Nadia Calviño: tenacidad y currículo a partes iguales

La gallega renuncia a más de 140.000 euros anuales al dejar su cargo en Bruselas para hacerse cargo del ministerio


vigo / la voz

Treinta y dos años antes de que Pedro Sánchez pensase en Nadia Calviño para convertirla en la nueva ministra de Economía, la economista nacida en A Coruña en 1968 se convirtió en ariete de denuncia de Alianza Popular contra el resultado del referendo de la OTAN. El partido de Manuel Fraga, que abogaba por la abstención, aseguraba que la hija del primer director general de RTVE del Gobierno socialista, José María Calviño, era una de los jóvenes que había votado pese a no contar todavía con 18 años.

La sombra de su padre surge de nuevo inevitablemente al ser designada ministra. Calviño, con el despacho de abogados que creó muy cerca de la sede del PSOE en Ferraz tras su paso por la televisión pública, jugó un papel muy activo junto a los también guerristas José Félix Tezanos y Manuel Escudero en la búsqueda de apoyos para las primarias con las que Pedro Sánchez tomó de nuevo el mando de la organización socialista.

Pero la carrera de Nadia Calviño, en realidad, poco tiene que ver con la de su padre. Prácticamente no ha dejado de hacer política en su vida laboral, pero casi desde el principio como tecnócrata y sin vinculación partidaria reconocible.

Cuando La Voz desveló ayer su nombre como la opción más fundamentada para convertirse en ministra de Economía, la funcionaria española de mayor rango en la Unión Europea sopesaba continuar la imparable carrera iniciada en Bruselas en el 2006, o aprovechar a sus 50 años la oportunidad de volver a estar con su familia en Madrid, pero con el hándicap de no saber cuánto durará el Gobierno que ahora forma Pedro Sánchez.

«Mi consejo es estar abierto a nuevas oportunidades y retos», trasladaba Nadia Calviño al periodista Rubén Santamarta cuando le pedía un consejo para todos los que buscan su primer trabajo. El suyo fue como becaria en despachos de abogados e intérprete, aprovechando sus conocimientos sobrados de inglés y francés y para defenderse en alemán.

La hasta ahora directora general de Presupuestos de la Comisión Europea vuelve a A Coruña de vez en cuando a ver a miembros de su familia, pero desde pequeña reside en Madrid, donde estudió Económicas en la Complutense, donde trabajó como profesora asociada. También se graduó en Derecho por la UNED.

Su primer empleo en la facultad lo consiguió por su currículo y aptitudes, y ambas herramientas son las que le han allanado el camino para seguir creciendo en puestos de servicio público, primero en España y luego en la UE, donde como número dos del comisario de Programación Financiera, Günther Oettinger, ha venido diseñando el reparto anual de 160.000 millones de euros y acaba de cuadrar las cuentas comunitarias sin la aportación de Gran Bretaña, con cuyo Gobierno lidió el brexit.

Reputación en Europa

«Cuando entre en la próxima reunión de del Eurogrupo no hará falta presentarla, todos los ministros la respetan», aseguran desde Bruselas. «Es incuestionable en Europa, es una responsable de primer nivel», ratifican fuentes socialistas desde el Europarlamento, que advierten sobre todo de su tenacidad a la hora de negociar y alcanzar sus objetivos.

Su carrera en la función pública comenzó ganando unas oposiciones como técnico comercial economista del Estado en 1994 y en los siguientes doce años el peso de su currículo le haría ir ascendiendo seis veces hasta llegar a ser directora general de Competencia. Pedro Solbes la animó a no perder la oportunidad que se le abría de continuar su carrera en la Comisión Europea.

Madre de cuatro hijos y trabajadora intensiva declarada, salvo los fines de semana, Nadia Calviño está convencida de que «ya no queda otra que ir a hacia la unidad fiscal, bancaria y política», «apostar por un mercado europeo sin barreras», «atender a las economías emergentes» y «garantizar los niveles de bienestar alcanzados». Esos principios los defenderá ahora por 142.000 euros al año menos, pero ya hay quien la ve cuando deje de ser ministra como futura comisaria europea. Su currículo acaba de crecer de nuevo y nunca ha ido a menos.

«He cogido las oportunidades que me ha dado la vida»

Cristina Porteiro

¿Tiene planes de volver a España? «No planifico la vida, que siempre te da sorpresas. Más vale adaptarse a las circunstancias y a los cambios que vienen por el camino», aseguraba Nadia Calviño el pasado 15 de marzo a La Voz. El entorno de Ciudadanos ya coqueteaba con la idea de tantear su colaboración, según fuentes de la formación. Nadie podía imaginarse el escenario de una moción de censura, la caída del Gobierno de Rajoy y su designación como ministra de Economía de Pedro Sánchez. La incógnita no se despejó hasta ayer. La coruñesa aceptó el reto, igual que hace doce años (2006), cuando dio el salto a Bruselas. «He podido coger las oportunidades que me ha dado la vida», reconocía sonriente durante la entrevista. Pero no ha sido solo el azar el que la ha puesto en la senda del ministerio. Calviño es una mujer fuerte, disciplinada y perfeccionista. A pesar de los obstáculos que se ha encontrado a lo largo de su carrera profesional, en ocasiones por ser mujer, nunca ha renunciado a su trabajo. «Indudablemente, ha habido momentos en mi vida en los que ser mujer y tener hijos ha sido un desafío adicional desde el punto de vista de mi carrera, en otros me ha ayudado porque ha habido políticas más decididas para favorecer la llegada de mujeres a puestos de responsabilidad [...]. Se ha progresado, pero queda mucho camino por recorrer hasta la paridad», sostiene. La gente que ha trabajado con ella subraya el «enorme esfuerzo» y la «capacidad de trabajo» que es capaz de asumir. «Soy muy disciplinada», reconoce. Habla con soltura y simpatía. Su cercanía le ha permitido tejer una red de contactos y apoyos de enorme utilidad para devolver el peso político a España en Bruselas. «La crisis económica dañó la credibilidad, el estatus y la imagen del país, pero no he percibido una pérdida de influencia. España sigue siendo considerada como uno de los grandes países de la UE», insiste. No se olvida de Galicia. Es consciente de la enorme importancia que tiene conservar los fondos europeos. «Galicia se ha beneficiado enormemente con inversiones en infraestructuras para el AVE, el puerto exterior... Han aumentado el bienestar. Espero que siga aprovechando las fondos».

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