Varios países presionan a la UE para que les cierre su mercado si se autoasignan xarda
SOMOS MAR
El Mediterráneo complicó el cierre de una cumbre que tuvo en vilo a Galicia
13 dic 2025 . Actualizado a las 04:45 h.El sector pesquero desplazado a Bruselas para seguir la negociación de los ministros de Agricultura y Pesca de los Veintisiete para fijar los totales admisibles de captura (TAC) y cuotas para el 2026 se las prometían muy felices al haber llegado a sus oídos que la pretensión de la presidencia danesa era cerrar la cumbre antes de la medianoche de este viernes. Una hora después de que cerrase el servicio de interpretación. Pero a medida que pasaban las horas ese optimismo iba cayendo de grados hasta aceptar que la del 2025 también iba a ser de noches toledanas.
La marejada del Mediterráneo dilató la travesía de una negociación común en la que Galicia, con un roll over (mantenimiento de la cuota) casi amarrado para la merluza de litoral, más gallo y un poco menos de rape, tenía la vista puesta en los recortes, fuertes, planteados para lirio, xarda y abadejo. Y no pintaba muy bien la cosa.
Porque ya no se trata solo de que lo que se va acordando —como lo de suavizar el recorte del abadejo del 26 % al 20 %— no se cierra hasta que se pacta todo. Pero todo. Lo del Mediterráneo también. Ocurre que, además, en el caso de la caballa (o xarda) y la bacaladilla (o lirio), está a expensas de otra negociación: la que la UE mantiene con los Estados costeros (Noruega, el Reino Unido, Islandia, las islas Feroe y Rusia). Y tampoco ahí se ha llegado al okey.
Si ese pacto no llega —como no lo ha hecho otros años—, el Consejo tendrá que decidir cómo actuar. Como no sería la primera vez, ya hay experiencia en escenarios similares, explican fuentes oficiales. Así, aunque la recomendación científica plantea una reducción del 70 %, no hay todavía un total admisible de capturas acordado, por lo que se podrían establecer TAC provisionales, por trimestres, que se revisarían en función de la evolución de las negociaciones.
Zancadillas comerciales
Eso sí, a diferencia de años anteriores, en esta ocasión son varios los países que presionan a la UE para que adopte medidas comerciales contra aquel país que no se avenga a pactar una gestión conjunta sostenible y se autoasigne cuota de caballa o de lirio. Porque ahora tiene en su mano un reglamento que le permite actuar en ese plano contra los países que practican una pesca no sostenible. Otro escollo de la negociación para España era la amenaza de recortar en un 40 % la cigala del golfo de Cádiz. Cierto que afectaría sobre todo a la flota andaluza, de poblaciones como Ayamonte, Punta del Moral o Isla Cristina, pero también tocaría a Marín y Muros si se levantase la prohibición de capturar cigala en la unidad funcional 26 (UF 26), que cae por esas latitudes.
Como en esta cumbre de diciembre también se sustancian en el reglamento los TAC acordados en distintas organizaciones regionales de pesca (ORP), la flota seguía con interés si se plasmaba convenientemente el aumento del 17 % conseguido para el atún rojo en la cumbre de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (Iccat), celebrada el mes pasado en Sevilla. No es todavía este el foro, pero, que se confirme ese incremento, es el primer paso para que España amarre más cupo del preciado túnido y se abra la puerta para que el arrastre y otros segmentos de flota gallegos que ahora se ven privados de descargar sus capturas accidentales, puedan hacerlo. Al menos, esa era la promesa de la Administración española.
Ahora bien, todo estaba a expensas de cómo acabase una propuesta para el Mediterráneo «de otro planeta», como definió el ministro español, Luis Planas, un plan que rebaja a nueve y medio los días de pesca. A ver si de madrugada aterró. Pero de tomar tierra.