La negociadora que tendrá que derretir el hielo con la Generalitat

Como profesora de Derecho Constitucional defiende el encaje de Cataluña en una España federal

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redacción / la voz

La nueva ministra de Administraciones Territoriales, Meritxell Batet (Barcelona 1973), tendrá como principal cometido lidiar con el conflicto catalán para buscar una solución, que no es poco. Pero destacados miembros del PSC, en cuya agrupación del barrio barcelonés de Gracia milita desde hace una década, tienen confianza en su gestión para tender puentes entre la Moncloa y la Generalitat. Dicen de ella que es «negociadora» y que destaca por su «rigor intelectual», aunque también se ha ganado la fama de «prudente y afable», aunque pueda parecer tímida o distante en un primer momento. «Tiene un porte de persona erguida, quizás por su dedicación a la danza clásica», justifican, pero «es muy querida, respetada y tiene empatía».

Sus primeros pasos en el partido fueron de la mano de Narcís Serra como independiente, pero pronto se ganó el apoyo de las bases. «No tiene un ego inflamado como otros: sabe que en el partido hay un proyecto y decisiones colectivas», comentan desde la primera línea del PSC, donde muestran su respeto porque siempre ha sabido escuchar y trazar líneas en equipos de estrategia política. Sánchez contó con Batet pese a que en las primarias del PSOE ella apostó por la candidatura de Patxi López. Fue la número dos de la lista por Madrid en las elecciones del 2015, lideró el cartel de los socialistas catalanes en la repetición electoral del 2016 y formó parte del Gobierno en la sombra de Sánchez.

Su firmeza ante el «no es no» a Rajoy le costó ser apartada de la dirección del grupo socialista en el Congreso. Defiende que la cuestión catalana debe ser resuelta como un problema político y no solo en los tribunales. Ese es el reto que tiene por delante, uno de los más complicados del Gobierno, y que será decisivo para el futuro de España, del PSOE y de Pedro Sánchez, además del suyo mismo.

Como profesora de Derecho Constitucional, es una convencida del federalismo, y entiende que Cataluña tiene encaje en España. Fue diputada en el Congreso en las últimas cinco legislaturas. En Madrid conoció a su exmarido, el dirigente del PP, José María Lassalle, con quien tiene dos hijas.

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