Pescanova quebró por una financiación irregular planificada de forma consciente

Manoli Sío Dopeso
m. sío dopeso VIGO / LA VOZ

ECONOMÍA

GUSTAVO RIVASHERCULES

Los administradores, bajo el control último de Sousa, falsearon la situación contable al menos desde el 2009 al 2011, según el juez

17 jun 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Cinco años de investigación ha necesitado la Audiencia Nacional para poner en claro las causas y los responsables de la insolvencia de Pescanova, declarada en quiebra en el 2013, con una deuda de 3.600 millones de euros.

El auto de apertura de juicio oral dictado por el magistrado José de la Mata el 11 de junio es contundente al considerar como un hecho acreditado la presunta falsedad de las cuentas de la compañía, al menos entre los años 2009 y 2011 (una dinámica que continuaba en las cuentas preparadas para el 2012, que el consejo no logró aprobar).

«Sus administradores, en responsabilidad compartida con los auditores, habrían aprobado una contabilidad maquillada sobre la verdadera situación de las entidades» que regentaban, dice el texto judicial. Es el argumento más reiterado durante los 150 folios del documento en el que queda claro que «los hechos, operativas y prácticas desarrollados por el grupo Pescanova no fueron fortuitos, sino que fueron resultado de una planificación de forma consciente, durante años», y todo ello bajo el control último de su presidente entonces, Manuel Fernández de Sousa, para quien se solicitan 31 años de prisión y 21 millones de euros de multa. El auto abre juicio además a otros 18 investigados (personas físicas) que en total se enfrentan a 146 años de prisión.