Beth Willard, periodista de Decanter: «En una misma misión inversa no tiene sentido ir a Rías Baixas y no poder visitar O Ribeiro»
AGRICULTURA
La experta internacional en vinos explica en la Barcelona Wine Week la importancia de que las denominaciones de origen colaboren para dar a conocer en otros países la diversidad y la riqueza vitícola de España
05 feb 2026 . Actualizado a las 15:58 h.Desde hace años, las denominaciones de origen se afanan en traer prescriptores, compradores y destacados periodistas del mundo del vino a visitar sus territorios, probar su elaboraciones y conocer de cerca a sus bodegas. La estrategia es acertada, según explicó el Master of Wine Pedro Ballesteros, que fue el encargado de presentar una charla sobre la importancia de formar a los prescriptores internacionales en el marco de la Barcelona Wine Week. Pero existen toda una serie de factores que pueden mejorarse, sobre todo, en lo relativo a la colaboración y cooperación entre territorios y denominaciones de origen. Porque, tal y como aseguró Beth Willard, periodista de Decanter y colaboradora de Tim Atkin, «en una misión inversa no tiene sentido ir a Rías Baixas y no poder visitar O Ribeiro. Para tener una visión de los vinos de Galicia es mejor conocer todas las denominaciones».
«El vino español se hace grande cuando viaja y lo compra alguien de fuera y para eso necesitamos gente que conozca nuestro país y se lo lleve», aseguró Ballesteros en la presentación del acto. Por eso es tan importante «traer a los grandes tomadores de decisiones a nuestro país, para que lo conozcan», añadió. De hecho, reiteró María Naranjo, directora de Industria Agroalimentaria del Instituto de Comercio Exterior (ICEX), «uno de los retos de España es cómo transmitimos esa diversidad y lo excepcional que es nuestro sector vitícola». Esta entidad lleva años organizando misiones inversas en colaboraciones con comunidades autónomas y consellos reguladores y asegura que todavía existe mucho desconocimiento entre los compradores internacionales sobre la diversidad de territorios y elaboraciones que hay en nuestro país. Una buena forma de acabar con eso, «era que estos prescriptores conocieran la excelencia y la diversidad de nuestro país», afirmó.
Beth Willard, periodista, copresidenta de los Decanter World Wine Awards y colaboradora de Tim Atkin es una de esas personas que todos los territorios vitícolas quieren incluir en su lista de visitantes. Su experiencia le dice que, a día de hoy, antes de organizar cualquier tipo de misión inversa es necesario «saber bien a quién queréis invitar. Yo recibo miles de invitaciones con fechas cerradas y normalmente eso no me viene bien, porque yo tengo mi agenda cerrada hasta Navidad», aseguró. Por eso sostiene que «sería mucho mejor cuando se organiza una visita de estas pensar a quién se quiere invitar y luego adaptarse a sus necesidades», añadió. También dejó claro que no todos los perfiles de expertos responden a los intereses de quien organiza el viaje. «Es mejor invitar a los profesionales que toman decisiones y no solo porque sean Master of Wine pueden ser interesantes», afirmó.
Para Luis Quintín, responsable de Promoción de Vinos en el Instituto de Promoción Exterior de Castilla-La Mancha, promocionar estos productos no es sencillo y por eso resulta fundamental que todas las administraciones se coordinen «y remen en la misma dirección». En su opinión, la mejor imagen del vino se construye a base de darlo a conocer y de la mano de bodegas tractoras «y donde mejor se conocen es en el origen, donde se elabora el producto», añadió. Para Roser Mestre, responsable del Sector Agroalimentario y Vinos en el Gobierno de Aragón, con las misiones inversas «conseguimos que el vino pase de ser un producto a ser una memoria».
«Nosotros intentamos llegar a los líderes de opinión de cada mercado para llegar así hasta el consumidor final», aseguró Ramón Huidobro, secretario de Rías Baixas, una denominación de origen que exporta ya el 32 % de lo que produce. En su opinión, lo que genera más quebraderos de cabeza a los consellos reguladores a la hora de organizar estas actividades «es repartir las visitas entre las bodegas y por eso tenemos un protocolo creado que define los pasos que damos». Las bodegas se seleccionan en función del perfil de la visita y siempre tenemos interés en vender la mejor imagen posible de la denominación», explicó.
