El Umia, a su paso por Godos, en Caldas de Reis, es ahora un mar que corta viales y anega fincas. Pero los vecinos no solo culpan al invierno: «Antes o cauce tiña cinco metros de fondo e agora é todo area e a auga dá polos xeonllos»
En el municipio pontevedrés están acostumbrados a las crecidas del río en invierno. El Concello sabe cómo actuar y los residentes en estos entornos también
«Seguiremos facendo o mesmo esperando resultados diferentes ou imos cambiar de rumbo?», preguntó la diputada del BNG, Montse Valcárcel, a los populares
Nada tan plácido para escapar de la vorágine del día a día y del caos urbano como buscar refugio en el campo gallego. Estas casas, preñadas de historia, son hoy un cobijo de sosiego, silencio, belleza y autenticidad