El campo gallego mantiene el pulso y sigue manifestándose contra el Mercosur
AGRICULTURA
Ourense permaneció este domingo cortado por segunda jornada consecutiva y en Lugo se celebraron actos reivindicativos
19 ene 2026 . Actualizado a las 10:15 h.Mientras las autoridades europeas siguen anunciando a bombo y platillo los beneficios que traerá consigo el acuerdo firmado este fin de semana con Mercosur y vanagloriándose de los nuevos tiempos que traerá para el comercio europeo, los ganaderos continúan manteniendo el pulso.
Este domingo, el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, afirmaba que el acuerdo rubricado el sábado ayudará a que los países Latinoamericanos se conviertan en una «superpotencia» de minerales críticos. Y, para calmar las aguas, insistió en que el tratado no será perjudicial para los granjeros europeos, subrayando que se reforzarán los controles en suelo sudamericano.
Pero las palabras que no dejan de salir de los despachos europeos no consiguen acallar las preocupaciones del campo. Tampoco del gallego, que el domingo ha mantenido sus actos como protesta por una alianza con la que no están de acuerdo.
«Ánimo, no se rindan, hasta el final». Estas eran las palabras que un ourensano dirigía este domingo por la mañana a los agricultores y ganaderos que mantenían cortada la N-120 en su tramo más urbano de la ciudad de las burgas para protestar contra el acuerdo. Las recibían agradecidos, después de una noche gélida. Fue la segunda jornada de esta protesta que se ha concentrado en los accesos a la urbe. Pero los gritos de los ganaderos ourensanos empezaron a hacerse oír hace ya semanas, en los últimos días de diciembre, cuando llenaron las calles de la ciudad de tractores para poner el foco en la situación del sector.
Mantener las reivindicaciones
Los trabajadores del campo quieren mantener vivas las reivindicaciones. Se mueven entre el desánimo, acrecentado por el cansancio acumulado y la falta de logros, y la motivación de seguir adelante, para hacerse oír. Quieren que los escuchen las administraciones, pero también los consumidores. Y creen que empiezan a hacerlo. «No hacemos esto solo por nosotros. También por los que coméis. Si dejamos el campo, podemos trabajar en otras cosas. Pero, ¿qué pasa si nadie produce?», apuntaba una joven en relación a la situación que están atravesando.
Una opinión similar tiene un ganadero que secunda la protesta y que estaba a pie de carretera. Breogán, de 27 años, gestiona una explotación de noventa ovejas en Rairiz de Veiga. En su casa siempre hubo animales, pero no se dedicaban a ello profesionalmente. Él decidió hacerlo, después de estudiar y trabajar en otros sectores, porque es lo que realmente le gusta. «É difícil e practicamente intentas sobrevivir. Cada vez somos menos. Pero a xente ten que ser consciente de que sen nós non hai alimentos. Isto está servindo para que os consumidores sexan conscientes da importancia do sector primario. Non pode ser que se inverta a pirámide dos sectores. Cada vez pesa máis o sector servizos, pero se seguimos así chegará un momento no que non haberá a quen prestárllelos», explicaba. «Isto non é só cousa nosa. Afecta a máis xente: camioneiros, restaurantes... E por suposto, consumidores. É unha cadea», concluía, mientras sus compañeros le daban la razón.
En Lugo, los ganaderos mantienen viva la protesta con diversos actos por distintos puntos de la ciudad. El sábado, hicieron una cena reivindicativa y este domingo mantuvieron los tractores estacionados delante de la Delegación de la Xunta de Galicia en Lugo.
El presidente de Gandeiros Galegos da Suprema, Santiago Rego, aseguraba a la agencia Efe que, al menos «de momento», los ganaderos que mantienen activa la tractorada desde el pasado lunes en el centro de Lugo no tienen «decidido levantarla». De hecho, recordó que todavía no han recibido contestación a las solicitudes de reunión que realizaron en días pasados, tanto con el delegado del Gobierno, como con los eurodiputados gallegos, a quienes les exigen que «voten en contra del acuerdo comercial» que se debatirá las próximas semanas en el Parlamento Europeo.
Latinoamérica y Europa ponen el ojo sobre Asia
En un contexto profundamente marcado por los caprichos que salen del despacho de Donald Trump, el mundo parece buscar nuevas reglas que rijan el comercio internacional. Y el acuerdo de libre comercio pactado entre la UE y Mercosur puede ser la espita que abra una nueva vía. Ambas partes miran ahora hacia Asia, donde buscan avanzar con nuevas asociaciones con otros importantes socios globales. El Mercosur y los Emiratos Árabes Unidos esperan cerrar este año las negociaciones de otro acuerdo comercial y, en diciembre, los mandatarios anunciaban la intención de alcanzar otro pacto de preferencias arancelarias con Vietnam. Mercosur también había pactado con Japón fortalecer su relaciones bilaterales y estudia mejorar también las que tiene con India.