Huidobro esta de acuerdo en que es necesario colaborar más entre denominaciones y territorios. «En Galicia tenemos una asociación de todos los consellos reguladores y trabajamos de forma conjunta para ir a ferias internacionales y traer visitas de formadores. También organizamos misiones de compradores con muy buenos resultados». Esta colaboración, añadió Willard, resulta fundamental. «En Galicia estamos viendo esa colaboración y me gusta mucho ese concepto de denominaciones que trabajan juntas, ayuda a entender muchas cosas», argumentó.
Sobre los retos que el sector del vino tiene en la exportación, Naranjo argumentó que el primero de ellos es que bodegas y administraciones se pongan de acuerdo sobre los mercados en los que quieren actuar, porque de nada sirve que el ICEX haga campañas si no hay bodegas detrás que vayan a vender sus productos en esos mercados. El otro, añadió Ballesteros, es acabar con esa idea de que España es un país de vino barato. «Tenemos que tirar de la marca España», añadió Mestre. «Y dejar de comparar los vinos de aquí con los de otros países. Tenemos cosas en España a las que hay que darle más valor y tener más confianza en lo que es España», apuntó Willard.
«España necesita un relato sobre el vino. Como los franceses, que cuentan su historia y no se salen del guion. A nosotros nos falta eso. Hoy, en cualquier parte de España se hacen vinos extraordinarios y tenemos que saber contarlo... Pero no puedes ir a la India a hablar de Rías Baixas. Yo confío e el ICEX, pero necesitamos proyectos a corto plazo. Necesitamos vender», concluyó Huidobro. «Hemos sido los proveedores de vino barato del mundo y ya no queremos ser eso. En los mercados que ya nos conocen tenemos una doble lucha, pero en donde no nos conocen podemos empezar unidos y con prestigio», incidió Ballesteros.
Más de 11.000 visitantes y 8.000 encuentros de negocio en la primera sesión de la Barcelona Wine Week
Más de 11.000 visitantes profesionales abarrotaron los dos pabellones en la primera jornada de la Barcelona Wine Week, que abrió sus puertas el pasado lunes. Además, se celebraron 8.000 encuentros de negocios, con lo que los organizadores aseguran que «no solo vamos a cumplir los objetivos, sino que vamos a superarlos», afirmó Celine Pérez, directora de la feria. Lo más importante, añadió, es la satisfacción que están mostrando los expositores por los negocios que están realizando con compradores nacionales internacionales.
«Si las bodegas vienen aquí, a la Barcelona Wine Week, es porque quieren exportar», aseguró María Naranjo, del ICEX, quien destacó que España exporta cerca del 70 % del vino que produce. En su opinión, la feria es la «mejor representación de la diversidad del sector vitícola de España» porque en ella hay sitio para las grandes marcas, pero también para las denominaciones de origen y para las pequeñas bodegas. «Ofrecemos un modelo de representación para las diferentes bodegas y creemos que estamos creciendo de forma saludable y sana porque hay un equilibrio entre las bodegas de renombre y las que tienen denominación de origen. De hecho, el 73 % de los asistentes lo hacen bajo el paraguas de una denominación», añadió Pérez.
En esta edición, se han traído compradores de países con los que la Unión Europea está firmando acuerdos de libre comercio, como Mercosur o India. «Tenemos un grupo muy importante de compradores de Brasil y también de India. En esta edición hay compradores de 74 países diferentes», explicó María Naranjo. En su opinión «esta es una feria democrática y por eso para las bodegas es importante estar aquí y tenemos que traer al mayor número de compradores posible».
La Barcelona Wine Week «es una feria organizada para dar oportunidades a las marcas y a las denominaciones. Hay marcas que vienen a mostrar todo su porfolio y muchas denominaciones que dan pie a que los compradores sepan a donde tienen que ir», añadió Javier Pagés, presidente de la feria. A pesar del éxito que está consiguiendo la edición de este año «no aspiramos a ser la feria más grande. Queremos mantener una dimensión saludable y esa buena ratio entre compradores y expositores», concluyó Pérez.
