El campo gallego abre paso a nuevos cultivos que superan la huerta tradicional

Arándanos, aguacates, espinacas asiáticas o farolillos chinos dan vida a iniciativas emergentes

El campo gallego abre paso a nuevos cultivos que superan la huerta tradicional Arándanos, aguacates, espinacas asiáticas o farolillos chinos dan vida a iniciativas emergentes

santiago / la voz

Hay vida más allá del grelo y del repollo, y de otros productos que con tanto éxito han crecido en la huerta tradicional gallega, como el tomate, el pimiento o la calabaza. El primero en romper moldes, hace ya años, fue el kiwi. Y ahora hay nuevos proyectos que innovan en cultivos. Algunos responden a un patrón común, el de emprendedores que han tenido que reinventarse. En el 2008, Santiago Pérez dio un giro a su carrera. Su trayectoria como piloto comercial en EE. UU. no estaba asegurada, y dio el salto de Miami a Teo. Hoy produce para restaurantes de alta cocina, hasta un tres estrellas Michelin de París. Trabaja para demanda de los grandes chefs. Cultiva la espinaca asiática y el chícharo lágrima galego, que define como «caviar vegetal». «Ya somos nueve en la empresa y hablamos todos los días con los mejores restaurantes de Europa», recuerda. Cuando el prestigioso chef japonés Hirohisa Koyama visitó Galicia no dudó en pasar por la explotación de Santiago Pérez, denominada Finca de los Cuervos.

Para alta cocina. En Teo, Santiago Pérez cultiva espinaca asiática o chícharo lágrima para restaurantes de toda Europa.
Para alta cocina. En Teo, Santiago Pérez cultiva espinaca asiática o chícharo lágrima para restaurantes de toda Europa.

También tuvieron que reinventarse Miguel Ángel Mato y su socio. La noche del 23 al 24 de enero del 2009, el ciclón Klaus arrasó las 20 hectáreas de plantación de camelias de la empresa Horticina, creada en el 2002. La decoración ornamental, para jardines y viviendas, se fue al tacho. Y entonces se pasaron a los arándanos. Hoy Cerdido es tierra propicia para este arbusto, aunque han tenido que esperar siete años para recoger los frutos al cien por cien. «Nuestras ventas estimadas están en unos 4 millones de euros; tenemos 23 empleos fijos, y en la campaña de poda, entre enero y febrero, trabajan aquí entre 50 y 60 temporales; cuando es la de recogida, es decir, de junio a septiembre, la cifra sube hasta los 450», precisa Miguel Ángel Mato.

En el municipio pontevedrés de Meis se encuentra Hortamanda, una empresa constituida por Maica Mougán y su hermano Rafael, y que ya es hoy una realidad. Han recuperado cultivos tradicionales, como tomates y pimientos, pero también trabajan en otros nuevos.

Farolillos chinos para los postres. Maica Mougán con la plantación que la firma Hortamanda tiene en Meis.
Farolillos chinos para los postres. Maica Mougán con la plantación que la firma Hortamanda tiene en Meis.

De hecho, cultivan el Physalis, también conocido como alquenqueje o farolillo chino, que es una planta de la familia de las solanáceas, nativa de las zonas cálidas y subtropicales de todo el mundo y que se adapta perfectamente al clima de Galicia. «Se caracteriza por su fruto anaranjado pequeño similar a un tomate pero envuelto por una cascara que deriva del cáliz. Tiene un sabor agridulce y rico en vitaminas proteínas y minerales: se puede consumir en ensaladas y en licores, aunque aquí en Galicia el uso más común es en repostería, bañado de chocolate y adornando postres y tartas», explica Maica.

Lejos de allí, en Vilar de Santos (Ourense), está el proyecto emprendedor de Nelson Alonso y su compañera Eva González, que trabajan con el sabugueiro (saúco en castellano): un arbusto silvestre que tradicionalmente se usaba en Galicia para remedios medicinales, pero no para gastronomía, algo que sí sucedía en el norte e Europa.

Arbustos silvestres. Nelson Alonso trabaja con el sabugueiro en Vilar de Santos y lo usa para hacer mermeladas y licores
Arbustos silvestres. Nelson Alonso trabaja con el sabugueiro en Vilar de Santos y lo usa para hacer mermeladas y licores

Ahora hacen mermeladas, licores y han empezado incluso a elaborar cerveza. «Os dous primeiros anos dedicámolos á investigación e á elaboración das receitas, testamos os resultados e pasamos a ser unha pequena empresa que elabora alimentos de xeito artesanal coa baga e a flor de sabugueiro e que comercializa baixo o nome de Carabuñas», recuerda Nelson. El productor que recuerda que el sabugueiro se puede comer, aunque advierte que de forma cocinada cuando está muy maduro: «As baias verdes si son tóxicas».

Aguacates en O Rosal. Juan Ángel en la finca de Cultivos Miñotos, donde plantan aguacate y manzana de sidra.
Aguacates en O Rosal. Juan Ángel en la finca de Cultivos Miñotos, donde plantan aguacate y manzana de sidra.

En O Rosal, al sur de Galicia está la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) que lleva por nombre Cultivos Miñotos, impulsado por Antonio Tartalione y otros socios, como Juan Ángel Pérez. Produce manzanas de sidra y aguacate. La empresa comenzó la actividad en el 2015 y está mejorando la explotación con un proyecto de eficiencia energética y hídrica a través de paneles fotovoltaicos y con un sistema de arroyo por goteo. «O aguacate demándase no mercado cada vez máis: de todos é sabido que as grandes producións mundiais sitúanse en América, e que na península so se produce en zonas de Andalucía; a súa exclusividade na nosa comunidade fai que sexa un produto innovador; trátase de aplicar as técnicas desas rexións», apunta este promotor.

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