Y tú... ¿Qué quieres ser de mayor?

Paloma Ferro
Paloma Ferro REDACCIÓN / LA VOZ

MERCADOS

Juan Salgado

Nunca es tarde para plantearse esta pregunta porque la vida profesional es larga y el mercado de trabajo actual, volátil, en buena medida por el impacto de la revolución tecnológica. La Voz reúne a varios protagonistas de reinvenciones laborales, buscadas o directamente inevitables

28 abr 2019 . Actualizado a las 18:16 h.

El próximo miércoles se celebra el Día Internacional de los Trabajadores, una jornada reivindicativa cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XIX. La definición básica de trabajador, persona que realiza una función a cambio de un salario, aplicaba entonces y aplica ahora. La evolución de la sociedad y de la economía va, sin embargo, modelando los matices: su mentalidad, sus anhelos, sus motivaciones, sus requisitos. La reciente crisis ha desmontado lo que se consideraban verdades escritas en piedra. Como que «ser fijo» en una empresa privada era para toda la vida. El paradigma ha cambiado al extremo de que cada vez serán más frecuentes carreras profesionales trufadas de cambios, de saltos en el pasado considerados incluso hasta inverosímiles. Las reinvenciones de trabajadores pasarán a ser el día a día del mercado de trabajo y no una suerte de exotismo.

A ello contribuirá también la automatización de los procesos de trabajo, una transición que pondrá en la picota empleos que, se creía, solo podían ejecutar la mente y las manos humanas. El procesamiento masivo de datos (big data) irrumpe en las empresas y las soluciones de inteligencia artificial se vuelven imprescindibles para extraer valor de ellos. El 80 % de los jóvenes españoles ejercerán profesiones en un futuro próximo que aún están naciendo o acaban de nacer, según el Observatorio para la Era Digital. Otro estudio sobre los efectos de la automatización y robotización en el mercado de trabajo, realizado por la consultora estadounidense McKinsey, prevé que para el 2030 hasta el 14 % de los trabajadores mundiales tengan que cambiar de ocupación. 

Pero más allá de los retos que supongan las máquinas inteligentes, el nuevo perfil de trabajador ya se escribe en tiempo presente y equivale a movilidad, flexibilidad, creatividad y aprendizaje constante. Son las habilidades de este tiempo. El Observatorio de las Ocupaciones, un área del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) dedicada a analizar tendencias en el mercado laboral, señala la importancia de que «los trabajadores diversifiquen sus competencias para aumentar su polivalencia y favorecer su movilidad entre diferentes sectores y actividades». El cambio o la predisposición a él, parece pues, inevitable.

Así las cosas, bien sea por cuestiones emocionales o directamente profesionales, en el tablero del mercado laboral muchos deciden que no quieren o pueden seguir jugando con las cartas que les repartieron. Buscan una nueva baza y construyen de nuevo su jugada.

Gestión emocional

Una transición de carrera, un cambio en la vida profesional, es un proceso con aristas. Para empezar, no tiene por qué ser voluntario. Una persona desempleada puede verse obligada a un reenfoque profesional para aumentar sus probabilidades de encontrar trabajo. Y, siguiendo en esta línea, quizá se produzca por sorpresa, porque la empresa prescinde del empleado y este entra en un proceso de reubicación, conocido como outplacement, que puede suponer un cambio significativo. «Lo primero que hacemos es trabajar la parte emocional, porque están resentidos o hipersensibles, se ponen a hablar y lloran», explica Alejandra Mosteiro, socia gerente de Extend y coach sénior ejecutiva. Su trabajo continúa por ayudarles a conocerse, a descubrir sus habilidades, sus valores y sus sueños. «En ese momento de parón algunos descubren que llevan veinte años haciendo algo que no es su pasión», argumenta Mosteiro. 

Pero incluso cuando se descubre una vocación y el cambio es voluntario, el proceso es duro a nivel emocional. «Tras el subidón inicial pueden llegar el miedo, las dudas y la tristeza -completa Ainhoa Mallo, directora de Cowalking- porque te tienes que despedir de lo que eras y te preguntas: ‘¿me van a reconocer?’». El desapego, llegados a este punto, es una de las principales barreras.

Decidir «con sentidiño»

Más allá de lo emocional, es fundamental reflexionar sobre las posibilidades reales que se tienen. «Podemos soñar, pero con sentidiño, haciendo un estudio de mercado y detectando, si la hay, la brecha de aprendizaje», recuerda Alejandra Mosteiro. Los profesionales de la reorientación laboral ayudan a elaborar el llamado triángulo del talento, que «mezcla lo que te apasiona, lo que haces bien y lo que está demandando el mercado; en medio está el talento que puedes monetizar», explica Mallo. También hay que meditar sobre las consecuencias económicas del cambio. «Pensar cómo vas a estar cubierto ese año que vas a opositar, formarte o montar una empresa -puntualiza Alfonso Dans, psicólogo y coach- porque en base al tiempo y los recursos que tengas, podrás llegar o no». 

Un alto porcentaje de las personas que deciden dar un cambio radical a sus vidas profesionales, especialmente las que superan los 40 años, terminan emprendiendo, bien por decisión propia o bien porque las empresas les cierran las puertas. «En general, se buscan profesionales que tengan unos conocimientos especializados; si los tienen da igual si antes ha tenido otra especialización, pero esto rara vez ocurre», explica José Luis Gugel, director de The Key Talent. En España hay más dificultad para esta transición y, en opinión de Ainhoa Mallo, se debe a que sigue existiendo un análisis tradicional de los currículos, por lo que es recomendable tratar de transferir habilidades ya adquiridas hacia la nueva profesión, aunque esta sea diferente. Detrás de la persona que se reinventa hay una experiencia valiosa, por lo que, realmente, no parte de la casilla de salida. En la nueva partida llevará un as bajo la manga.