Una quedada perruna. La canichada gallega, que reúne a perros de esta raza, celebrará su cuarta edición. Así es el furor de sus dueños por estos peludos cariñosos y muy inteligentes
01 abr 2026 . Actualizado a las 11:36 h.Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre y que cuando uno entra en tu vida, ya nada vuelve a ser lo mismo. Porque estas mascotas de cuatro patas tienen la capacidad de alegrarte el día. El año pasado en Galicia, había cerca de 740.000 perros censados en el registro autonómico. Cada vez más gente se anima a tener un peludo en su casa o piso, y, en este segundo caso, se suele optar por razas que no crezcan demasiado. Lo que está claro es que algo está pasando con una en concreto: el caniche. El caniche es una raza que proviene de Europa con origen incierto, porque mientras unos afirman que es francesa, otros puntualizan que es alemana. Su esperanza de vida es de 12 a 18 años y su tamaño y peso depende del tipo: gigante, mediano, enano o miniatura —también denominado toy—. Por eso miden entre 28 y 62 centímetros. La paleta de colores es muy amplia, ya que se pueden encontrar desde color blanco a marrón o negro, aunque el más solicitado actualmente es el rojizo o apricot. Poco necesitan para conquistar corazones gracias a sus adorables ricitos y su tierna carita de no haber roto un plato. ¿Su personalidad? Estamos ante uno de los perros más inteligentes, activos y cariñosos del mundo canino. Quizá por eso tenga tantos adeptos.
Años entre cachorros
Ángeles Paz es una criadora de caniches afincada en Alfoz —Lugo—, adonde se tuvo que trasladar desde Redondela para cuidar de su madre. Lleva años entre cachorros y está al frente del criadero Castro de Oro. «Empecé criando yorkshire hace como 30 años. Progresivamente fui pasando por otras y ahí es cuando el caniche entró en mi vida para nunca marcharse», confiesa. Por su gran finca corretean al aire libre unos 16 cachorros de caniche. «Aquí tienen muchísimo espacio para correr, todos los días damos algún paseo. Yo tengo núcleo zoológico —cualquier instalación que aloja, cría o vende animales de compañía o fauna silvestre—, por lo tanto, la Xunta de Galicia es la que me marca el número de perros que puedo tener por los espacios», indica.
En los últimos años, hay un color en concreto que destaca sobre otros. «Antes criábamos negro y blanco y ahora se cría más rojo y apricot porque es un color muy fácil de mantener y que no tiene oxidación», indica. Además, aclara el porqué del auge de los caniches. «Ahora hay muchísima demanda porque la gente tiene casas o pisos pequeños, poco tiempo y esta raza es muy comodín. Se adapta muy bien a todo, lo puedes llevar de viaje y si haces deporte, se va contigo. Yo solo le veo ventajas. El tamaño, el carácter... Es un perro que si está bien hecho el cruce, no debería tener problemas para cumplir 15 o 18 años. Te suma en comportamiento, afectividad e inteligencia. Es muy fácil de adiestrar», explica.
Para los dueños que no quieran tener la aspiradora a mano todo el día, también es perfecto. Son hipoalergénicos, no sueltan pelo y no sufren la muda estacional en su pelaje como sí les pasa a otras razas. «Funcionan con asmáticos y alérgicos. De hecho, yo soy asmática y para mí es muy fácil tenerlos», confiesa. Eso sí, el mantenimiento de su manto requiere atención. «En el caniche, el cuidado del pelo es un punto importante. Ahora tenemos gran variedad de champús para todo tipo de colores, espumas voluminizadoras, geles y lacas de fijación... Es infinita la cantidad de productos que existen», indica. En su caso, incluso sus cachorros tienen un hueco para sus sesiones de belleza. «Instalé una peluquería para darme autoservicio, porque yo ya vengo de este mundo de tener peluquería y todas estas cosas», confiesa.
¿Y cómo se entiende esta pasión? Lidia es la dueña de Coco, un pequeño caniche toy de 3 años. «Todo esto empezó con Ángeles. Unos amigos que tienen dos caniches me pusieron en contacto con ella y cuando vimos a Coco ya fue amor a primera vista, tanto de él como de nosotros», explica. Poco tiempo después, apareció Bali para hacerle compañía desde Namaste Forever. Esta vez era de color negro y ahora cumplirá 2 años. Aunque Coco y Bali son de la misma raza, su carácter es completamente diferente. De hecho, Bali pasó por las manos de un adiestrador canino en el programa Somos animais de la Televisión de Galicia. «Es el pequeño terremoto de la casa. Decidí participar para que me dieran unas pequeñas pautas para aplicar con él y también porque si esas recomendaciones servían para ayudar a algún otro perro, yo ya estaría feliz. Además, también era una forma de dar visibilidad a las canichadas», afirma.
