¿Por qué la guerra en Oriente Medio incrementa el precio de los fertilizantes cuando están los almacenes llenos?
AGRICULTURA
El bloqueo del 30% de las materias primas para fertilizantes amenaza los márgenes agrarios. Los fabricantes ajustan precios ahora para poder sufragar mercancías más caras en el futuro. Es el coste de reposición.
12 mar 2026 . Actualizado a las 12:48 h.Más allá del petróleo, en tiempos de guerra en Oriente Medio los mercados de materias primas como la urea, el amoníaco o el azufre son tan volátiles como las hojas arrastradas por el viento. Pero la volatilidad de los últimos días comienza a tener los efectos de un vendaval sobre el campo. Y del tiempo que dure el conflicto dependerá que la subida de los fertilizantes acabe impulsando al alza la cotización de granos como el maíz, esencial para la alimentación de la ganadería de leche en Galicia.
La subida en España de más de un 41 % en el precio medio del gasoil agrícola [combustible bonificado por el Estado] en siete días, según los cálculos realizados por COAG, es solo el primero de los misiles que acecha la economía de los agricultores y ganaderos. El otro es el incremento de un 45% en el precio del gas en la UE después del primer ataque de año a Irán y de una media del 20 % en la cotización de la urea. Este es un fertilizante nitrogenado del que, según los datos que maneja Rabobank, se exportan más de 31 millones de toneladas anuales desde países como Irán, Omán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Egipto y Qatar.
De hecho, según el informe sobre el impacto de la guerra en Oriente Medio en el mercado global de fertilizantes hecho público el pasado día 6 por esa entidad financiera especializada en el sector primario «entre el 25 y 30 % del tráfico mundial de fertilizantes nitrogenados pasa por el estrecho de Ormuz, donde el tráfico de barcos se ha reducido al mínimo».
Ante este escenario los agricultores y ganaderos no dejan de preguntarse por qué en menos de dos semanas de guerra sus economías son atacadas por estas alzas de precios cuando el producto que guardan los distribuidores en sus almacenes fue adquirido antes del estallido de la guerra. La respuesta es fácil porque, como explica Bruno Fonseca, analista económico de Rabobank [un banco cooperativo líder en los mercados de alimentación, agronegocios (F&A) y de transición energética], «esto ocurre en cualquier mercado de materias primas (commodities).
Cuando se desata un hecho inesperado o una guerra, todos reaccionan primero al rumor. Luego comienzan a separar los rumores de la realidad. Y cuando no hay una ruptura real de la oferta o la demanda, los precios tienden a normalizarse». Lo que ocurre ahora, como añade, es que Oriente Medio «es vital para la producción de fertilizantes, especialmente los nitrogenados. Al principio había incertidumbre sobre si se podría continuar exportando por el cierre del estrecho de Ormuz y por si las fábricas sufrirían daños físicos.
Lo que ha pasado es que Irán ha cerrado el estrecho y, por tanto, el 25 % de la capacidad global de fertilizantes está encerrada en el lugar de producción». Esto supone ya un «problema real de oferta» que se suma a que el mercado de fertilizantes ya arrastraba una tendencia de precios al alza, sobre todo en el caso del fósforo.De ahí que, como destaca, «cuando el mercado ve que los compradores no pueden acceder a ese 25% de materia prima, enciende la señal de que va a faltar producto y claro el precio sube». Por más gas o fertilizante que hayan comprado las empresas, ante la incertidumbre de que puedan conseguir, o no, reponer el producto en el futuro, el precio sube. ¿Por qué? «Porque son ellas las que van a incrementar el precio del producto almacenado pensando en el coste de reposición. Es decir, van a poner un valor que les permita pagar la cotización de la materia prima cuando tengan que comprarla para reponer sus almacenes», explica Bruno Fonseca.
El problema ahora gira en torno a la incertidumbre sobre la duración del conflicto y sus consecuencias en la capacidad de producción de fertilizantes, un insumo que representa entre el 40 y 50% de los costes variables de los agricultores que producen grano.
Y mientras los precios de los cultivos se mantienen, de momento, relativamente estables, los agricultores de todo el mundo ven como en mayor o menor medida se comprimen sus márgenes.
Lo paradójico es que unos de los más afectados, al menos a corto plazo, van a ser los agricultores estadounidenses del conocido como Cinturón del Maíz del Medio Oeste, sobre todo los de Iowa e Illinois, los mayores productores de este cereal en Estados Unidos junto con Minnesota, Nebraska e Indiana. «El productor americano ha vivido un período de márgenes operacionales de los granos bastante ajustados. El coste de la urea está subiendo mucho, lo que perjudica a la producción de maíz americano», explica el analista.
Y parte de este maíz también llega a los puertos gallegos como ingrediente de piensos para alimentar el ganado. Galicia, según los datos que maneja la Asociación Gallega de Fabricantes de Alimentos Compuestos (Agafac) importa al año en torno a un millón de toneladas de maíz que llegan desde Brasil, Canadá y Estados Unidos, en función de la época del año. «En estos momentos el maíz que está llegando procede de Estados Unidos y Canadá porque desde que estalló la guerra en Ucrania apenas se trae desde este país por resultar igual de caro que hacerlo desde el otro lado del Atlántico», explica el director de este colectivo, Bruno Beade.
Lo que pase con el precio de los fertilizantes repercutirá en el de este grano, que no deja de ser otra commoditie que cotiza en la Bolsa de Chicago. Todo dependerá también, en buena parte, de la duración de la guerra. «Aunque parezca repetitivo, el tiempo que dure el conflicto es el principal punto que tenemos que evaluar ahora para analizar los mercados. En caso de que este sea muy largo y los agricultores dejen de cosechar maíz por el incremento de costes, el mercado puede interpretar que va a haber menos oferta de maíz, subiendo los precios. Pero el agricultor no tiene fuerza para dictar el precio del maíz porque es una commoditie. Él lo recibe», indica el economista. Con todo, invita a la calma porque, por ahora, no parece que el conflicto se alargue. Lo que ocurre, apunta, es que como bromeamos los analistas lo que sucede en los mercados cuando se habla de precios es que «suben en ascensor, pero bajan por la escalera porque suben muy rápido, peor bajan mucho más despacio».
En este contexto, volviendo al precio del maíz es probable que suba rápido para el productor estadounidense, pero no para el de Brasil [otro de los países desde donde Galicia importa este grano] que aún tiene tiempo para la cosecha. De ahí que, tal y como están las cosas, este economista llama a mantener la calma porque «cuando mantenemos la calma el precio se estabiliza», aunque en el caso de los fertilizantes la UE parte de un precio alto por el salto dado por el precio del gas de los 31 a 45 euros por megavatio hora en el TTF holandés [el mercado de referencia para el gas en Europa]. Esto aumenta directamente el coste de fabricación de nitrógeno en el continente europeo que, además, recibe más del 30% del nitrógeno y amoníaco importado por la UE de Egipto y Argelia, países donde también se han incrementado los precios después del estallido de la guerra. ¿Por qué? Porque aunque no sean países de Oriente Medio afectados por el cierre de Ormuz, el mercado sabe que al haber menos producto en el mercado, estos países atraerán nuevos compradores. Es decir, serán más peleándose por menos materia prima.
