La victoria del talento híbrido: máquinas, podéis esperar

Pese a que el entorno laboral está dominado por la tecnología, las empresas demandan perfiles que puntúen alto en flexibilidad, inteligencia emocional y gestión de conflictos


Redacción / La Voz

Miedo. Desesperación. Hartazgo. Estas reacciones fueron el denominador común de los miles de trabajadores que el 2 de marzo de 1821, en plena revolución industrial, se dirigieron a las fábricas situadas en los alrededores de la ciudad levantina de Alcoy para destruir, sin miramiento, las máquinas. No hicieron más estos peones que replicar los actos vandálicos del movimiento ludista, que se había alzado en Europa para frenar la incorporación de procesos automatizados en detrimento del trabajo manual. Estos gestos violentos, doscientos años después, quizás tengan en Occidente una intensidad menor, al ser el centro de batalla lugares tan poco románticos como Linkedin y Twitter. Pero el miedo, la desesperación y el hartazgo se mantienen en buena parte del tejido productivo de la sociedad actual. En este caso, debido al temor a términos como big data e inteligencia artificial (IA): los culpables de que, según un estudio del Foro Económico Mundial, hasta el 2022 vayan a desaparecer 75 millones de empleos en el mundo. Pero hay luz al final del túnel. Lo afirman los expertos en Recursos Humanos, que se afanan en encontrar perfiles polivalentes para los trabajos del presente y del futuro. Quédense con el siguiente concepto: talento híbrido.

Resulta paradójico, pero lo cierto es que en plena era digital cada vez encontrarán más oportunidades de trabajo aquellos candidatos o empleados que sepan adaptarse al medio; tanto acogiendo de buen grado las innovaciones tecnológicas obligatorias para desenvolverse en un entorno distinto, como desarrollando competencias blandas. Lo dice un gurú en la materia, el editor de Aprendizaje de Linkedin: «Reforzar tus habilidades blandas es una de las mejores inversiones que puedes hacer en tu carrera, dado que nunca serán redundantes». Y lo confirman especialistas en la caza de talentos en Galicia.

Estar a la altura del cambio

María Dorrego, titulada en Recursos Humanos que se ha enfrentado a múltiples procesos de selección de personal en una multinacional, explica que, en este nuevo e inquietante contexto laboral, precisamente «delegar el trabajo en las máquinas nos permite levantar la cabeza de la mesa y observar que hay un equipo humano alrededor. Por eso el trabajo en equipo es tan importante en las empresas que han implementado la IA en sus áreas de negocio. Esto no solo implica la automatización de procesos, sino también un nuevo modelo organizativo menos jerárquico y más plano, donde la información se mueve de forma más rápida y directa para estar a la altura del cambio tecnológico y, en consecuencia, de la competencia». Dicho esto, revela esta especialista que, para las compañías, en la actualidad es fundamental encontrar personas que adopten una actitud proactiva hacia nuevos retos profesionales; con un alto nivel de resiliencia (capacidad para enfrentarse a situaciones adversas), y que desechen la idea tradicional de que el lobo solitario es el jefe, ahora manda el grupo».

Según explica Belén Varela, no hay duda de que el talento híbrido es la carta ganadora de las compañías en relación a su capital humano. Para esta profesora de Dirección y Gestión de Recursos Humanos en el grado de Relaciones Laborales de la UdC, más bien, es que no hay elección. «Estamos en un entorno económico muy exigente en cuanto a relaciones, resistencia a la presión, flexibilidad y adaptación a los cambios. Todo esto requiere altos niveles de autocontrol, autorregulación y gestión emocional. Las capacidades cognitivas y el conocimiento son importantes, pero sin inteligencia emocional no sirven de nada». Canta claro esta docente, que se considera totalmente afín a esta tendencia que pone las competencias blandas -ese cómo lo hacemos- a la altura de las competencias duras -qué hacemos-.

Necesarias en todos los sectores

La titulitis, que tanto obsesionaba a las empresas hace unos años, ha ido mutando hacia la búsqueda de perfiles más complejos. Sin importar el sector. «En todos los trabajos se dan situaciones en las que hacen falta competencias socioemocionales, pero sí que es verdad que hay puestos en los que estas habilidades son más necesarias que en otros». Continúa Varela: «Toda persona que tenga entre sus funciones clave la relación con compañeros, clientes o usuarios de servicios, por ejemplo, necesita desarrollar la inteligencia social, y quien se ve sometido a tensión, tiene que aprender a regularla y a controlar sus reacciones emocionales. Aunque si lo piensas, hoy casi todas las funciones tienen algo de presión».

Efectivamente, pocos empleos se escapan de la descripción realizada por esta especialista. Por eso, indica, no hay que perder de vista que la búsqueda incesante de talentos híbridos ha agudizado la visión empresarial de los más avispados, que han sabido sacar provecho de esta necesidad creando un negocio en torno al desarrollo de estas habilidades sociales. «Hay un nicho de mercado potente y muy buenos formadores y entrenadores», asegura. Pese a esto, aquellos preocupados por mejorar sus competencias blandas deben conocer quién va a conducirles hasta Eldorado laboral porque, como recuerda Varela, «hay intrusismo, así que debemos asegurarnos de que el perfil de quien nos va a ayudar es el adecuado y su formación la correcta, especialmente si se trata de psicología o de ámbitos científicos de esta rama».

Y para hacer más llamativa la impronta naíf de esta nueva tendencia en los departamentos más punteros de Recursos Humanos, Varela y Dorrego recuerdan que, siempre y pese a todo, la actitud es fundamental. La fórmula la explica el doctor en Humanidades Víctor Küppers: (C+H) x A. O lo que es lo mismo: «Los conocimientos y las habilidades suman, pero es la actitud lo que multiplica».

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