Pero, ¿qué es una canichada y cómo empezó todo? Lidia sentía la necesidad de que sus peludos interactuaran. Sin embargo, en Galicia no encontraba la forma. Un día decidió que quizá era buena idea iniciarse en el mundo de las redes y mostrar lo fotogénico que era su primer cachorro. «Le hice el perfil de Instagram a Coco. Yo era un poco reacia, pero al final se lo creé y, a raíz de ahí, empecé a ver perfiles de perritos de aquí», explica. En el resto de España ya existían quedadas para caniches. A ella se le encendió la bombilla y pensó que era una buena idea ponerse manos a la obra para organizar una aquí. «A mí lo que me interesaba era que mi perro socializara. Dije: “¿Por qué no hago una en Galicia?” Al final, me dio la locura y en agosto del 2023 empecé», indica. ¿Y en qué consiste? «Es una reunión de caniches con el fin de que se relacionen, porque para mí es un pilar fundamental. Entre ellos hay un rollo tremendo, como si fueran amigos de toda la vida. No tienen una reacción de echarse para atrás como a lo mejor puede pasar con otras razas», afirma Lidia. Paralelamente, en Instagram creó una comunidad para reunirlos bajo el nombre de Caniches de Galicia. Cada uno cuenta con su propio «carné». «Empecé a hacerle las fichas porque éramos poquitos. Después fue creciendo. En el primer evento había 40 perros. En el del año pasado fueron a Narón 150 y este año estimamos superarlo, porque con el éxito del 2025, la gente se está animando mucho», confiesa.
En casa cuenta con apoyo. «Mi entorno es el primero que me pregunta cuándo es la siguiente. Saben que yo disfruto con esto. Yo creo que la gente no se da cuenta del trabajo que hay detrás, porque es intentar encontrar a gente que le apetezca venir y marcas que quieran colaborar. Además, que es todo gratis», explica. Incluso la paran por Vigo, donde reside. «Es simpático, porque vamos por la calle y ya me reconocen. Me hace gracia, porque yo de esto no busco fama ni busco nada, lo hago por amor a mis perros», bromea.
«Lo vio y se enamoró»
Otra de las cosas positivas es que en este evento se crean vínculos entre los dueños de los perros, que aprovechan para compartir anécdotas y consejos sobre sus mascotas. Ángeles Sobral es dueña de Balú, un cachorro que apareció en un momento delicado desde Kotton Kiss Kenel. «Falleció un familiar cercano y estábamos dándole vueltas a tener un perro. Yo siempre quise un caniche, pero mi marido era un poco más reacio porque él siempre fue de perros grandes. Años antes ya habíamos tenido un boxer y un doberman. El de ahora parece uno de juguete», explica. Sin embargo, pronto acabó convencido. «Cuando lo vio se enamoró. De hecho, el perro tiene más afinidad con él que conmigo», bromea. Balú se convirtió así en el rey la casa. «Al principio tenía miedo de que al dejarlo solo mordiese todo, porque yo trabajo a turnos y mi marido de mañana. Le pusimos una cámara, pero se porta muy bien, porque cuando no estamos en casa, aprovecha para dormir», cuenta.
De esta forma fue como conoció a Lidia. «Yo no sabía muy bien lo que era un caniche y antes de tenerlo me informé un poco. Fui a preguntar a la peluquería canina y a raíz de eso conocí a Lidia, que me comentó que estaba dándole vueltas a la idea de organizar las canichadas. A mí me pareció bien porque Balú es muy miedoso. Los perros grandes le dan muchísimo miedo e interactuar con perros pequeños a veces resulta complicado», explica. Fue pisar una y querer repetir. «Yo me lo pasé muy bien porque vi a Balú relajado y disfrutando de la interacción con otros perros», confiesa.
