Madera, acero inoxidable, plástico o silicona: ¿qué material es mejor en la cocina?
EL BOTIQUÍN
Los expertos explican que existen compuestos más seguros porque son inocuos y más resistentes al calor
08 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Cada vez se habla más de la importancia de los materiales empleados en los utensilios y recipientes de la cocina. La razón es algo tan básico como que entran en contacto con los alimentos y un mal uso o elección puede dar lugar, o bien a la alteración del sabor de la comida, o bien a la liberación de partículas en el alimento. Ambos casos, nada deseados. Así, resulta útil saber qué tipo de componente es mejor para cada uso.
Ya, de base, en España todos los materiales empleados en el menaje de la cocina, como una espátula o un cucharón, son seguros. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) detalla que la normativa europea obliga a que cualquier utensilio que toque la comida no suelte sustancias extrañas ni cambie su palatabilidad.
Para ello, los materiales tienen que pasar controles y pruebas antes de salir a la venta; por su parte, los fabricantes están obligados a usar componentes autorizados y respetar límites muy claros. Además, existe un sistema de vigilancia. Así que, en general, si el etiquetado está en regla, no debería haber problema.
La madera
Con todo, hay materiales mejores y peores según el caso. Un ejemplo claro son las tablas de cortar, que se encuentran en distintas formas, tamaños y, en muchas ocasiones, de madera. Este material es poroso y es más fácil que se aparezcan grietas o cortes, en los que se puedan acumular restos de alimentos y humedad, el cóctel perfecto para alimentar el crecimiento de microbios. «Si utilizamos una tabla de madera para cortar la carne o el pescado, que son productos muy húmedos y que, además, con el agua que pierden pueden arrastrar otros componentes, debemos procurar limpiar muy bien esa superficie», responde Sidonia Martínez, catedrática de Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Vigo, quien precisa que los utensilios de madera suelen estar tratados para resistir.
Menos optimista con este material se muestra el tecnólogo de los alimentos y divulgador Mario Sánchez, que prefiere evitarlo en la cocina: «Mucha gente piensa que la madera es un material estupendo para la cocina, pero lo cierto es que es todo lo contrario», advierte. Desde el punto de vista sanitario, «es uno de los peores que existen para estar en contacto con alimentos. Existe mucha controversia sobre esto, ya que algunas personas afirman que la madera bien tratada es antibacteriana, pero la evidencia científica es contradictoria al respecto», añade.
Para Sánchez, si un utensilio requiere de grandes cuidados para mantenerse en buen estado «significa que su uso no es la mejor de las ideas». La realidad es innegable: la mayor parte de las personas en la cocina va a necesitar un recurso rápido, fácil y accesible, «no van a perder gran parte de su valioso tiempo echándole aceite y cuidando a una tabla de madera como si fuera su hijo pequeño», indica.
Con todo, si alguien desea fervientemente tener una tabla de madera por cuestiones, por ejemplo, estéticas, que tenga en cuenta dos consejos. Por un lado, que la madera sea resistente y con un poro más cerrado; y por otro, que se extreme la limpieza. Lo mismo se aplica a los utensilios, como las cucharas, de este material. Eso sí, un apunte: no se pueden limpiar en el lavavajillas.
Si existe un material sobre el que Sánchez da una alerta es el bambú, «que es mucho peor que la madera y que ha sido catalogado a lo largo de los años como una materia prima peligrosa, debido a diferentes alertas alimentarias en España por contaminación con sustancias tóxicas», recuerda el divulgador.
Espátulas de plástico
No todos los plásticos son adecuados para su uso en utensilios de cocina. Algunos, como el PVC o los que contienen bisfenol A (BPA) o ftalatos, pueden liberar sustancias químicas al entrar en contacto con alimentos, especialmente cuando se calientan o presentan daños. Por esta razón, Javier Valverde, profesor de Química e investigador de la Universidad CEU San Pablo, de Madrid, recomienda evitarlos a toda costa: «El bisfenol A es un compuesto químico identificado como disruptor endocrino; es decir, capaz de interferir con el sistema hormonal del organismo». Es más, hoy en día se aplican restricciones de uso. Por ello, recomienda optar por polipropileno, por polietileno y aquellos libres de BPA y ftalatos.
En la misma línea se pronuncia Mario Sánchez, que aunque considera al plástico un material más apropiado en la cocina que la madera, tampoco lo vende como el caballo ganador. «No es cien por cien inocuo, porque el plástico es más susceptible de migrar componentes potencialmente tóxicos a los alimentos, especialmente, en contacto con altas temperaturas», comenta.
Moles de silicona
La silicona ha suscitado dudas, sin embargo, son mitos. Lo cierto es que se trata de un material muy versátil porque es muy flexible, resistente al calor y fácil de limpiar. «Resisten temperaturas de hasta 250.º C, y el inconveniente es que pueden absorber olores o grasas si son de baja calidad», señala Valverde, que por este motivo, aconseja revisar las certificaciones.
La normativa europea exige que la silicona destinada al contacto con alimentos cumpla criterios de seguridad específicos, garantizando que no libere sustancias nocivas durante su uso habitual. Por ello, siempre que se emplee siguiendo las indicaciones del fabricante, es una opción segura y duradera para cocinar y hornear. La misma recomendación al nylon, «que es algo menos resistente al calor», añade Mario Sánchez.
Acero inoxidable
El acero inoxidable es, para todos los expertos consultados, el mejor compañero de cocina. No se deteriora con el tiempo, tiene estabilidad, es fácil de limpiar y ligero. «Es inocuo, resistente al calor y no libera componentes al alimento», señala la catedrática. Y sí, esto puede aplicarse tanto a las baterías de cocina como al resto de menaje. Para Sánchez, es el material «estrella», pues supera al resto de opciones en todos los ámbitos.
Para cocinar, el aluminio y el hierro fundido también son, junto al anterior, buenas opciones. «El primero es un excelente conductor del calor y con un peso ligero, que caliente rápido y uniforme», comenta Javier Valverde. La mala noticia es que requiere de recubrimientos antiadherentes de calidad, entre ellos, el PTFE, bajo el nombre comercial Teflón. «Las versiones más modernas de estos antiadherentes están libres de compuestos químicos con efectos perjudiciales para la salud», señala.
Por su parte, el hierro fundido es muy resistente y tiene «una excelente retención del calor, y una buena opción para cocciones lentas», comenta el profesor de Química. Eso sí, con un inconveniente: se trata de un material pesado y requiere mantenimiento. En concreto, «necesita una protección con una película de aceite polimerizado (curado) sobre la superficie, útil para prevenir la liberación de óxidos de hierro, además de servir como un revestimiento natural antiadherente», concluye el experto.