Los excrementos de los pájaros causan daños irreversibles sobre la capa más superficial de la pintura. El ácido úrico, componente principal de los residuos que expulsan las aves, es capaz de provocar una reacción química que puede dejar un rastro mate. tiene solución, pero no es ni fácil, ni precisamente barata. Un biólogo, una química y un experto en cuidado del autómovil nos dan todas las claves.
Iago García