Nadia Calviño: tenacidad y currículo a partes iguales

Carlos Punzón
carlos punzón VIGO / LA VOZ

ESPAÑA

C. Porteiro

La gallega renuncia a más de 140.000 euros anuales al dejar su cargo en Bruselas para hacerse cargo del ministerio

24 sep 2019 . Actualizado a las 12:43 h.

Treinta y dos años antes de que Pedro Sánchez pensase en Nadia Calviño para convertirla en la nueva ministra de Economía, la economista nacida en A Coruña en 1968 se convirtió en ariete de denuncia de Alianza Popular contra el resultado del referendo de la OTAN. El partido de Manuel Fraga, que abogaba por la abstención, aseguraba que la hija del primer director general de RTVE del Gobierno socialista, José María Calviño, era una de los jóvenes que había votado pese a no contar todavía con 18 años.

La sombra de su padre surge de nuevo inevitablemente al ser designada ministra. Calviño, con el despacho de abogados que creó muy cerca de la sede del PSOE en Ferraz tras su paso por la televisión pública, jugó un papel muy activo junto a los también guerristas José Félix Tezanos y Manuel Escudero en la búsqueda de apoyos para las primarias con las que Pedro Sánchez tomó de nuevo el mando de la organización socialista.

Pero la carrera de Nadia Calviño, en realidad, poco tiene que ver con la de su padre. Prácticamente no ha dejado de hacer política en su vida laboral, pero casi desde el principio como tecnócrata y sin vinculación partidaria reconocible.

Cuando La Voz desveló ayer su nombre como la opción más fundamentada para convertirse en ministra de Economía, la funcionaria española de mayor rango en la Unión Europea sopesaba continuar la imparable carrera iniciada en Bruselas en el 2006, o aprovechar a sus 50 años la oportunidad de volver a estar con su familia en Madrid, pero con el hándicap de no saber cuánto durará el Gobierno que ahora forma Pedro Sánchez.

«Mi consejo es estar abierto a nuevas oportunidades y retos», trasladaba Nadia Calviño al periodista Rubén Santamarta cuando le pedía un consejo para todos los que buscan su primer trabajo. El suyo fue como becaria en despachos de abogados e intérprete, aprovechando sus conocimientos sobrados de inglés y francés y para defenderse en alemán.

La hasta ahora directora general de Presupuestos de la Comisión Europea vuelve a A Coruña de vez en cuando a ver a miembros de su familia, pero desde pequeña reside en Madrid, donde estudió Económicas en la Complutense, donde trabajó como profesora asociada. También se graduó en Derecho por la UNED.

Su primer empleo en la facultad lo consiguió por su currículo y aptitudes, y ambas herramientas son las que le han allanado el camino para seguir creciendo en puestos de servicio público, primero en España y luego en la UE, donde como número dos del comisario de Programación Financiera, Günther Oettinger, ha venido diseñando el reparto anual de 160.000 millones de euros y acaba de cuadrar las cuentas comunitarias sin la aportación de Gran Bretaña, con cuyo Gobierno lidió el brexit.

Reputación en Europa

«Cuando entre en la próxima reunión de del Eurogrupo no hará falta presentarla, todos los ministros la respetan», aseguran desde Bruselas. «Es incuestionable en Europa, es una responsable de primer nivel», ratifican fuentes socialistas desde el Europarlamento, que advierten sobre todo de su tenacidad a la hora de negociar y alcanzar sus objetivos.