Las cien formas de la chalana

Botes, medias construcciones, falúas, zocas, franquías y las decenas de modelos de la popular chalana aparecen en un libro de embarcaciones tradicionales de dos profesores


Las embarcaciones tradicionales artesanales, de Finisterre a Ribadeo, cuentan ya con un manual para quienes quieran iniciarse en el mundo marinero menestral del último siglo: As embarcacións tradicionais do Arco Ártabro a Ribadeo , escrito por los profesores Bernardo Máiz y Enrique Freire. Botes, medias construcciones, falúas, zocas, franquías y las decenas de modelos de la popular chalana tienen su asiento en este trabajo. Porque la chalana bien puede ser una guía de cómo carpinteros de ribera adaptaban el modelo a las condiciones de cada recuncho de la costa. Porque no es lo mismo la chalana de la ría de Ferrol de la que utilizan los percebeiros de Cedeira. Ni tampoco las popas de todas ellas son planas, porque también las hay curvas.

En la ría de Ferrol se nota la influencia de las salas de gálibos de los astilleros. El producto mejor acabado de esta simbiosis del diseño industrial y el mundo artesanal es la media construcción. Un hermoso bote, del que todavía quedan modelos con más de un siglo de vida, como el Pajarito . Lo mismo que los carpinteros de las maestranzas de Arsenales influyeron en los ventanales del barrio de A Magdalena, también dejaron su impronta en las embarcaciones menestrales. Porque lo de navegar por placer es cosa de hace pocos días. Todos estos ejemplos de botes y chalanas eran para trabajar y muy duro. Por medio de estos historiadores sabemos también que el cabo Finisterre marca una frontera de modelos. El golfo ártabro (las rías de Betanzos, Ares y Ferrol) hasta Ribadeo reciben la influencia del Cantábrico. Se ve en los remos y en diseños como las traineras que en sus orígenes no eran como las estilizadas que ahora vemos en las grandes regatas de los mares del norte, sino barcos manejados principalmente a remos, para el arrastre.

Clube do Mar

Antes de contar con este libro, el Clube do Mar de Ferrol, del que Máiz fue presidente, había hecho ya su tarea de recuperación de embarcaciones y vela tradicional. El resultado de esta labor podemos verlo en los pantalanes de atraque de la dársena de Curuxeiras, en el puerto interior ferrolano. Incluso el Ría de Ferrol , ese trinquete con mezcla de pequeña lancha de pasaje considerado ya como un símbolo de este mundo marinero ferrolano, es el resultado del trabajo de su propietario, César Bedoya, y otros amantes de la vela tradicional.

De Fisterra para abajo, sobre todo las asociaciones relacionadas con la dorna, llevaban ventaja a los del norte en la lucha por recuperar las tradiciones marineras, pero puede decirse que el golfo ártabro ha conseguido recuperar el tiempo y ponerse a su altura. Ya existen asociaciones en los puertos de Redes, Sada y A Coruña, todas integradas en la Federación Galega de Cultura Marina. La celebración, el pasado año, del encuentro internacional en Ferrol, con embarcaciones llegadas desde la Bretaña hasta el Mediterráneo, fue la mayoría de edad de estos colectivos. El evento atrajo a miles de visitantes a Ferrol para conocer de cerca este patrimonio colectivo que estaba a punto de desaparecer. Porque en este mundo uno ve racionalidad, conocimiento, adecuación al medio, belleza, orgullo, autoestima, como resaltan los autores.

Los catalanes

Los dos profesores recorrieron 64 puntos de atraque, rías y villas costeras desde Lorbé hasta Filgueiras, en la ría de Ribadeo. El recorrido por esta historia del último siglo sirve también para ver la evolución de los modos de producción, desde el falucho que llegó con los catalanes hace más de dos siglos, cuando se asentaron en Galicia para explotar el salazón, hasta las traineras del XIX, el trincado parecido al galeón, con 14 remos, palo y vela. O las lanchas grandes, ya un modelo empresarial con armador y asalariados. La motorización cambió por completo el mundo marinero menor, pero perviven todavía esas velas latinas (triangular), amartillada que pueden verse en la ría de Ferrol los días en que el Clube do Mar despliega su pequeña flotilla.

Bucetas, patexeiros, trincados, traineras y las medias construcciones contonean toda su belleza, llenos de vida.

Clavazón de cobre

Hay verdaderos enamorados de este mundo como el ferrolano Juan Romero, Mini , ex propietario del Pajarito , que ha encargado al carpintero de ribera cedeirés César Loureiro una réplica del anterior: seis metros, cuadernas de carballo, forro de pino rojo, quilla de elondo y clavazón de cobre, como mandan los cánones. Será su gemelo en la ría de Ferrol.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ferrol

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos

Las cien formas de la chalana