La UE se sumerge en dos meses de intensas negociaciones a contrarreloj para pactar las cuotas
12 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Funcionarios hambrientos esperan su turno en uno de los mostradores de la cantina del Consejo. Uno por uno van retirando platos de bacalao en salsa verde. El primer instinto que asalta es comprobar entre tantos colores y condimentos la identidad del preciado pez. Hasta diez especies diferentes de pescado fueron disfrazadas de bacalao en los restaurantes de las instituciones europeas el año pasado. Ni siquiera los expertos negociadores de las cuotas fueron capaces de distinguir al siluro del lenguado o la panga, reina del pescado low cost, de la merluza.
El segundo impulso es el de hacer memoria para recordar a cuánto ascendió el último tijeretazo que la UE le dio a la cuota de este gádido reconvertido en almuerzo. Este año, los ocho países miembro de Baltfish consiguieron limitar el recorte del 39 % que propuso la Comisión Europea para el stock del bacalao este (-25 %) y el del 88 % del oeste (-56 %).
Mejor suerte correrán especies como la solla (+95 %), el espadín (+29 %) y el arenque (8 %-17 %). El buen estado de las poblaciones ha empujado al alza sus totales admisibles de capturas. Los TAC del mar Báltico son la avanzadilla de las múltiples negociaciones políticas que están por venir en los próximos dos meses y que culminarán con el reparto de las codiciadas cuotas del océano Atlántico.
Un calendario caliente
La temporada de pesca no ha hecho más que empezar en Bruselas. Una vez superado el escollo báltico, las cuotas para especies de aguas profundas (a más de 1.800 metros) asoman en el calendario. La negociación se cerrará en noviembre e incluye especies de interés para la flota española como el besugo del Cantábrico, el alfonsino, el granadero y la brótola. Por esas mismas fechas, la Comisión Europea dará a conocer su propuesta de TAC para las especies del Atlántico, las más esperadas. Los eventuales recortes o subidas se fijarán en función de los estudios científicos sobre los stocks. De las especies que interesan a España se prevé una mejora de las capturas para la merluza norte, el jurel y la anchoa. Malos presagios para la merluza ibérica, cuyo stock está de capa caída. En cualquier caso, serán los 28 ministros de Pesca los que después de analizar las propuesta de Bruselas se enzarcen en la emblemática pelea política del 13 de diciembre, una cita imprescindible en la que la flota gallega se juega la parte más sabrosa del pastel para el 2017. Las maniobras de los países nórdicos, más restrictivos y belicosos con los intereses comerciales de España, Francia y Portugal, avinagran un encuentro que siempre reserva sorpresas.
Noruega, la piedra en el zapato
Nadie pierde de vista una de las negociaciones que más pesadillas despierta: los stocks compartidos con Noruega. Arrancarán en noviembre en la capital belga y continuarán en Bergen a principios de diciembre. El país nórdico racanea la cuota de bacalao ártico que debe conceder a España, Grecia, Irlanda y Portugal a cambio del acceso libre de sus productos pesqueros al mercado interior de la UE. Pero la batalla más ardua se esconde en el reparto de caballa. Y no solo por Oslo, sino porque al margen del acuerdo bilateral, la UE deberá negociar con Feroe e Islandia, un país con una habilidad especial para autoasignarse cuotas salvajes. «Atraer a Islandia será lo más complicado y difícil», admiten fuentes diplomáticas españolas. ¿Qué pasará con la cuota de cangrejo de las nieves? El único buque gallego que faena en las frías y peligrosas aguas de Svalbard espera que la revalorización de este crustáceo no lleve a Noruega a cerrar el puño.