Arume propone comercializar el carbono que capturan los edificios de madera

Maruxa Alfonso Laya
m. alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

FORESTAL

Ejemplo de un edificio construido en madera en Carnota
Ejemplo de un edificio construido en madera en Carnota Denís Estévez

La fundación le presenta a la Xunta una propuesta de metodología que permitiría certificar el volumen almacenado y los créditos que se podrían emitir

15 ene 2026 . Actualizado a las 10:08 h.

Construir viviendas de madera no solo será beneficioso para el medio ambiente, también puede serlo para sus promotores. Esta es, al menos, la intención de la Fundación Arume, que acaba de presentar a la Xunta una propuesta de metodología que permitiría certificar el almacenamiento de carbono en productos de madera para la construcción. La idea, añaden en esta entidad, es que se conceda un crédito por cada tonelada de carbono absorbida por estos edificios que se certifique. Estos podrán ser comercializados convirtiéndose así «nun valor engadido para toda a cdea foerstal-madeira e para os propios promotores inmobiliarios», aseguran en esta entidad.

Explica Arume que la construcción estructural en madera es una vía de futuro para el almacenamiento de carbono capturado de la atmósfera. De hecho, es una de las líneas que ofrece el Mercado Voluntario de Créditos de Carbono, que impulsa la Xunta para certificar la absorción de este gas. Este sistema está pensando para que aquellas empresas que lo deseen puedan compensar las emisiones que realizan durante su proceso productivo adquiriendo créditos de carbono, una práctica que ya se está realizando actualmente y que la Xunta busca regular con esta nueva normativa.

 La publicación del decreto que activa el mercado voluntario de los créditos de carbono deja abierta la puerta a que se presenten propuestas de metodología para medir estos créditos. Arume ha presentando ahora un documento que recoge el procedimiento técnico estandarizado para la cuantificación, verificación y registro de las absorciones de carbono asociadas al uso de productos de madera en la construcción. Con ello busca que los constructores de este tipo de inmuebles puedan poner también a la venta los créditos que generen sus edificios y convertir esto en una fuente de ingresos que impulse la construcción en madera.

Esta metodología ha sido desarrollada en los últimos meses por un equipo de trabajo de Arume y se centra en definir las reglas de contabilidad, medición, reporte y verificación para proyectos de construcción en madera en Galicia. La propuesta de esta fundación se basa, de esta forma, en cuatro criterios fundamentales. El primero es la cuantificación precisa y verificable; el segundo, la adicionalidad de las absorciones, que no podrán estar derivadas de obras ilegales; la permanencia del almacenamiento de carbono en un período mínimo de 35 años es el tercero de estos criterios y la sostenibilidad, el cuarto.

Los productos que serán elegibles para integrar en los proyectos de construcción en madera incluyen la madera aserrada estructural, las vigas laminadas, los paneles de CLT, los entramados ligeros y los tablones estructurales. Además, se establece como requisito que debe cumplir la madera que todos los productos deben disponer de una Declaración Ambiental de Producto (DAP) o documento equivalente, así como proceder de montes con certificación de gestión forestal sostenible, como PEFC o FSC. El promotor o operador es el responsable de garantizar una permanencia mínima de 35 años y la trazabilidad de toda la información.

El núcleo técnico de la propuesta de Arume se orienta a determinar el Beneficio Climático Neto. Este se calcula en base a las emisiones asociadas al producto y al carbono almacenado. Explica la fundación que las emisiones deben cuantificarse de forma independiente a lo largo de todo el proceso, e incluir cuestiones como las operaciones forestales, el transporte a la planta, la fabricación industrial, el transporte a obra y la instalación. Las fuentes de datos válidas van desde la Declaración Ambiental de Producto, a la Declaración de Impacto de Partida, pasando por datos de sistemas digitales de rastreabilidad. En cuanto al carbono almacenado, añade Arume, se define en base a la Declaraciones Ambientales de Producto o, en ausencia de la misma, se calcula conforme a la norma EN 16449:2014.

Por otro lado, la fundación explica que, dado que el uso de madera estructural es hasta ahora un gama de producto residual en la construcción, la adicionalidad de las absorciones que representa es la clave del sistema. En general, los proyectos deben cumplir con el principio de no hacer daño, garantizando que no impactan en objetivos ambientales como la biodiversidad o la prevención de la contaminación. Como garantía adicional de sostenibilidad, se propone la figura del Crédito Ecosoc, que representaría una etiqueta voluntaria para reconocer proyectos que, además del balance climático neto positivo, acrediten beneficios sociales y ambientales adicionales, como por ejemplo la fabricación local en Galicia, entre otras opciones.