En estas cinco terrazas gallegas sí puedes reservar

Adiós a las colas. Ya no tienes excusa para salir a tomar algo. Aquí no tendrás que esperar a sentarte. Es llegar y besar el santo. Eso sí, si llamas primero o reservas por la web. Disfruta del buen tiempo con este paseo por las terrazas más recogidas y con muy buenas vistas

CARLOS CRESPO

Sol, terraza y buena compañía. ¿Alguien da más? Nosotros. Porque para tomarte algo y disfrutar de estos pequeños placeres ya no tendrás que sufrir las eternas colas que se forman en esta nueva desescalada. Aquí trabajan con reserva. Y estarás de lujo. Es llegar y besar el santo.

Es el caso de Los Tres Monos en Aguete (Marín). Porque a todo lo anterior, hay que sumarle la playa, de arena blanca y fina y aguas cristalinas, y unas puestas de sol de escándalo. Ubicado en el corazón de la ría de Pontevedra, lo que antes era conocido como La Goleta ha dado un giro de 180 grados para transformarse en un restaurante, chiringuito, lugar de copas con conciertos -cuando la pandemia lo permita- y una terraza que quita el sentido con capacidad para 233 personas al 50 %. Y todo esto sin esperar a que nadie deje libre la mesa. «La idea inicial era destinarlo para eventos, pero la pandemia hizo que cambiáramos el chip y montamos un restaurante», explica uno de los dueños, Fernando Fernández, que inauguró el nuevo local el pasado mes de octubre, junto con su socio, Rubén Paz. Un cambio de timón que ha sido un acierto: «Tenemos unos salones enormes con capacidad para 300 personas y siempre preferimos dar la comida en el interior, por si hay mal tiempo. Pero con la pandemia acondicionamos la terraza para dar las comidas fuera. Y solo se puede comer bajo reserva. Está siempre completa, al 50 % quiero decir. El teléfono no para», reconoce este coruñés afincado en Pontevedra desde hace veinte años.

En su restaurante puedes encontrar una gran variedad para disfrutar de la comida y de las vistas: «Tenemos comida fusión. Producto cien por cien gallego, pero elaborado de otra forma. Por ejemplo, nuestro bocata de calamares está hecho con pan bao de tinta de calamar y con salsa de yogur y con diferentes especias. Después, la volandeira la hacemos con salsa marinera de curri verde. La pata de pulpo también va con unas emulsiones de pimentón», dice mientras aclara que el nombre viene de otro proyecto anterior que tienen: «Hace tres años montamos una empresa, El Mono con Sombrero y organizamos bodas. Y como tiene tres zonas, a la terraza le pusimos el Mono Sunset, por los atardeceres. El Mono Beach, que está dentro y es la parte de chiringuito y más de copeteo y de bailoteo cuando nos lo permitan y el Mono Lunch que es un salón que tenemos enorme abajo. De ahí Los Tres Monos».

EN LA RIBEIRA SACRA

En la ourensana aldea de Luíntra, en Nogueira de Ramuín, se encuentra O Campanario. El matrimonio que forman Samuel Moreno e Isabel Kinsella se conjuga de maravilla también en los fogones de este negocio situado en pleno corazón de la Ribeira Sacra. Abrieron hace un par de años, cuando los padres de Isabel se jubilaron. Ella mamó desde niña los entresijos de la comida tradicional, él se formó profesionalmente y trabajó con chefs estrella Michelin. Así, su cocina aúna tradición e innovación. Trabajan con carta, pero todos los días tienen menú, entre semana a 12 euros y los domingos a 15. Por ese precio es posible degustar un primero a elegir entre propuestas que incluyen mariscos, pastas, ensaladas y algún plato de cuchara. En los segundos no faltan pescados del día o carnes como cordero, carrilleras o cachopo. Para terminar, una buena ración de algún postre hecho en casa. Destaca la tarta de Conguitos, la de queso, las natillas o las fresas con nata, en temporada. «Para nosotros la pandemia y todos los cierres han sido muy duros, porque prácticamente acabábamos de abrir. Pero la vuelta está siendo magnífica. La gente tenía muchas ganas de salir y aquí se encuentran a gusto y seguros. Y nosotros felices», dice Samuel. La terraza de O Campanario está situada en un patio interior de estética rústica, entre piedra y cristalera, decorado con un montón de plantas y presidido por una fuente con peces. Un lugar lleno de encanto que no solo permite reservas, sino que hasta las recomienda. Hasta allí han llegado, atraídos por la belleza de los miradores y las rutas con las que cuenta Luíntra, los amigos Lyvia Silva, Felipe Cardoso, Dayannie Gomes y Mário Lopes. «Creo que con la reserva ganamos todos», dice Lyvia. «Ellos, porque pueden tener todo preparado, desinfectado y listo; y nosotros porque no tenemos que esperar y así podemos planificar mejor la visita por la zona», apunta Felipe. En su caso aseguran que repetirán la experiencia. «Los platos son tan bonitos que da hasta pena comerlos, pero estaba todo riquísimo», termina Dayannie.

SUSHI EN FERROL

En la costa ferrolana hay un buen puñado de establecimientos que ofrecen espectaculares vistas sobre sus playas salvajes, como O Alpendre en Doniños o Claudina en San Jorge, pero si lo que se busca es una terraza para disfrutar del aroma marinero en pleno casco urbano lo mejor es poner rumbo al barrio portuario. Allí, frente al muelle de Curuxeiras, donde antaño funcionaba el mítico bar El Yate, abre sus puertas a los visitantes A Maruxaina, un local especializado en sushi y otros platos asiáticos, aunque su carta también ofrece algunas recetas autóctonas para llevarse a la boca. Este restaurante-bar dispone de una amplia terraza enmarcada entre palmeras, teñida de blanco y orientada al sol de la mañana a la noche.

