Comienza el desguace en Marín de los barcos cefalopoderos sin recolocar

Marcos Gago Otero
Marcos Gago MARÍN

PONTEVEDRA

XOÁN CARLOS GIL

Gran parte de la flota marinense expulsada de Marruecos no encontró un caladero viable Los armadores piden una prórroga para poder cumplir los requisitos de la Unión Europea

01 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

A El Tamarit, un barco de treinta años y 263 toneladas de registro bruto, es uno de los primeros de la flota cefalopodera, con capital de O Morrazo y base en Marín, que será desguazado al amparo de las ayudas europeas por la no renovación del acuerdo pesquero entre la UE y Marruecos. En las próximas semanas se irán sumando otros pesqueros hasta pasar de la docena de buques gallegos que se convertirán en chatarra por la falta de un caladero donde poder recolocarse y continuar con la actividad pesquera. Los trabajos de desguace van a buen ritmo, pero fuentes del colectivo de armadores marinenses manifestaron que existe un grave problema para la ejecución de la orden europea. Escaso plazo Los propietarios de estos cefalopoderos tendrán que presentar los justificantes oficiales de la destrucción de sus unidades pesqueras para finales de este mes, según figura en la orden aprobada por la Conserjería de Agricultura del Gobierno de Canarias, de la que se benefician los pesqueros marinenses, junto con otra veintena más de barcos andaluces e insulares, muchos de ellos tripulados por vecinos de O Morrazo. Sin embargo, la cartera de trabajo de las empresas del sector encargadas de desguaces en puertos como Marín, por ejemplo, es tan numerosa en estos momentos que esta tarea se presenta como imposible, según los afectados. Por este motivo, un grupo de armadores ,que acometerán los desguaces a cargo de la subvención europea, han solicitado una prórroga para poder cumplir con los requisitos de la orden. «Esta ampliación del plazo de desguace es muy necesaria e imprescindible, si las autoridades competentes quieren que se pueda llevar a cabo», precisó un portavoz. El plazo dado originalmente por la Administración, desde que los armadores recibieron la comunicación -tres meses-, no es suficiente para que de una forma realista, según los armadores, se puedan desmontar todos los buques acogidos a la medida -41 en la orden emitida en Canarias-. Excepciones No todos los barcos admitidos en el listado de supresiones pasarán por el desguace. Algunos están protagonizando campañas experimentales desesperadas por encontrar un caladero viable desde el punto de vista económico, que impida tan traumática medida. Uno de estos escasos buques con posibilidades de superviviencia es un cefalopodero marinense que está faenando en Costa de Marfil.