El ourensano Julio Sotomayor es el chef invitado en un programa de cocina en Uruguay

María Doallo Freire
María Doallo OURENSE

OURENSE

El cocinero, mitad del restaurante Nova, participa como mentor y también como juez en un concurso de asados

14 may 2021 . Actualizado a las 15:40 h.

Uruguay es un país de asados. La tradición y el esmero en la parrilla es tal, que tienen un concurso culinario que gira exclusivamente en torno a esta técnica. Se llama Fuego Sagrado, se estrena a finales de este mes y uno de sus chefs protagonistas es Julio Sotomayor, una de las dos mitades que conforman el estrella Michelin ourensano Nova. La otra es su primo Daniel Guzmán que en esta ocasión se ha quedado en Ourense dirigiendo el restaurante. En las próximas semanas dieciséis concursantes -algunos aficionados, otros profesionales- se enfrentarán ante las brasas para ser el mejor asador de Uruguay. El arraigo a este tipo de cocina es tan grande que dice Julio que en Montevideo, en días específicos, el olor a fuego y a churrasco está en el aire. «Y huele delicioso», especifica. Su labor en el programa será intentar transmitir a los participantes todo lo que sabe sobre parrilla. Habrá una prueba desafío con productos de mar y otra en la que tendrán que imitar su elaboración de un plato. También será parte especial del jurado.

«En un año como este es una maravilla poder hacer un viaje por trabajo así y disfrutar de una experiencia como esta. Es una gran oportunidad para conocer una gastronomía, para aprender y también para enseñar lo que hacemos en Galicia», admite Julio. Y es que Nova está que arde en Uruguay. En el país latinoamericano aprecian muchísimo la Guía Michelin y están encantados de que el ourensano participe en Fuego Sagrado. El programa estará conducido por la cocinera uruguaya Lucía Soria, que formará parte del jurado junto a los chefs Aldo Cauteruccio y Federico Desseno. «Es muy bonito poderle dar otra ascendencia a un negocio tan humilde y pequeñito como el nuestro», amplía el cocinero, que está feliz con su aventura. «Me siento casi como un diplomático. La gente aquí es muy cercana, cariñosa y educada. Desde el primer día han intentado que me sintiese como en casa y lo han conseguido», termina.