«La zona central dispone de un banco corrido que funciona a modo de solarium y es sin duda el lugar más solicitado del local», explica el responsable de A Maruxaina, Álvaro González. Hasta ahora nunca había reservado mesas en la terraza, pero tras la última reapertura de la hostelería, ante la avalancha de clientes, decidió aceptarlas «para evitar que la gente tenga que esperar de pie y los que estén sentados se sientan presionados», comenta.

Eso sí, las mesas solo se pueden reservar para comer, no para tomar la caña del mediodía o el café de la tarde. Concebida como un «lugar de relax», en la terraza triunfan los mismos platos que en el interior: entre las variantes de sushi, el aramaki de centollo, y más recientemente también sugerencias de fusión gallego-oriental como los fideos udon con panceta. Además, en función de lo que haya en el mercado, la oferta alterna productos del mar como almejas, rodaballos, jurelos, parrochitas... «A no todo el mundo le apetece siempre comida asiática, así que apostamos por una carta variada, en la que también hay hueco para los sabores de aquí», concluye Álvaro.

MICROCLIMA EN OLEIROS

Si se trata de comer bien, al sol y en una terraza con todas las opciones, el Fogar do Santiso de Santa Cristina es el sitio. Todo lo que te llevarás a la boca aquí es de temporada y ecológico, con una carta que cambia incluso diariamente. «Os pratos que máis se piden son os produtos da nosa horta, xunto con outras especialidades míticas nosas para picar antes de rematar coas carnes ecolóxicas en diferentes cortes que despezamos e maduramos nas cámaras do noso obradoiro», indica Jose Santiso, que también ofrece pescado a la brasa procedente de pequeñas lonjas con las que mantienen un acuerdo de colaboración con las artes de pesca artesanal.

Lo cuenta justo antes de irse a la huerta propia de la que salen muchas de sus recetas más sabrosas. Hasta la bebida, como el vermú y la sangría, son de producción ecológica, al igual que sus cervezas y vinos. El producto y su espectacular terraza, donde mandan el verde de la vegetación y el estilo rústico de su mobiliario, son sus bazas para recibir innumerables reservas nada más reabrir. Tantas que tuvieron que establecer dos turnos de comida, y ya piensan en hacer mejoras al local para atender la creciente demanda: «Estamos moi agradecidos da resposta, sobre todo cando o tempo acompaña, xa que non damos cuberto a demanda por falta de espazo polas restricións de aforo, e por iso vímonos obrigados a establecer as dúas quendas para comer», apunta Santiso, que describe así su solana particular: «O espazo é moi singular, porque ten diferentes opcións tanto de terraza cuberta como de zonas soleadas, outras más recollidiñas e, por suposto, a terraza chill out, onde na azotea podes tomar un gin tonic da nosa premiada xenebra».

La reserva puede hacerse a través de la página web del local que, además, en el caso de no disponer de mesas en el día y hora indicados, da la opción de apuntarse a la lista de espera por si queda alguna libre, evitando así al cliente el tedio que muchas veces supone intentar contactar telefónicamente para reservar. Todo un lujo a escasos metros de la playa de Santa Cristina.

ENCANTO CARRILEXO

Hace un siglo, toda la fachada litoral de Vilagarcía, desde Carril hasta Vilaxoán, era playa. Un majestuoso arenal de cuatro kilómetros en forma de concha, que acunaba la bahía arousana. Despois chegou a desfeita. Un puerto comercial, urbanizaciones por doquier, rellenos... Pero aun así, sigue conservando rincones que atesoran y mantienen el encanto de antaño. En su extremo carrilexo, un discreto muelle de sillería delimita lo que hoy es la playa de A Covacha. Separada de ella solo por el paseo marítimo está A Esmorga, una de las terrazas más demandadas de la capital arousana.

La terraza, con 25 mesas en circunstancias normales, se ubica en lo que en su día debió de ser la huerta o el patio de una casa marinera que hoy acoge en su planta baja una tapería y cafetería y en las superiores a la Pousada do Mar, un coqueto hotel de siete habitaciones con espectaculares vistas. Regentados ambos por Rodrigo Rodríguez y Montse Falcón.

La terraza de A Esmorga, protegida de los vientos del norte, se abre como un extraordinario mirador a la bahía arousana, teñida de tonos imposibles cada atardecer.

También mira al mar la cocina que allí se ofrece. El plato estrella, no podía ser de otro modo, estando donde estamos, son las almejas. Pero no descuiden la tosta de pulpo con tetilla, los calamares o los chipirones, las navajas o las zamburiñas. Fuera de carta, cada día se proponen además dos pescados (los que ofrezca el mercado, desde una merluza del pincho a unos xureliños) y algún otro marisco (pueden ser nécoras, unas rabudas, camarones...).

El local abre ininterrumpidamente desde las 8.30. Y muchos y muy diferentes son los placenteros momentos que su terraza ofrece durante el día. El café mañanero, el vino o la caña de mediodía, la copa de media tarde o la primera de la noche... Siempre hay un momento para A Esmorga que no te puedes perder.

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