El dueño de una mascota trabaja en una base de la Antártida y su exnovia en un buque petrolífero, ahora la Justicia ordena que el que desembarque en tierra se encargue de cuidar a su pekinés de ocho años
Advierte del impacto que tendría sobre 50 barcos españoles, una decena gallegos, y las consecuencias de que ocupen las flotas chinas, rusas y turcas el lugar de los europeos