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Ya no se compra el pescado como antes

a. Buíncas REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

Pepa Losada

El cliente ha perdido el miedo a comprar «online» pescado fresco y vencido reticencias a las bandejas del libre servicio: el gran consumo se plantea si tiene el mostrador los días contados

27 jul 2021 . Actualizado a las 04:50 h.

El consumidor de productos del mar de febrero del 2020 es tan diferente del de julio del 2021 que ni él mismo se reconocía ante un espejo. Pandemia y media después, el cliente se ha vuelto más exigente, menos tolerante con el error, más empobrecido, pero también más digital, más práctico y más sensibilizado. Con todo, con la sostenibilidad, con el medio ambiente, con la salud... Cambios que no escapan al diagnóstico de las empresas de gran consumo, dispuestas a aprovechar cualquier racha de viento a su favor que sople en un entorno macroeconómico incierto, que aún no ha acabado de despertarse de la anestesia de los ERTE, los ICO y demás salvavidas, mientras espera los Next Generation.

La pandemia ha puesto varias oportunidades delante del sector de productos del mar. Para empezar, por primera vez en mucho tiempo, ha crecido el consumo de estas referencias en los hogares. El ciudadano se ha atrevido a cocinar en casa pescados y mariscos que antes solo comía fuera, en el restaurante y que no sabía ni atacar para prepararlos. Ha perdido también el miedo a hacer clic para hacerse con una merluza o unos mejillones. Ha vencido reticencias a aprovisionarse por teléfono o por WhatsApp. Ha encontrado en el arcón del congelado un producto versátil y cómodo que le evitaba visitas al supermercado en los peores momentos de la crisis sanitaria. Y también se ha tropezado con un lineal de libre servicio que le permitía huir cuanto antes de ese establecimiento y en el que encontraba producto limpio y ya listo para cocinar. Toda una revolución que ha llevado incluso a las empresas de distribución a plantearse si ha llegado el fin del mostrador atendido.

 Ventas «online»

Pescado y marisco a golpe de clic. A Jorge Alberto Martínez, director de productos frescos en Carrefour España, lo sorprendió un día su padre con una llamada informándole de que había hecho su primera compra online. El señor Martínez es uno de esos 1,7 millones de consumidores que la pandemia ha arrojado en brazos de Internet para aprovisionarse, según relató Ignacio González, consejero delegado de Nueva Pescanova y presidente de AECOC, la asociación de empresas de gran consumo, en el último Congreso de Productos del Mar celebrado en Baiona. Y 4 de cada 10 que se han estrenado está en la franja de edad del señor Martínez: más de 54 años. Si la venta online ha crecido en alimentación en general, en el caso del pescado ha sido mucho mayor, del 47,2 %, según detalló Antonio Khalaf, director de negocio de la consultora IRI en España. Con la apertura y la mayor movilidad ciudadana, el canal digital ha perdido fuerza, pero continúa fuerte. Ahora bien, aunque durante la pandemia el online fue la tabla de salvación para muchos negocios, no es ni mucho menos el preferido ni de los minoristas ni de la gran distribución. «Un bote de champú lo pongo en cualquier punto sin problema, pero colocar el pescado en menos de 24 horas allí donde es difícil, un gran reto», admitió el director de frescos de Carrefour. Sin abandonar este servicio, para el que aprovecha la logística general, Carrefour avanza hacia el drive: que el cliente pueda hacer el pedido desde su oficina y recogerlo dos horas después en el párking del establecimiento.