Estos bosques se salen del mapa

SI VERDE, DOS VECES BUENO ¿Cómo que otoño en Nueva York? Galicia tiene pulmón para rato. YES te lleva de la mano más allá de las Fragas do Eume. Te descubrimos los secretos naturales mejor guardados.

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El otoño es un espectáculo. Y los bosques, esos pedazo de pulmones que tenemos repartidos por toda Galicia, también. Qué mejor plan para esta época que dejarnos ir por los senderos, por el verde y la alfombra crujiente de las hojas secas. Pasa las páginas para zambullirte en los mejores secretos naturales. Esos que también aparecen en el mapa, aunque se escondan un poquito. En el sur, y más concretamente en Barbanza, nos encontramos con un rincón muy pequeñito, pero de cuento. Nos guían hasta allí Manoli y sus acompañantes, todos ellos de la asociación Senda XXI . Se conocen los montes de su comarca como la palma de la mano, pero de todos los que podían elegir, se quedaron con esta pequeña joya de la naturaleza. Rego das Cunchas tiene un minúsculo regato, pero ya le gustaría a muchos ríos.

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UN PASEO DE CUENTO

Ese regato discurre por una pequeña fraga situada en la parroquia de Santa María de Roo, en Noia. Su bosque es el típico de ribera, con muchos pinos, pero también especies autóctonas y la clásica fauna de este tipo de oasis cercanos a núcleos urbanos. Ardillas, erizos, musarañas, salamandras y sapos son algunos de los animales que nos pueden alegrar la vista en una tarde de paseo. Pero si hay algo verdaderamente peculiar, son los once molinos que salpican el camino. Porque este regato es mucho regato. «Por su situación, aquí nace mucha agua. De hecho, los vecinos de la zona nos contaron que entre los años 40 y 60 los molinos trabajaban a pleno rendimiento. Ahora se está haciendo una recuperación del entorno y de los senderos, y después se acondicionarán los molinos», nos dice Manoli en una tarde de domingo que decidió pasar allí, entre amigos y rodeada de naturaleza. «Voy a hacer 48 años. Nací y crecí en la aldea, y mi abuelo me inculcó el rural. Cuando me convertí en una mujer, todo eso brotó y ahora mis hobbies son al aire libre», asegura. El senderismo y las rutas son su pasión, y a pesar de que se conoce al dedillo el potencial natural de su comarca, lo tiene muy claro: «Rego das Cunchas es muy bonito, y el sitio ideal para un paseo en familia con un entorno natural. Elijo este lugar antes que ninguno, y mira que me conozco el monte de Barbanza». Habrá que hacerle caso. Y seguir la ruta.

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MÁS ALLÁ DE LA COSTA

La Costa da Morte es mucho más que una costa. Y, para demostrarlo, nos lleva un grupo de amigos hasta la carballeira de Berdeogas, en Dumbría, también conocida como Devesa da Lúa. No hay más que ver esta pasarela de madera de la foto para morirse de ganas de teletransportarse hasta ella. Uno de esos chicos, Sergio, nos cuenta que se quedó impresionado después de conocerla. Es sevillano, aunque no era ni mucho menos su primera vez en Galicia. Aun así, la Costa da Morte es ya su zona preferida. «Me encantó venir, porque es un sitio de naturaleza pura y se pueden hacer muchas cosas. Ya conocía otras zonas, como las Rías Baixas, Sanxenxo, Vigo... Pero en la Costa da Morte no había estado y me quedo con ella», asegura el chico, que vino a parar a Dumbría porque es donde juega al voleibol. Fueron sus compañeros de equipo, Néstor, César y Emi, los que lo guiaron hasta aquí. «Yo soy de Sevilla, y aquello es muy distinto, pero esto también me encanta. Es precioso», dice convencido. Diplomacia ante todo. Y bosque, que nos quedan más planes para este otoño.

