El debate sobre la Intermodal se intensifica

La falta de viajeros en los trenes o la necesidad de una lanzadera eficaz centran la controversia en Lugo. A favor el presidente de Lugo non perdas o tren, Jesus Vázquez; en contra el ex trabajador de RENFE, José Enrique Villarino


LUGO / la voz

El debate sobre la estación intermodal para Lugo no es nuevo. Pasa de boca en boca desde que la promesa de la infraestructura, que aunaría trenes y buses en un mismo espacio, se lanzó al aire. Era entonces el 2009. Se hablaba de una obra que dinamizaría la cuidad, que la acercaría al futuro y que la conectaría con Europa. Las campañas electorales han ido reavivando uno de los principales caballos de batalla para el gobierno local, porque aunque el proyecto no depende del Concello es a él a quien corresponde desatascarlo.

Las Administraciones implicadas en su puesta en marcha: Estado y Xunta vendieron en su día la intermodal como el paso previo para la llegada de la alta velocidad a Lugo. El pasar de los años sin concreciones y el deterioro de las comunicaciones por tren a la capital lucense han mermado el entusiasmo en torno a la infraestructura. En la última batalla por las urnas, el pasado mes de mayo, el entonces ministro de Fomento dejaba en la ciudad de las murallas un nuevo margen: en el 2020 podrían empezar las obras. Las dudas sobre la verdadera utilidad de la intermodal estaban ya sembradas.

La sangría de viajeros que arriban a Lugo en tren es uno de los principales argumentos de los que se posicionan en contra. «La cuota de movilidad ferroviaria de Lugo tiene una muy reducida representación en el mapa modal, con el menor número de viajes de todos los modos. De un total de 3,3 millones de viajes al mes: el vehículo privado se lleva un 88 % mayoritario, frente al 6 % del autobús, el 3,4 % del avión o el 1 % de otros modos el 1%. Solamente un 0,6 % el ferrocarril», expone José Enrique Villarino. Este experto trabajó en RENFE durante 22 años y su último desempeño en la empresa fue el de jefe de gabinete de estrategia de la dirección general de Alta Velocidad.

Otro recurrente es la posición privilegiada de la estación de autobuses. «Creemos que no hace falta la intermodal en Lugo», explicaba hace unas semanas Luis Latorre desde Lugo Monumental. Él considera un error su futura ubicación, al revés de lo que hacen otras ciudades. «Quieren sacar la estación de autobuses de un sitio comodísimo, llevarla a otro incomodísimo y poner autobuses. Es de tontos». A este argumento se suma Villarino, que explica que «en la actualidad, la estación de autobuses interurbanos de corta, media y larga distancia esta bien focalizada respecto del centro urbano de la capital. Mover esta estación a la localización de la estación de ferrocarril privaría a los ciudadanos de una ventaja competitiva en tiempo y calidad urbana de la que actualmente gozan, cuando de forma muy mayoritaria los viajes en autobús superan a los ferroviarios».

Hay quien defiende que existen razones urbanísticas suficientes para retirar del centro de la ciudad la estación de autobuses. «La actual estación está en un estado lamentable y Lugo necesita en esa zona una gran plaza», dice Jesús Vázquez, presidente de la plataforma Lugo non perdas o tren.

Su funcionamiento en la nueva ubicación dependería de una lanzadera eficaz, en esto coinciden quienes marchan a favor y en contra de la intermodal. Creen los expertos en transporte que los requisitos para una buena conexión entre la estación de tren y la de autobús en Lugo mediante un servicio lanzadera pasan por unos horarios con cadencia, un billete único (porque el viajero percibe su viaje como un único desplazamiento) o las garantías de un enlace de calidad.

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