciones en su salud, relata cómo se encuentra a día de hoy conviviendo con esta patología de la que existen muy pocos casos documentados en el mundo
13 dic 2025 . Actualizado a las 17:14 h.Yaiza Rasines, de 23 años, se hizo viral este verano al hacer público el diagnóstico con el que convive: es alérgica a la progesterona. El interés mediático que despertó su patología la hizo «descansar» de las redes sociales durante un tiempo. Además, sus complicaciones de salud se vieron agravadas durante estos últimos meses. Aun así, quiere seguir visibilizando la enfermedad con la que convive desde hace años para que otras mujeres lo tengan un poco más fácil que ella. «Es algo que le sucede a muy pocas mujeres y a aquellas que lo sufren, les cuesta hablarlo», dice.
Todo empezó hace unos meses, cuando Yaiza barajó la posibilidad de subir un vídeo a sus redes sociales hablando sobre su enfermedad. «Un poco por desesperación, porque sufro una patología muy rara de la que no hay muchos casos documentados, tan solo 200 en todo el mundo. Tras intentar llevar a cabo un tratamiento que salió mal, subí un vídeo para mis amigos», cuenta. Pero llegó a muchos más ojos, que no eran tan cercanos. «Ahí dije: ¿Y si lo monto bien y lo hago más público? Y ahí explotó todo».
Lo primero que quiere dejar claro esta joven es que «el titular fácil sería decir que soy alérgica a la menstruación, pero no es del todo cierto». En realidad, lo es a una hormona clave en ese proceso: la progesterona. Esta sube durante la segunda mitad del ciclo menstrual, después de la ovulación. El cuerpo lúteo la produce para preparar el útero (endometrio) para un posible embarazo, haciéndolo más grueso. Si hay fecundación, los niveles suben para sostenerlo y, si no la hay, caen provocando la menstruación.
Los primeros síntomas y el diagnóstico
A Yaiza le bajó la regla con 11 años. Al poco tiempo, empezó a sufrir muchas infecciones de orina. «Y a los 13 se me empezaron a hinchar los labios vaginales cada vez que tenía una regla, por lo que, al principio, se pensaron que era una alergia de contacto al algodón, a las compresas», explica la joven. Le hicieron pruebas «de absolutamente todo» y salieron negativas, «pero seguía teniendo infecciones muy seguidas».
El problema fue a más. «Luego ya se me empezaron a inflamar los labios de la boca, los párpados, reacciones cutáneas, incluso una vez llegué a sufrir un shock anafiláctico». Con todo, confiesa que lo más duro ha sido a nivel psicológico. «Porque la sintomatología es como de una cistitis crónica. Ahora estoy mejor, pero me he dedicado a ir al baño cada quince minutos. Si me bebía dos vasos de agua, me dolía un montón».
El dolor llegó a incapacitar que Yaiza pudiera seguir con su vida diaria. «Días enteros en la cama, me levantaba llorando por las noches. Cada vez era más doloroso», narra. A nivel psicológico confiesa que ha sido muy duro estar tanto tiempo sin un diagnóstico. Este llegó hace apenas unos meses, con 22 años. «Me he pasado mi adolescencia escuchando que era psicológico, los médicos preguntaban a profesionales de la salud mental. Eso ha sido lo más duro».
Desensibilización de la progesterona
La desensibilización es un tratamiento médico que consiste en administrar dosis crecientes de un alérgeno bajo supervisión médica para «enseñar» al sistema inmunológico a tolerarlo, reduciendo o eliminando reacciones alérgicas. Es el tratamiento al que quieren someter a Yaiza. «Darme progesterona hasta que la tolere, digamos». Pero el primer intento no salió bien. «Me han tenido que inducir una menopausia, porque para que funcione, tengo que estar sin segregar hormonas. Me dio una reacción alérgica que me provocó espasmos musculares durante ocho horas y me tuvieron que ingresar».
De momento, sigue con la menopausia, «que me ha devuelto calidad de vida», aunque el objetivo es «devolverme mi menstruación normal, porque es peligroso que tenga una menopausia tan joven para toda la vida». Entre las posibles complicaciones, un mayor riesgo de osteoporosis, problemas cardiovasculares o incluso de sueño.
«Con lo que cuesta hablar de cosas tan simples como la regla, imaginemos lo que supone para una niña a la que todo el rato le está doliendo la vejiga. He llegado a hacerme pis encima en el instituto. Es difícil hablar, visibilizar los problema de este tipo. Y para una niña, es muy duro», lamenta Yaiza. Sin embargo, se considera afortunada. «El equipo médico ha escuchado mi caso y se ha preocupado por mí. Están mirando por mi salud, se están documentando sobre esto y he tenido suerte pudiendo acceder a este tratamiento de desensibilización, porque a raíz de hacer público mi caso me han hablado varias mujeres que incluso viven esto sin diagnóstico».
Yaiza no sabe si podrá ser madre. «La realidad es que me sienta mal una hormona que en el embarazo se multiplica. Así que, aunque directamente no me lo hayan dicho, sí que es algo que yo sé que es complejo». Pero ella misma, amplía: «La realidad es que yo no me voy a jugar mi salud por quedarme embarazada, porque he visto cómo reacciona mi cuerpo con una regla, no quiero ni pensar lo que sucedería con un embarazo».