Envían por segunda vez a la cárcel a los policías acusados de matar a tiros en Brasil a un vecino de Ponte Caldelas
12 dic 2019 . Actualizado a las 08:18 h.Muy poco tiempo después de que Marcio Pérez, un vecino natural de Ponte Caldelas que vivía en Salvador de Bahía, apareciese muerto y cosido a balazos, la investigación sobre su muerte parecía estar encauzada. Los dos policías que le habían disparado, que intentaron hacer ver que le mataran por error cuando Marcio se saltara un control policial, no le colaron su testimonio al fiscal del caso, que habló de homicidio a los pocos días del crimen. Corría finales de septiembre del 2019. Entonces, un periodista brasileño que estaba llevando el caso mostraba sus dudas sobre que esos agentes a los que el fiscal acusaba directamente de dar muerte a Marcio acabasen pronto en la cárcel. «Esto es Brasil, aquí la Justicia, en fin....», indicaba dejando inconclusa la frase. No se equivocaba.
La investigación no ha dejado de dar tumbos desde el minuto cero. Tantos, que hasta ha sorprendido a ese periodista brasileño acostumbrado a los culebrones judiciales de su país. De ahí que el caso de Marcio no desaparezca de los informativos de Salvador de Bahía, una ciudad de 2,6 millones de habitantes con una tasa de criminalidad que daría para llenar horas de telediarios.
¿Qué ha pasado ahora? Para entender lo que acaba de suceder, el hecho de que envíen por segunda vez a prisión preventiva a los policías acusados de matar a Marcio, hay que explicar qué ocurrió primero. Tras el crimen, y por difícil que resulte creer, aunque había claros indicios de que los policías implicados habían mentido -no estaban haciendo ningún control, tal y como ellos dijeron, permanecían fuera de su zona de trabajo e iban con las luces apagadas, entre otras muchas cosas- y el fiscal tenía clara su acusación contra ellos, no se les detuvo. Es más, se les dejó seguir ejerciendo como policías. Les retiraron de las patrullas y les encomendaron labores de oficina. ¿Tuvieron la oportunidad, entonces, de destruir pruebas? La pregunta le provoca escalofríos a la familia de Marcio y nadie parece poder contestarla. El caso es que, pasados unos meses y tras la toma de declaraciones a estos policías y a numerosos testigos -a Marcio le mataron cuando iba en coche acompañado de una mujer, que testificó- se decretó la prisión provisional para los agentes. Ahí, la investigación volvía a tener visos de normalidad.
Pero, en mayo de este mismo año, una vez terminada la instrucción del caso y cuando parecía que el juicio ya no se demoraría -aún no se celebró ni hay fecha prevista- la Justicia dejó libres con cargos a los policías. Tal cual. Aunque el fiscal, que se opuso a esta medida, seguía creyendo que eran responsables de un homicidio, se les dejó salir de prisión antes de ser juzgados, ante la incredulidad de la familia.
Ahora, un año y tres meses después del crimen y a la espera aún de ese juicio, se ha decretado nuevamente prisión provisional para estos dos policías. ¿Por qué ahora? ¿Qué ha cambiado? El fiscal del caso ya no es el mismo. Y el que tomó las riendas decidió recurrir nuevamente para que los agentes volvieron a prisión. Las autoridades judiciales le hicieron caso y lo más llamativo es que en el auto que firmaron dicen que encarcelan a los supuestos autores de la muerte de Marcio, llamados Maurício Correia y Saulo Reis, porque consideran que hay riesgo de que vuelvan a matar a otra persona.
José Antonio Santana, tío materno de Marcio y portavoz de la familia, que vive en Galicia, se enteraba hace unas horas del nuevo tumbo que daba la investigación. Ya casi nada le sorprende, aunque señala que la familia dormirá más tranquila con los policías en prisión. A José Antonio, aunque la investigación le quita el sueño, lo hace más la delicada situación económica en la que quedaron las dos hijas menores de Marcio. Los abuelos de Ponte Caldelas les ayudan desde aquí. Pero el sostén que tenían con su padre saltó por los aires.