Letizia, reina de España

La princesa de Asturias se convertirá en la reina más joven de Europa y la primera reina plebeya de la historia de la monarquía española

A. Precedo
Redacción / La Voz

Leticia Ortiz subirá al trono con 41 años. El rey Juan Carlos I, aquejado por un proceso de debilitamiento de su salud, barajaba desde hacía tiempo la posibilidad de ceder el trono a su hijo el príncipe Felipe, y ese día ha llegado. Letizia se convertirá en la reina más joven de Europa, la primera reina plebeya de la historia de la monarquía española.

Diez años han pasado ya desde aquel lluvioso y gris 22 de mayo en el que los príncipes de Asturias contrajeron matrimonio en la catedral Nuestra Señora de La Almudena. El día en que se filtró la noticia de su noviazgo -la víspera al anuncio oficial de su compromiso con Felipe de Borbón se produjo el 1 de noviembre del 2003- la sorpresa fue mayúscula: la relación del príncipe con aquella joven que cada noche presentaba la segunda edición del telediario en TVE fue un «secreto de estado» durante siete meses. Hasta que se despejó la incógnita.

Procedente de una familia sencilla y de clase media, y divorciada del profesor de literatura que le dio clases en el instituto, los orígenes y trayectoria vital del nuevo miembro de la familia real española no gustaron a los círculos más conservadores de la sociedad española. Sin embargo, aquel compromiso fue recibido con los brazos abiertos por aquellos que lo interpretaron como un paso adelante en la modernización de la institución monárquica.

«¡Déjame terminar!»

Letizia se metió de lleno en su nueva misión en cuanto se comprometió con el príncipe y desde entonces no ha parado de formarse y trabajar teniendo siempre a la reina Sofía como modelo. Quienes la conocen dicen de ella que es hiperactiva, espontánea, apasionada y muy perfeccionista. El protocolo y las duras críticas han aplacado, al menos públicamente, el carácter y la impulsividad de la princesa, arrebatándole quizás la que podría haber sido su mejor baza para ganarse el cariño de los españoles. En esta última década ha perdido la espontaneidad con la que sorprendió el día de la pedida cuando con su «¡déjame terminar!» mandó callar a Felipe ante 300 periodistas. Y es que a pesar de no haber protagonizado ningún gran escándalo y de ejercer con absoluta corrección su papel institucional, se ha publicado en numerosas ocasiones y citando a fuentes de la Zarzuela que Letizia es el miembro peor valorado de la familia real según las encuestas internas que no trascienden a la prensa, por detrás incluso de don Juan Carlos.

Esta última década ha sido una carrera de fondo para la experiodista. En el 2005 y en el 2007 aseguró la sucesión del trono con el nacimiento de sus dos hijas Leonor y Sofía. Y aunque no había precedente si estaba muy claro cuál tenía que ser su papel, Letizia supo encontrar también su hueco como princesa dentro de la institución monárquica, más allá del de madre y consorte. Comenzó a contar con su agenda de trabajo propia en el año 2006. Desde su llegada a La Zarzuela ha asistido a 190 actos oficiales en solitario y a tenido 107 audiencias en las que se ha reunido con más de 2.000 personas, a los que hay que sumar 1.516 que ha compartido con Felipe y las 248 que han recibido juntos.

Urdagarín y la «mala relación» con el rey

Desde el nacimiento de la infanta Sofía el 29 de abril, Letizia Ortiz y el príncipe Felipe no han tenido un momento de respiro como segunda cabeza visible de la Casa Real. Si primero fue la separación entre la infanta Elena y su marido Jaime de Marichalar, después fue el turno de la imputación de Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina, que provocó el distanciamiento con los duques de Palma, sobre todo desde que Zarzuela lo apartó en diciembre del 2011 de todos los actos oficiales. Incluso se llegó a rumorear que la princesa dejó de usar su anillo de compromiso ya que había sido un regalo de su cuñado.

Sin embargo, la gota que colmó el vaso fue la caída del rey Juan Carlos mientras cazaba en Botsuana. El incidente del monarca abrió la veda y la aparición de Corinna en escena provocó un auténtico terremoto en los cimientos de la Familia Real que afectaron de lleno a la pareja heredera. A ello, habría que sumar los incesantes rumores que aseguran que el rey y la princesa tienen una mala relación. Y es que muchos cuentan que cuando el príncipe Felipe le comunicó al monarca su decisión de casarse con una periodista le dijo que «te vas a cargar la monarquía». Y la cosa no ha mejorado durante estos diez años. La última ocasión fue con un reportaje sobre Letizia Ortiz en la revista Vanity Fair en la que una amiga íntima de la princesa le contó a la publicación que «el mayor enemigo del rey está dentro de palacio. Es Letizia. Ella es quien más ha presionado para que abdique».

