Trabajar desde casa: la dulce condena coge fuerza en España

Pese a la losa del presentismo y al peso del sector servicios en la economía del país, crecen las compañías que apuestan por el teletrabajo. La conciliación y el ahorro de costes ofrece ventajas para empleado y directivo. ¿El riesgo? Que el trabajador caiga en el «síndrome del chándal»


Redacción / La Voz

Decía el escritor John Steinbeck que el arte del descanso es una parte del arte de trabajar. Y aunque pocos le ponen un pero a la conclusión del escritor de Las uvas de la ira, en España muchos empleados han hecho de esta frase su mantra. El presentismo laboral, o lo que es lo mismo, echar horas en el trabajo atendiendo a menesteres personales, se ha convertido en un problema grave en el seno de muchas empresas, sobre todo desde que las redes sociales forman parte del ocio diario de los trabajadores. Tanto, que como recoge un informe del pasado año del Grupo Adecco, nueve de cada diez compañías reconocen que sus empleados utilizan Facebook, Instagram o Twitter para entretenerse en horario de oficina. Existen senderos que evitan esta práctica que mina el rendimiento de los trabajadores, atajos que benefician a todas las partes del tejido laboral. Pero que no siempre se quieren poner en práctica cuando el temor a lo desconocido entra en juego.

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