José Juan Uriarte, psiquiatra: «Los psicofármacos no modifican la manera de ser de las personas»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

SALUD MENTAL

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Los medicamentos son muy eficaces en tratamientos de salud mental, pero están rodeados de prejuicios

21 mar 2022 . Actualizado a las 16:24 h.

Cuando se trata de cuidar nuestra salud física, es probable que tengamos una actitud proactiva. Que nos interesemos por aprender qué prácticas, consumos y controles debemos realizar para mantener nuestro bienestar y prevenir problemas. Pero, si se trata de nuestra salud mental, no siempre estamos tan predispuestos a tener esos cuidados. En muchos casos, no estamos acostumbrados a tratar nuestra mente como una parte más que integra nuestra salud. De hecho, es posible que no sepamos qué hábitos debemos cultivar para mejorar nuestra salud mental, o a qué síntomas estar alerta para acudir a una consulta.

«Existe una confusión entre sufrimiento emocional, algo inherente a la vida y sus circunstancias, y las enfermedades psiquiátricas. Obviamente, hay un cierto solapamiento, y las circunstancias vitales adversas pueden sobrepasar nuestra capacidad de adaptación y nuestros apoyos y generar necesidad de tratamiento, farmacológico o no», explica el doctor José Juan Uriarte Uriarte, Jefe de Servicios Asistenciales de Adultos de la Red de Salud Mental de Bizkaia. Sin embargo, «la ansiedad y la tristeza, cuando están motivadas por esas circunstancias adversas, no son enfermedades ni, por tanto, susceptibles en general de tratamiento psicológico o farmacológico», aclara.

En cambio, cuando se establece que hay un trastorno psiquiátrico, se pueden indicar tratamientos con psicofármacos. «La ansiedad y la depresión son los trastornos psiquiátricos más frecuentes, por lo que los medicamentos más recetados son los ansiolíticos y los antidepresivos», señala Uriarte. Veamos qué se esconde detrás de estos tratamientos que están rodeados de prejuicios.

¿Qué son los psicofármacos?

Los psicofármacos son medicamentos que actúan modificando los efectos de los neurotransmisores cerebrales, unas sustancias que se encargan de transmitir información entre las neuronas. También pueden actuar sobre estructuras encefálicas o la corteza cerebral. Pueden, por ejemplo, reducir la concentración de neurotransmisores en la sinapsis o impedir su efecto bloqueando los receptores sobre los que actúan. Otros psicofármacos aumentan la concentración sináptica de neurotransmisores por diversos mecanismos, mejorando los estados de depresión.

Los neurotransmisores juegan un papel importante en nuestra salud mental. «Sustancias como la dopamina, en el caso de los antipsicóticos o la serotonina, en el caso de los antidepresivos, son ejemplos característicos. ¿Esto significa que la depresión se deba a falta de serotonina o la esquizofrenia a un exceso de dopamina en el cerebro? Pues no, al menos no como única explicación. Las cosas en el cerebro son mucho más complicadas que eso», señala Uriarte.