Los problemas de los Ortiz Rocasolano

Y si con los problemas de la familia política no eran suficientes, los Ortiz Rocasolano no han sido menos. Su hermana Telma Ortiz ha sido una de las más activas. En el año 2008 denunció a los medios para evitar que siguieran indagando sobre su vida privada, una demanda que fue desestimada, hasta en dos ocasiones. Esto provocó que la hermana de la princesa se tuviera que hacer cargo de las costas del juicio, unos 45.000 euros, con la que era su pareja por aquel entonces, Enrique Martín Llop. Solo un año más tarde, la hermana de Letizia Ortiz accedía a un cargo, que abandonó en el 2012, como subdirectora de Relaciones Internacionales en el ayuntamiento de Barcelona. La polémica estuvo servida por su elevado suelo y debido a que no quedó claro cómo había logrado el puesto.

En el 2012, Letizia Ortiz tenía que sumar a la imputación Urdangarin, la acusación de su padre, Jesús Ortiz, su abuela paterna, Menchu Álvarez del Valle, y su tía, Henar, por un delito de insolvencia punible por alzamiento de bienes. Esta denuncia es consecuencia de un fallo judicial que obligaba a Henar Ortiz a pagar cerca de 23.000 euros que debía a una proveedora de la tienda de decoración que hace unos años tenía en Oviedo y que no efectuó por declararse insolvente.

Pero, sin duda, la puntilla se la ha puesto su primo carnal, David Rocasolano, con su libro Adiós Princesa, Adiós en el 2013. En el texto desvela un supuesto «aborto en Madrid» al que se sometió Letizia Ortiz antes de empezar su relación con el príncipe Felipe. Rocasolano asimismo acusa a su prima de «cambios de personalidad» y de padecer «manía persecutoria». Además, pocas semanas después de la publicación, el primo publicaba en su cuenta de Twitter de unas divertidas fotografías en las que la pareja real se divertían con un juguete infantil (posiblemente regalo navideño de su sobrina) en una celebración familiar.

Los rumores de crisis y su cambio en 10 años

Con los conflictos familiares al orden del día, el matrimonio no se ha librado de los incesantes rumores sobre una crisis en la pareja e, incluso, sobre un posible divorcio. La «vida conyugal por separado» con las salidas nocturnas con sus amigos ha provocado que la Casa Real haya tenido que desmentir en varias ocasiones las informaciones. Una de las últimas ocasiones fue después de que el verano pasado la princesa decidió irse de Palma tres días antes que su marido y sus hijas. En aquella ocasión, unas fotos de la pareja juntos en Buenos Aires mientras Madrid 2020 se jugaba su candidatura olímpica sirvieron para acallar los rumores. Desde entonces, el matrimonio se ha mostrado muy unido, sobre todo durante el viaje a Estados Unidos de noviembre del 2013.

Durante estos diez años la princesa también ha conseguido ser por si sola la protagonista de los titulares. Su evolución física ha sido una de las que más portadas de revistas nacionales y extranjeras se ha llevado. Entre los rumores por su extrema delgadez y una posible anorexia, desmentidos una y otra vez por la Casa Real, habría que añadir un paso por el quirófano para una criticada operación de nariz para corregir una desviación del tabique nasal. Muy comentados también has sido sus estilismos. Del traje blanco con cuello chimenea y pantalón de Armani que lució en su petición, Letizia Ortiz ha pasado a vestir trajes y vestidos más sobrios combinando ropa «low-cost» con otras marcas, entre las que destaca la firma de Felipe Varela, su diseñador de cabecera.

A pesar de todo, y entre rumores de crisis y de abdicación, la creciente actividad oficial de los príncipes ha sido más que patente durante los últimos cuatro años, debido principalmente a las nueve intervenciones quirúrgicas a que se ha sometido el rey Juan Carlos. Hace un mes, el pasado 2 de mayo, la presencia de las infantas Leonor -de ocho años- y Sofía -de siete-, en su primer acto oficial, junto a sus padres en la tribuna de una ceremonia militar en la base aérea de San Javier reforzaba la imagen de continuidad institucional de la Corona y la de unos príncipes listos para ejercer sus futuras obligaciones.

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