Miriam Pena, entre las 12 ingenieras más importantes del mundo: «Tengo el corazón partido entre Galicia y Silicon Valley»

La informática no ve tan lejano volver: «Tenemos tres aeropuertos, muchas empresas con una gran proyección internacional y un gran entorno para vivir»


A sus treinta y tantos -prefiere no decir cuántos-, Miriam Pena es una de las doce ingenieras informáticas más importantes de Silicon Valley. Y a pesar de su apabullante currículo, dice que pasar de su Bueu natal a la cuna tecnológica estadounidense no ha sido tan difícil como parece. De las aulas del IES Johan Carballeira, cuenta, saltó a las de la Universidade da Coruña.

«En el instituto ya tenía compañeros que comenzaban a hablar de los ordenadores, empezaba a existir Internet y me llamaba muchísimo la atención eso de poder decirle a las máquinas lo que hacer. Entonces decidí estudiar en la facultad de Informática de la UDC, donde tuve una formación excelente con un gran equipo. Y desde allí empezaron a surgirme oportunidades de trabajo. Hice mi proyecto de fin de carrera ya en Erlang -un lenguaje de programación que emplea WhatsApp y que usó Facebook en sus orígenes- y entré en un grupo de trabajo del que me salieron proyectos», relata la gallega, que no tardó mucho en fichar por una empresa que la mandó por el mundo adelante: «Mi primer proyecto fue en Egipto, de un día para otro necesitaban a alguien allí, y me fui. Desde ahí me empezaron a surgir oportunidades y asistí a conferencias en las que hacer contactos. Conocí a la gente adecuada que me dio nuevos proyectos que me trajeron aquí, a San Francisco. Me apunté al tren y aquí estoy». Y donde está esta ingeniera sobresaliente es en la compañía NextRoll, pero aún le ha quedado tiempo de montar una fundación, Erlang Ecosystem Foundation, «con líderes mucho más líderes que yo en esta tecnología para poder conseguir fondos económicos y poder invertirlos en las librerías y en educar a la gente. Hace dos años que la hemos registrado y ya es una entidad legal en California».

Cada tres meses digo: '¿Me vuelvo ya a Galicia o me quedo?'

LLEVA YA CINCO PAÍSES

Estados Unidos es ya el quinto país en el que trabaja Miriam, después de Egipto, Suecia, Irlanda y su España natal. Ha viajado mucho, pero San Francisco ha sido el lugar elegido para establecerse... a medias. «Me he establecido, sí, pero con muchas ganas de volver. Cada tres meses digo: ‘¿Me vuelvo ya a Galicia o me quedo?’. Llevo aquí cinco años, y he tomado la decisión de quedarme. Esto me encanta, lo compagino con viajar mucho a Galicia, que ahora mismo no se puede, pero iba dos o tres veces al año. Eso sí, siempre tengo claro que quiero volver. No me siento establecida, pero te dejas llevar y dices ‘que pasen los años’. Tengo el corazón partido, pero honestamente, quiero volver, ¡ja, ja!», confiesa la ingeniera, que apuesta por su tierra para trabajar.

«No sería tan complicado. En Galicia hay tres aeropuertos, vuelos por si necesitas trasladarte a cualquier conferencia... somos muy privilegiados. Hay muchas empresas locales con gran proyección internacional, Zara por supuesto entre las primeras, y tengo compañeros allí que son de los mejores en su campo... Es un gran entorno para vivir y no hay una gran barrera. Pero ya no soy tan joven, tengo una familia y una niña que ya tiene que ir al cole, por eso desde el punto de vista logístico lo tengo difícil», argumenta.

En cuanto a las condiciones laborales, reconoce que aún estamos lejos de lo que ofrecen las empresas de Silicon Valley: «Sí que hay aquí más cultura en las empresas a la hora de tener snacks, comida, etcétera, pero no son cosas que realmente tengan un factor diferencial a la hora de decidir si volver o no. La conciliación personal y laboral, y las oportunidades, serían más importantes para mí. Pero en un mundo global como el de hoy, en el que todo pasa online, no hay mucha diferencia entre estar aquí o allí siempre que estés dispuesto a coger un avión para cualquier cosa que haya que hacer en persona».

Lo dice de un sector como el suyo, ya experimentado en esto del teletrabajo mucho antes del covid. «Lo más importante sería una empresa donde haya una buena cultura, respeto hacia las mujeres y políticas de inclusión, sin discriminación racial», apunta. Ella, como muchos de sus compañeros de profesión, está más que adaptada al teletrabajo. «Esta ciudad está prácticamente entera trabajando desde casa salvo excepciones de gente que tiene que ir a la oficina por cosas puntuales, pero mis compañeros de otras empresas están igual. A nivel laboral el cambio no fue tanto, porque en la mía el 80 % ya trabaja en remoto. Lo que hemos dejado de hacer es ir a la oficina tanto, así que a nivel social y personal sí es muy diferente», dice Miriam, que no obstante ha observado una gran transformación en la ciudad: «San Francisco ha cambiado, hay mucho negocio que ha cerrado... Pero todo sigue moviéndose online, hay una proyección en la industria para eso y se ha normalizado el trabajar desde casa, lo que abre un montón de oportunidades a otros sitios como Galicia, gracias al hecho de poder hacer ese trabajo en remoto».

Quizás lo más duro para ella sea el hecho de vivir la pandemia desde la distancia con su familia. «Tengo la suerte de que a pesar de que cerraron muchas fronteras, por mis circunstancias personales me dejan viajar a casa y si tengo que viajar lo haré, pero prefiero no hacerlo, porque cada decisión individual que yo tomo tiene muchas consecuencias a nivel de grupo. Si yo me contagio, contagio a otras personas. Prefiero no ir, aunque entiendo que hay gente que tiene que hacerlo y lo respeto, porque esto a nivel personal es muy duro», señala. Ojalá, por ella y por todos, pueda venir pronto.

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