Algunos españoles pagarían más por el pescado que no sea esclavista, según un estudio
PESCA Y MARISQUEO
El sabor y el precio importan mucho más a la hora de la compra, indica un informe de los atuneros, que lanzan el movimiento internacional «Hands for the oceans»
26 feb 2026 . Actualizado a las 04:46 h.Opagac, la Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores, lanza el movimiento internacional Hands for the oceans, cuyo lema de que «la sostenibilidad no se entiende sin los derechos laborales» resume su mensaje de que «solo protegiendo a las personas y al océano será posible construir un futuro próspero, justo y sostenible». Ayer, en la presentación en Madrid, difundieron resultados de un sondeo que indica que casi seis de cada diez españoles pagarían más por el pescado no esclavista, el que garantice las condiciones laborales de los pescadores.
Al menos eso han transmitido mil consumidores mayores de 18 años a los autores del estudio Qué sabemos de lo que comemos del mar, encargado por Opagac. Con todo, al elegir el pescado, el respeto a los derechos laborales en los barcos solo cuenta para el 1 % de los consultados. Importan mucho más el sabor (43 %), el precio (34) y la claridad sobre el origen del producto (13 %). Decisiones en las que puede influir que ocho de cada diez españoles dice que su conocimiento de lo qué es pesca responsable es medio (40 %), bajo (25) o muy bajo (10), mientras el 17 dice que es alto y el 8 muy alto. Aun así, casi nueve de cada diez opinan que las condiciones laborales a bordo deberían formar parte de las certificaciones de sostenibilidad.
«El respeto a las personas»
«No podemos hablar de pesca responsable si no garantizamos condiciones laborales dignas y el respecto efectivo a los derechos humanos en el mar», expone Julio Morón, director general de Opagac. En un comunicado, destaca que los cerca de 50 congeladores asociados acreditan sus capturas de túnidos tropicales con el certificado Atún de Pesca Responsable, «única norma a nivel mundial que audita de forma independiente lo que sucede dentro de los pesqueros». Mientras productos de países extracomunitarios cuestionados por su trato a los tripulantes siguen colándose en el mercado de la UE, los atuneros españoles reivindican que, «frente a modelos que operan con menor supervisión y estándares más laxos, nuestro compromiso es claro: demostrar que es posible competir a nivel global sin renunciar a la ética, la legalidad y el respeto a las personas».
Durante el acto, celebrado en el Círculo de Bellas de Artes de Madrid, se analizaron en una mesa redonda los «Derechos laborales y transparencia de la pesca: retos para una cadena justa», en la que son esenciales la sostenibilidad ambiental, socioeconómica y laboral. Desde la organización explican en un comunicado que María Segura de la Monja, de la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución, considera a Hands for the Oceans uno de los tipos de iniciativas «muy útiles, la pesca es una cadena tan larga que el consumidor no la conoce por completo».
«Garantizar condiciones justas»
Para Àngels Segura, responsable del Sector de Productos del Mar de la Asociación Española de Codificación Comercial, «el consumidor confía en que el producto ya cumple unos criterios», pero aun así «es necesario que haya transparencia y se debe poner en valor el trabajo».
María Martínez-Herrera, Directora de Alimentación y Consumo de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados, señala que «quizá tenemos que hacer más fuerza en Bruselas y tenemos que trabajar con el consumidor, ya que es muy complicado transmitir este mensaje».
Por su parte, Román Gil, socio de Sagardoy Abogados y especializado en derechos sociales, llama la atención sobre Europa, «cuestionada por el exceso regulatorio» y, pese a que a bordo de un pesquero hay «jurisdicciones diferentes dificultando el tipo de derecho que debe aplicarse, existe el mínimo, que es el convenio 188 de la Organización Internacional del Trabajo, pero tiene que haber pactos internacionales que se cumplan», añade la nota de prensa de Opagac.
«Garantizar condiciones justas de trabajo, remuneración adecuada, protección social y seguridad en el mar no es solo una obligación ética, es un requisito para que la industria sea verdaderamente sostenible», sostuvo Isabel Artime, secretaria general de Pesca, en la clausura del evento. También destacó que España «tiene un gran papel en los organismos que regulan la pesca en alta mar», pero no solo por su valor económico, sino también por el estratégico y diplomático, lo que «sirve para proyectar los altos estándares de calidad de nuestro país (...), referente en la lucha contra la pesca ilegal. Hay que considerar que detrás de cada producto pesquero hay personas».