Horizonte final, el coche de hidrógeno

La industria automovilística muestra cada vez más interés por la pila de combustible, que permite recargas en 5 minutos. El Hyundai Nexo consigue una autonomía de 778 kilómetros


Puede que la cumbre del clima no tenga como resultado ningún acuerdo tangible -lo cual ya es una tradición en las 25 ediciones de este evento-, pero al menos la cita de Madrid ha servido para impulsar el interés por las formas de movilidad alternativa. Coincidiendo con la COP25, Toyota anunció que ha matriculado la primera unidad en España del Mirai, su vehículo de pila de combustible (FCEV, fuel cell electric vehicle), que utiliza hidrógeno como fuente de energía.

Mirai, que significa «futuro» en japonés, es fruto de más de 25 años de investigación por parte del gigante automovilístico, que lo produce desde el 2015 con el foco puesto en los mercados nipón y de Estados Unidos. El coche no emite dióxido de carbono ni contaminantes locales, por su tubo de escape solo sale vapor de agua. El hidrógeno se utiliza como fuente de energía para generar, dentro de la pila de combustible, la electricidad necesaria para alimentar el motor eléctrico. El tiempo de repostaje de estos vehículos oscila entre 3 y 5 minutos, similar al de un vehículo de combustión convencional, por lo que su uso no implica un cambio para los conductores (cargar un eléctrico puede suponer entre 30 minutos y varias horas).

«Los vehículos eléctricos de hidrogeno promueven la diversificación de las fuentes de energía, reducen la dependencia del petróleo, no producen emisiones y el consumidor no debe modificar sus hábitos, por tanto, tienen un enorme potencial y podrán ayudar a hacer realidad la movilidad sostenible», explican desde Toyota. La compañía tiene como meta reducir en un 90 % las emisiones de CO2 de sus vehículos nuevos en el año 2050.

El hidrógeno es el elemento más abundante en el universo. Se encuentra en casi todas partes, desde el agua hasta las plantas, y la tecnología ha evolucionado lo suficiente como para que pueda proporcionar energía a hogares y edificios. Así que su utilización tiene grandes ventajas: es un recurso ilimitado, se puede obtener de manera sostenible, permite su almacenaje a largo plazo y se puede usar en ámbitos muy diferentes.

Más puntos a favor: el hidrógeno no es vulnerable a las fluctuaciones en la oferta de suministro -como ocurre con el petróleo-, y, al no generar emisiones de CO2 al utilizarse, presenta también una mayor densidad de potencia que las baterías eléctricas. Los inconvenientes principales son el transporte y su almacenamiento, que exige importantes medidas de seguridad al ser un elemento muy volátil.

Precisamente Toyota España, junto a Enagás y Urbaser, pondrá en marcha en nuestro país la primera estación de repostaje de hidrógeno para vehículos de pila de combustible. En el 2020 se matricularán y pondrán en circulación una flota de doce Mirai -para las empresas colaboradoras del proyecto-, que podrán abastecerse en esta hidrogenera, que estará ubicada en Madrid.

La iniciativa de Toyota no es la única. La coreana Hyundai, que en el 2013 se convirtió en el primer fabricante de automóviles del mundo en comercializar vehículos eléctricos con pilas de combustible con una versión de su modelo ix35 (también conocida como Tucson Fuel Cell), prepara inversiones estratégicas en tres empresas que desarrollan soluciones para esta tecnología: Impact Coatings, H2Pro y GRZ Technologies. La primera, con sede en Suecia, es un proveedor líder de soluciones de recubrimiento basadas en depósitos físicos de vapor para pilas de combustible. Emplea materiales cerámicos, que son sustitutos económicamente eficientes de los metales preciosos utilizados habitualmente en la producción de las pilas de combustible de hidrógeno.

H2Pro es una startup israelí que ha patentado la tecnología electroquímica de separación de agua E-TAC. Se trata de un sistema asequible que permitirá a Hyundai reducir el coste de la producción de hidrógeno. Por su parte, la suiza GRZ Technologies ha desarrollado una tecnología de almacenamiento más segura a baja presión y con mayor densidad.

El actual modelo FCEV de Hyundai, el Nexo, acaba de ser protagonista de un récord mundial al recorrer 778 kilómetros en Francia, con el aventurero Bertrand Piccard al volante. Una autonomía con la que no puede soñar actualmente ningún vehículo movido por baterías de ión-litio. Piccard salió de la estación de hidrógeno de FaHyence, en Sarreguemines, el lunes 25 de noviembre y llegó al día siguiente al Museo del Aire y del Espacio en Le Bourget, con todavía 49 kilómetros restantes en el marcador.

Camiones y bicicletas

La industria se está moviendo rápidamente y hace poco el fabricante de neumáticos Michelin anunciaba una joint venture con Faurecia, líder francés en componentes tecnológicos de automoción, para avanzar en el desarrollo de la pila de combustible. La inversión inicial es de 140 millones de euros, con el objetivo de comenzar la producción en serie e impulsar el negocio en Europa, China y Estados Unidos.

Para el 2030 se espera que los vehículos impulsados por hidrógeno alcancen la cifra de los dos millones en todo el mundo, de los cuales 350.000 serán camiones. Pero quizá veamos antes bicicletas FCEV por nuestras calles: la empresa gala Alter Bike ha presentado Alpha, el primer velocípedo dotado de una pila de combustible, con autonomía de 150 kilómetros y recarga en dos minutos. En el futuro esperan dotarla de cartuchos de hidrógeno reutilizables.

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