Los músicos comen aquí

La periodista Laura Ramos acaba de editar «Roadieadvisor», un libro en el que los roadies de grupos como Love Of Lesbian, Vetusta Morla, Sidonie, Lori Meyers y León Benavente hablan de sus restaurantes favoritos. Pepe Solla, chef de Casa Solla, se encarga de prologarlo

La vida en la carretera es dura. Cualquiera que haya girado con una banda conocerá de sobra las consecuencias de alimentarse a base de bocatas, cáterings de festivales o directamente de nada. Por eso, los que ya tienen callo y oficio saben que es imprescindible conocer bien dónde se come con calidad y a buen precio. Ese, entre muchos otros, es trabajo del roadie, esa persona que viaja con los músicos y se encarga de que todo esté en su sitio y no falte nada para que el artista se limite a su trabajo: tocar.

Jugando con la guía virtual TripAdvisor, la periodista catalana especializada en viajes y música Laura Ramos se ha inventado el palabro Roadieadvisor. Titula así su libro recién editado por Reservoir Books y acentúa ese carácter de guía y sabiduría de los roadies para detectar los mejores bocados del país. Y como no podría ser de otro modo, el origen parte de un gallego, el coruñés Martín Muñiz.

Muñiz, que se encarga de cuidar en la carretera a León Benavente y Nacho Vegas, ha hecho de todo en la música arriba y abajo del escenario. Al encontrarse con el problema del ensayo-error de los restaurantes ideó un punto de encuentro entre roadies de otras bandas. Todo funciona a través de un grupo de WhatsApp, en donde clasifican los restaurantes de calidad por diferentes tramos de precio: bueno bonito barato (de 10 a 14 euros por persona), de fin de semana (de 14 a 20 euros), gira gourmet (de 20 a 30 euros) y hoy homenaje (a partir de 30 euros).

Toda esa información, tal y como indica Laura Ramos, se comparte con roadies como Gonçal Planas (Love of Lesbian), Cyril Devaux (Vetusta Morla), Dani Blanco (Sidonie) o Manuel Requena (Lori Meyers), que aparecen en el libro. Cuentan su experiencia sin que quede muy claro si la cocina es la excusa para hablar de su trabajo o si su trabajo es la excusa para hablar de la cocina.

El libro está prologado por el chef de Casa Solla, Pepe Solla, portador de una lustrosa estrella Michelin. En él habla de las conexiones entre la comida y la música, destacando el caso del festival Portamérica, donde ambas disciplinas están íntimamente entrelazadas. Su local es uno de los que aparecen y que cuenta como clientes a Love of Lesbian y Vetusta Morla, calificado como «un placer para los sentidos y una experiencia inolvidable».

Pequeños locales gallegos

Otro que cuenta con muchas recomendaciones es la Taberna Os Tigres, de A Coruña, donde comen cuando les cae concierto en la ciudad. León Benavente, Love Of Lesbian y Sidonie la describen así: «Comida gallega de calidad, casera y con mucho cariño. Como comer en casa». También se recoge el restaurante Fonte da Salud, de Baralla, del que destacan que en su menú de 10 euros «te deja servir todo lo que quieras» y que las patatas fritas son «non stop». Igualmente se hace mención al restaurante Bruma II de A Gudiña (Ourense), debilidad de los integrantes de León Benavente por su comida casera. Los otros locales que aparecen mencionados son Taberna do Labrego, en Begonte, y el Bodegón Os Concheiros, en Santiago.

Estrellas que alimentan cuerpo y alma

MARCO SORIANO DE TEJADA

La gastronomía ha ido ganando terreno en los festivales musicales de Galicia que han dejado atrás aquella triste barra llena de gente intentando pedir una bebida. La tendencia actual es disponer de un espacio gastro en el que los asistentes pueden elegir su comida favorita y disfrutar de ella en una zona especialmente diseñada para ello

El fin de semana pasado, con Son do Camiño se dio el pistoletazo de salida de los festivales musicales veraniegos. Música que nos alimenta el espíritu en interminables sesiones de bailes y saltos en singulares entornos naturales donde podemos acampar durante unos días y convivimos con la música. Pero para reponer fuerzas, ¿quién se encarga de alimentar nuestro cuerpo? 

Portamérica es una de las referencias para los festivaleros que acaban el verano con una colección de pulseras en la muñeca. Tras cinco años en Nigrán, se trasladó a Caldas de Reis donde este año celebrará su tercera edición. En estos ocho años la gastronomía ha ido ganando terreno junto con el número de asistentes, de manera que han tenido que limitar a nueve mil el número de entradas para que sea más cómodo, fácil y accesible. Para el chef con una estrella Michelín, Pepe Solla, comisario de Portamérica, «no hace falta ser forofo de la cocina ni de la música para disfrutar del festival, pero si te gustan las dos no vas a encontrar nada parecido en todo el mundo», dice.

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