Los gallegos que luchan contra los robos de datos y los micros indiscretos

Pedro Cabrera desarrolla sistemas para impedir ataques a teléfonos y redes wifi. Javier Conde es experto en contraespionaje para empresas y gobiernos

Pedro Cabrera ofrece servicios y productos para mejorar la seguridad en redes tan importantes como las wifi o los teléfonos
Pedro Cabrera ofrece servicios y productos para mejorar la seguridad en redes tan importantes como las wifi o los teléfonos

Redacción / La Voz

Más de 2.800 redes, sistemas o equipos ven comprometida su seguridad cada día en Galicia. Son datos del Instituto Nacional de Ciberseguridad, que sitúan a la comunidad como la sexta más atacada del país en el 2018. Registran intentos de entrar en lo más profundo de los datos de empresas, pero también de particulares. Una realidad en la red que ha ido modelando en los últimos años la necesidad de perfiles profesionales muy específicos. Casi de película.

Cuando empezó, Pedro Cabrera se sentía una oveja negra. Este vigués, de 40 años, estudió Industriales, pero lo suyo ya era el hacking. «Me decían: ‘no estudies informática, que vas a acabar programando’. Justo lo que quería», explica riendo. Ese entorno propicio lo encontró en Madrid, donde lleva ya 18 años. En la capital ha nacido Ethon Shield. «Quería crear productos. Todo lo que hago tiene que ver con la vigilancia, quería ayudar a la gente a protegerse. De todo esto me gusta la parte ética». Cabrera hace auditorías de seguridad, pero también ha desarrollado productos de vigilancia en radiofrecuencia y protección activa contra escuchas telefónicas. «Hay una necesidad de que la sociedad sepa lo que es una escucha o un ataque a la wifi. Que no confiemos en que nuestro router o nuestro móvil es sagrado», explica. Por todo ello, sus sistemas detectan si alguien ha entrado en nuestra red. «En la wifi hay muchísimos ataques. El primero y más básico es que te roben la clave. A partir de ahí te pueden hacer de todo. Lo típico es que vayan a buscar tu información de banca, o tu contraseña de correo, cosas que se pueden monetizar muy rápido. Si no es un ladrón al uso, puede suplantar tu identidad». Es lo que se encuentra en el día a día. También a través de los teléfonos. ¿Sabes quién puede escuchar o revisar lo que hay en tu móvil?: «Una cosa es lo que entendemos como escuchas de la policía, pero cuando alguien consigue entrar en tu teléfono accede a un mundo en el que está todo: tu banco te envía coordenadas por SMS, tienes datos de cuentas en Google o Whatsapp, etc. Todo nos lo comunican por el móvil. Si alguien monta una celda para conocer esos datos, ¿cómo te enteras? Pues hay que monitorizarlo», explica de forma sencilla Cabrera.

«En la wifi hay muchísimos ataques. El primero y más básico es que te roben la clave. A partir de ahí te pueden hacer de todo»
Javier Conde trabaja en un campo tan específico como el contraespionaje. Su trabajo para grandes empresas e incluso gobiernos es confidencial
Javier Conde trabaja en un campo tan específico como el contraespionaje. Su trabajo para grandes empresas e incluso gobiernos es confidencial

Sus clientes son de forma mayoritaria las empresas. «Si eres una compañía con operaciones de millones de euros, imagina lo que necesitas. Al igual que se hacen barridos de frecuencias, esto también hay que hacerlo. Son clientes con la madurez suficiente para saber que los riesgos existen». Clientes con los que tiene que establecer una relación de confianza. Esa es la clave del trabajo de otro gallego. El coruñés Javier Conde desarrolla una labor que solo llevan a cabo otras tres empresas en el país. Radicada en Valladolid, NHS Contramedidas va más allá de la Red. Su fuerte son los barridos de micrófonos ambientales y telefónicos. «Llevamos nuestros equipos, no hacemos instalación de ningún tipo. Podemos detectar micrófonos que están transmitiendo o los que están dormidos, que graban. Incluso conectados a algún tipo de cable telefónico o una grabadora», dice Conde. Así entran en despachos, salas de reuniones o viviendas de altos directivos y les garantizan que nadie está escuchando. Actúan de forma preventiva y también ante la sospecha de filtraciones.

«Garantizamos la privacidad de las reuniones. Aquellos que son conscientes de que les pueden espiar se reúnen en persona. Apagan móviles y ordenadores. Las reuniones de directivos importantes siempre se hacen cara a cara».

«Aquellos que son conscientes de que les pueden espiar se reúnen en persona. Apagan móviles y ordenadores»

Los clientes de este coruñés nacido en 1987 son sobre todo multinacionales, pero también gobiernos. Los políticos se preocupan de que no les rodeen micrófonos, así que en cada cambio electoral, la necesidad de sus servicios se reactiva. Todo bajo un enorme secreto. Javier lleva 12 años al frente de su propia compañía, pero lo suyo viene de familia. Sus padres son detectives. Él se especializó en contraespionaje, un ámbito que lo ha llevado a tener oficinas en Valladolid y Madrid. Ahora estudian la posibilidad de instalarse en Galicia. «Sí, sé que lo que hacemos suena a película, pero esto de las escuchas pasa». Un trabajo que lo lleva a viajar por el mundo para prestar servicios, pero también para formarse. «El año pasado renovamos un alto porcentaje de nuestros equipos. Son sistemas de 100.000 euros. Hay que estar al día y ofrecer un servicio de garantías. No podemos fallar. En lo nuestro hay mucho intrusismo», sentencia.

Ciberseguridad: cuando el gasto en prevención es más que rentable

Gladys Vázquez

Los expertos detectan falta de formación y conciencia en las empresas a la hora de proteger su sistema y sus datos; un ciberataque puede tener como resultado pérdidas millonarias

Si una empresa tuviese que responder hace una década con una lista de sus principales preocupaciones, pocas incluirían la ciberseguridad. Muchas no lo hacen ni hoy en día. Es la situación que tienen testada los expertos en la materia. Falta mucha concienciación en las compañías sobre los riesgos que están corriendo al no proteger su red, sus sistemas financieros o los datos que manejan. Es decir, su todo. Porque hoy en día todo, absolutamente todo, pasa por la red. «En algunas empresas, sobre todo en las pequeñas, se parte de cero». Así resume la analista forense y perito judicial informático Pilar Vila los casos que trata a diario. Entre ellos, pone como ejemplo gestorías o despachos de abogados que no tienen copias de seguridad en condiciones. «Conozco empresas que han cifrado sus datos dos o tres veces y siguen igual. Puede ser por falta de medios, pero la otra parte es mentalidad».

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