Mil comercios menos en lo que va de año

El sector vive un octubre negro, en el que diez negocios echaron el cierre cada día


vigo / la voz

El pequeño comercio se muere en los barrios y se tambalea en el centro de las ciudades.

Todos los días de la semana son negros en un sector que va camino de cerrar un ejercicio luctuoso, superando ampliamente el millar de negocios perdidos en Galicia.

El registro de bajas de autónomos en la Seguridad Social en la actividad de comercio cifra ya en 1.002 los establecimientos que han echado el cierre en la comunidad en los nueve primeros meses del año. Según este balance, el único fiable para poder poner números al hundimiento de este sector, de los 51.657 negocios de venta al público que había registrados en enero seguían en activo 50.655 al acabar octubre, un mes especialmente duro en el que cada día 10 negocios colgaron el cartel de cerrado (277 extinciones). Las ventas no van bien. El índice del sector minorista que elabora el INE (Instituto Nacional de Estadística) registraron una caída del negocio en Galicia del 3,4 % en septiembre, último mes del que hay datos, y en lo que va de año el descenso acumulado es del 0,4 %.

Pero el dilema es que los comercios llevan meses cerrando sus puertas incluso cuando los indicadores decían que las ventas iban bien.

El problema es mucho más profundo. Falla el mercado y, sin embargo, la gente está comprando más que nunca, porque lo hace sin salir de casa. Volvamos a los datos: el comercio electrónico de bienes y servicios en España alcanzó los 8.974 millones de euros entre enero y marzo, un 32,8 % más que el año anterior, según el Informe de Comercio Electrónico del primer trimestre elaborado por la CNMC. En ese mismo período, el comercio minorista crecía a un ritmo del 2,4 %.

El enemigo a batir es demasiado grande; por eso, negocios que hace una década funcionaban y daban dinero hoy fracasan. Se mueren los comercios de toda la vida y también los nuevos, estos últimos a un ritmo mucho más acelerado, entre el segundo y el tercer año de apertura, cuando el 80 % del emprendimiento naufraga en las facturas.

Sin apenas margen de beneficios, muchos negocios que en su mayoría nacieron como refugio de autoempleo incentivado están echando el cierre cuando la cuota mensual de autónomos de 50 euros -tarifa plana- se convierte en 278,87 euros a los dos años (5 euros más en el 2019).

«La situación en el comercio es catastrófica. Estamos viviendo un descalabro imparable del sector. Los datos de cierres son para echarse a temblar. El año de la recuperación ha sido uno de los peores para el comercio gallego», afirma Eduardo Abad, presidente de UPTA (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos). Las asociaciones de autónomos y comerciantes denuncian que los gigantes del comercio electrónico pueden entrar en prácticas muy agresivas que hacen imposible que un minorista pueda competir contra ellos.

Y en esta tormenta perfecta juegan, además, otros elementos que destacan desde Fedecom, la patronal española de empresas de la confección, directamente afectadas por el cierre de puntos de venta multimarca, prácticamente extinguidos de la geografía comercial española. «Este año no ha sido bueno para el comercio minorista, y sobre todo para el textil. La climatología adversa (en otoño hacía calor y las lluvias se prolongaron en primavera) ha hecho que el sector textil acumule caídas hasta octubre del 3,9 %», dice esta organización.

Puede ser peor

Dada la gran necesidad de vender los estocajes acumulados, buena parte del comercio se unirá a las campañas de Black Friday con descuentos que irán del 20 al 30 %. Esto impulsará las ventas, como ya ocurrió en noviembre del año pasado, pero «repercutirá en una bajada de márgenes y en un mes de diciembre más flojo», señalan desde la Confederación Española del Comercio (CEC), que representa sobre todo a los pequeños negocios.

Por si esto fuera poco, la ralentización del consumo en los últimos meses y la incertidumbre por las medidas económicas del Gobierno han provocado inquietud en el sector, que teme un posible bajón en el consumo esta Navidad.

Empresarios y comerciantes temen que la desaceleración que se aprecia desde hace unos meses se haga palpable también en esta época, que es precisamente cuando se concentra la mayor parte de las ventas del año. Es decir, las cosas pueden ponerse todavía peor para un sector en caída libre.

Atrapados en el Black Friday y la tiranía de los descuentos permanentes

m. s. d. / M. V. / P. V. / a. g.

Los comerciantes denuncian que las grandes cadenas «obligan a saldar mercancía de temporada»

En los últimos años el Black Friday, la jornada de descuentos masivos importada de los Estados Unidos y que se celebra la última semana de noviembre, ha servido de incentivo para impulsar las compras en este período de apatía comercial previo a la Navidad. Lo hizo sobre todo durante los años de crisis económica. Pero lo que comenzó siendo un día de descuentos se alargó a toda la semana y ahora se prolonga a casi todo el mes de noviembre.

«Es la tiranía de las grandes cadenas, te obligan a saldar mercancía de temporada, porque la gente se ha acostumbrado a comprar de rebajas», afirma Alberto Iglesias, pequeño empresario textil. Su experiencia es la de la mayoría de los pequeños comerciantes que, a raíz de la liberalización del calendario en el 2012, se han visto sobrepasados por los descuentos.

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