Por su parte, Yolanda también acude a estas canichadas. Ella es de León, pero pasa temporadas aquí. «A mí me parece un entorno muy amigable y familiar para que jueguen sueltos. Es una maravilla. Aunque lo primordial es el encuentro de los caniches, luego también se hacen amigos. Antes de ir a las de Galicia ya iba a otras por España», indica. En su casa tiene a Maya, pero su primer contacto con los caniches fue de manera casual. «Siempre quise uno y justo cuando me casé, tuve al primero. Me enamoré de la raza», explica. Fue un regalo de su hermano después de que perdiese a Yago, su anterior caniche. «Él tiene a Trini. Es la hermana de Maya. Cuando pasó eso se puso en contacto con el criadero y me la trajo de sorpresa. Es la primera hembra que tengo. Dicen que suelen ser menos cariñosas que los machos, pero esta es buenísima», cuenta. Para Yolanda, el amor que un dueño siente por sus perros no entiende de razas. «Da igual que tengas un caniche u otro perro. Conozco a mucha gente que pensaba así y desde que tienen uno lo entienden y a veces son peores que los que llevamos más años», bromea.
Muy presumidos
«Peluquería, crema hidratante... », cantaba María Isabel en Antes muerta que sencilla. Balú y Maya no se quedan atrás, porque mínimo una vez al mes pasan por boxes para arreglar su pelaje, porque al ser una raza que no tiene muda, los cortes de pelo deben ser periódicos. «Balú va cada 15 días porque primero se lo lavan y lo hidratan y 15 días después es cuando se lo cortan. Al ir tan a menudo a la peluquería, el mantenimiento en casa es más llevadero y no tienes que estar continuamente cepillándolo para quitarle los nudos. A él, por ejemplo, en el lomo no le importa, pero le molesta que le cepillen en las patas», afirma Ángeles Sobral. «A Yago lo llevaba cada dos meses, porque le duraba mucho el peinado. Lo cepillaba a menudo todos los días y suelen decir que es más conveniente que se haga eso a diario a bañarlos con demasiada frecuencia. Pero a Maya la estoy llevando todos los meses y cada 15 días la baño. Todavía tiene pelo de cachorro y no tiene tanta densidad», indica. Y es que una vez que te pones a investigar la cantidad de cosas que existen para el cuidado capilar de estos peludos, más te sorprendes. Incluso existen spas para caniches. «Cuando tiene la piel muy irritada, le hacen como una terapia de ozono para que le calme», añade Ángeles. El armario de Maya lo desearía cualquier perro. Después de poner a punto los rizos para que se vean bien definidos, toca ponerse los conjuntos. «Tiene unos 15 conjuntos con sus tres lazos a juego: dos pequeños para el pelo y uno a mayores para colocar en el arnés o la correa. Además, también tiene su cajita de pinzas de todos los colores. Para primavera ya le encargué otros dos», confiesa Yolanda.
Lo mejor y lo peor
Tener un perro puede costar una media de 100 euros al mes, dependiendo de la raza y las necesidades de cada uno. De ahí que quizá, esta sea la parte más negativa de tener un peludo. «Lo peor creo que es el mantenimiento que conlleva y que pueden ser muy caprichosos», indica Ángeles Sobral. En el caso de Balú, lo nota en la alimentación. «Comiendo es muy sibarita. Empezó con pienso y enseguida lo aborreció. La verdad es que la comida natural la toma muy bien, pero llega un momento que determinados sabores no le hacen tanta gracia», bromea. Yolanda, por su parte, lo nota en que pueden llegar a ser bastante dependientes emocionalmente. «A lo mejor, como algo negativo, diría que desarrollan un vínculo emocional muy fuerte y a veces es demasiado apegado a ti, por lo que pueden pasarlo mal cuando se quedan solos», afirma. «También requieren bastantes cuidados porque padecen de la boca. En la higiene bucal suelen tener bastante sarro y los veterinarios dicen que a consecuencia de las enfermedades bucales después pueden desarrollar otro tipo de patologías del corazón. De hecho, hay que utilizar una pasta dentífrica enzimática que te puede valer 15 euros», añade.
Sin embargo, también recalca todo lo bueno que le trae Maya a su vida. «Positivo yo creo que todo. Son listos y supercariñosos. Es una de las razas más inteligentes del mundo y más fácil de entrenar. Son leales y buenísimos para la comodidad familiar», puntualiza. «Lo mejor es lo apegados que son a ti, porque cuando llegan a casa, ya no vas sola ni al baño. Siempre tienes unos ojitos mirándote en todos los sitios a los que vayas. Mi marido viaja mucho y la compañía que me da cuando él está fuera, para mí es una pasada», confiesa Ángeles. Balú, Maya, Coco y Bali podrán corretear el próximo 23 de mayo en la cuarta edición de las Canichadas de Galicia que se celebrará en el pabellón de deportes de Nigrán.