Sánchez equilibra políticos con gestores

Combina en su Gobierno personas de su máxima confianza, como Calvo y Ábalos, con otras de un perfil técnico muy reconocido, como la gallega Nadia Calviño, para tranquilizar a Bruselas

El presidente del Gobierno acudió ayer a la  concentración de la selección española para despedirla antes del mundial
El presidente del Gobierno acudió ayer a la concentración de la selección española para despedirla antes del mundial

madrid / la voz

Pedro Sánchez ha convertido el nombramiento de cada uno de sus ministros en uno de los primeros y más potentes mensajes de hacia dónde pretende que camine su Gobierno, y a su vez en un auténtico juego de equilibrios con el que busca no herir ninguna gran sensibilidad.

Acusado por la oposición de haber alcanzado el poder a través del más diverso conglomerado de fuerzas políticas, Sánchez está dispuesto a hacer de la necesidad virtud, y trata de buscar una complicada armonía en la composición del Ejecutivo. El ejemplo más claro de este doble juego se localiza en Cataluña, en donde el nuevo líder del Ejecutivo tiene uno de los más grandes desafíos de su mandato. Si el pasado lunes nombró a Josep Borrell, una de las voces de su partido que más se ha significado contra los secesionistas, como titular de la cartera de Exteriores, ayer dejó la política territorial en manos de la catalana Meritxell Batet, persona de su máxima confianza y gran partidaria de alcanzar una salida política del enredo. Mientras el primero aporta seguridad entre los no independentistas y genera rechazo en el otro sector, Batet es todo lo contrario: traslada una cierta desconfianza entre los constitucionalistas y no es vista con malos ojos en el PDECat y ERC.

Junto al nombramiento de Batet, ayer se oficializó el grueso del que a partir de los próximos días se convertirá en un Gabinete en el que hasta el momento es superior el número de mujeres, en lo que de por sí constituye un guiño a sus votantes de corte más progresista. Una de ellas será Carmen Calvo, que ejercerá de mano derecha de Sánchez en el Gobierno al asumir la única vicepresidencia, unas competencias que compaginará con la cartera de Igualdad, que vuelve a contar con un departamento propio. Andaluza, doctora en Derecho Constitucional, fue uno de los más firmes apoyos de Sánchez desde que reconquistó el mando en Ferraz. Como experta en leyes, en su día también negoció mano a mano con su antecesora en el cargo, Soraya Sáenz de Santamaría, la aplicación del 155 en Cataluña.

Una gallega, a Economía

Sánchez también quiso trasladar un mensaje de confianza a Bruselas con el nombramiento de la coruñesa Nadia Calviño al frente del Ministerio de Economía, ya que hasta ahora era directora general de Presupuestos de la Comisión Europea. Hasta el momento es la única gallega, aunque Sánchez todavía no ha acabado de perfilar su equipo y la compostelana Pilar Cancela aparece en las quinielas para quedarse con Agricultura y Pesca.

Calviño tendrá que trabajar codo con codo con María Jesús Montero, confirmada ayer al frente de Hacienda. Consejera en la Junta de Andalucía desde el 2004, tendrá una de sus primeras grandes papeletas en la defensa que deberá realizar en el Senado de los Presupuestos rechazados recientemente en el Congreso por los socialistas y que ahora se han comprometido a asumir.

José Luis Ábalos compaginará sus tareas al frente de la secretaría de organización del PSOE con una cartera de peso como es Fomento. Teresa Ribera, ex secretaria de Estado con Zapatero, encabezará un ministerio que reúne Energía, Medio Ambiente y Cambio Climático. A media tarde de ayer también trascendió que Carmen Montón se pondrá al frente de Sanidad.

Todavía por confirmar, es un secreto a voces que Margarita Robles se hará cargo de una cartera, aunque todavía hay dudas sobre si será Justicia o Interior.

Nadia Calviño: tenacidad y currículo a partes iguales

carlos punzón
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La gallega renuncia a más de 140.000 euros anuales al dejar su cargo en Bruselas para hacerse cargo del ministerio

Treinta y dos años antes de que Pedro Sánchez pensase en Nadia Calviño para convertirla en la nueva ministra de Economía, la economista nacida en A Coruña en 1968 se convirtió en ariete de denuncia de Alianza Popular contra el resultado del referendo de la OTAN. El partido de Manuel Fraga, que abogaba por la abstención, aseguraba que la hija del primer director general de RTVE del Gobierno socialista, José María Calviño, era una de los jóvenes que había votado pese a no contar todavía con 18 años.

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