UN SOUTO MÁGICO EN LALÍN

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Quizá estés descubriendo «de grande» este souto con arte y mesa de piedra interminable (nada menos que 33 de largo) que Ana conoce desde que era niña. «Yo me crie aquí. De pequeña vivía a la entrada de la calle. El souto estaba en la cima y era el parque al que íbamos los domingos de excursión mayores y pequeños. Ellos conduciendo las bicis y nosotros de paquete. Una aventura», cuenta esta madre de dos niños que hoy, 11 del 11, celebran el cumple de papá. ¡Felicidades, Jose! Él, su mujer, Ana, y sus hijos Joel y Xurxo son asiduos de uno de los rincones con mayor encanto poético de Galicia, una continuación natural de la fraga de Rodo casi secreta para la mayoría. «Es buen lugar para comer o merendar al aire libre; tiene mucho espacio para correr y jugar ?cuenta Ana?, y arenero y zona de columpios para los más pequeños».

TESTIGOS DE BRONCE

Ana y Jose celebraron aquí la despedida de infantil de su hijo mayor. «Nos vinimos todos los de la clase a merendar, con bocatas, empanadas y fruta. Y yo vine aquí a más de un cumpleaños. Es una zona tranquila y segura para estar con los niños», comparte. Este bosque con hileras de castaños al que da nombre la familia a la que perteneció, es hoy una gran área verde abierta a todos con unos guardianes con mucho arte, las esculturas de Sergio Portela. La mesa parroquial, que bien se presta al xantar, es de César Portela, y fue hace unos años trasladada al souto desde la carballeira de A Crespa.

Ya que estamos por Lalín, nos quedamos. Que otra visita obligada para los amantes del aire libre es Mouriscade, a orillas del Asneiro. Que el río no deje de fluir.

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Seguimos en ruta con las botas puestas cogiendo aire y sin perder naturalidad. Nos vamos a Ferrol, tras los chicos de la foto superior, que dan la cara en portada: Claudia, Nayla, Juan Pablo, Diego, Antía, Xiana, Luis y Javi se han venido con su profe Vanessa a disfrutar de un día de otoño en el área recreativa del Xuvia, en Pedroso. Vienen del CEIP Piñeiros de Narón, que suele organizar visitas cada curso, tanto en infantil como en primaria, a este pulmón verde con aula para actividades (talleres de pan o de robótica), cámping, zona de parque infantil y ruta de molinos. «¡El entorno es espectacular!», resume Vanessa, que valora que el espacio cuente con mesas para hacer pícnic. El lugar donde se unen los ríos Castro y Xuvia ofrece además rutas estupendas para patear con niños, que tienen en la zona otros dos destinos perfectos para llenarse de vitamina N (de Naturaleza, vital en el crecimiento, según los expertos): el parque temático Aldea Nova y la fervenza del río Belelle, en Neda.

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A ILLA DAS ESCULTURAS

Con los ojos bien abiertos hay que pasear por A Illa das Esculturas, también conocida como el mayor museo al aire libre de Galicia. A orillas del Lérez se encuentra este espacio natural, accesible desde el centro de Pontevedra, donde uno puede desde visitar las esculturas de la exposición permanente que están repartidas por el parque, pasear entre eucaliptos, practicar diferentes deportes o disfrutar como un enano de los juegos infantiles si es que todavía estás en edad de subirte al columpio. Subidos en las bicis nos encontramos a Carolina, Manuel y al pequeño Lois, que desde la pole position que se buscó sobre la bici de su padre recorrió este oasis verde pontevedrés. «Non vivimos aquí, pero cando vimos a ver á miña sogra gústanos vir en bici ou a pé. É moi cómodo, ten árbores, podes ir todo ao longo do río, unha marabilla», explica Carolina Pardo. Esta familia de ciclistas no es una excepción porque en este parque se practica de todo, hasta a desconectar de la civilización.

UN BOTÁNICO EN CIERNES

Es el pulmón de la capital ourensana y, además, un botánico en ciernes desde el que se puede ver toda la ciudad. Montealegre es un gran parque forestal, con más de 240 especies florales, por el que el vecino y visitante puede pasear, gracias a los senderos que se han construido a lo largo y ancho de este espacio, que ocupa más de 15 hectáreas. Montealegre cuenta con un centro de recepción e investigación, un auditorio al aire libre, excavado en la roca, en donde algunos fines de semana se celebran conciertos y diversas actividades, muchas de ellas relacionadas con el espacio natural del parque y un gran mirador. En Montealegre hay además exposiciones temáticas, como las de las camelias o plantas carnívoras.

Seguimos de flor en flor... naturalmente.

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