Carlos González Juanatey, cardiólogo: «La grasa acumulada en el abdomen es peligrosa para el corazón»

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

El doctor Carlos González Juanatey, jefe del servicio de Cardiología del HULA.
El doctor Carlos González Juanatey, jefe del servicio de Cardiología del HULA.

El jefe del servicio de Cardiología del HULA reconoce que hasta «un 80 % de las muertes prematuras por causas cardiovasculares se pueden prevenir»

16 jul 2022 . Actualizado a las 10:34 h.

El doctor Carlos González Juanatey es el encargado de cuidar todos los corazones que pasan por el Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA). Es jefe del servicio de Cardiología del centro gallego desde el 2008. Más allá de premios y logros, reconoce que de lo que más orgulloso se siente es de la respuesta de sus pacientes. Palabra de cardiólogo.

—Pese a la concienciación pública sobre los factores de riesgo y la importancia de una vida saludable, ¿por qué siguen siendo las enfermedades cardiovasculares la primera causa de muerte en España? 

—Suponen aproximadamente el 35 % de las muertes cada año, y son la primera causa tanto en España como en Galicia. No solo esto, sino que también es la primera razón de ingreso en nuestra comunidad. Se debe a la alta prevalencia de los factores de riesgo, que son los causantes de este tipo de patologías. Es cierto que existen variables no modificables, como la edad, el sexo masculino y la genética. Pero otros sí lo son, como la tensión arterial, el tabaquismo, la dislipemia, la obesidad y el sedentarismo, la diabetes y el estrés o la falta de horas de sueño. A pesar de que en los últimos años hemos avanzado mucho en los métodos diagnósticos y en su tratamiento, todavía nos queda mucho por hacer en la prevención. El control de los factores de riesgo cardiovascular en España dista mucho de ser adecuado.

—¿Son tan malos nuestros hábitos?

—Le digo unos datos. La Encuesta de Salud de la Fundación Española del Corazón del 2021 nos mostró que el 22,2 % de los españoles tiene hipertensión, el 22,8 % hipercolesterolemia, el 7,1 % diabetes, el 33,8 % sobrepeso, el 16,7 % obesidad, el 19,4 % sedentarismo, el 17,4 % estrés, el 15,9 % tabaquismo y el 36,2 % falta de sueño. De hecho, más de la mitad de los españoles (57,3%) tiene dos o más factores de riesgo cardiovascular. Un poco más en los hombres, que en las mujeres. 

—¿Existe una estimación de cuántos fallecimientos se podrían evitar si cambiáramos este tipo de hábitos?

—Sabemos que hasta un 80 % de las muertes prematuras de causas cardiovasculares se pueden prevenir y se explican por los factores de riesgo que uno puede controlar. Mucho está en nuestra mano. 

—Uno de los retos a los que se enfrentan en la comunidad médica es la falta de integración entre Cardiología y Atención Primaria, ¿en qué sentido?

—Los procesos asistenciales en las enfermedades cardiovasculares deben ser abordados siempre de forma transversal, donde la integración y continuidad asistencial entre Cardiología y Atención Primaria juegan un papel determinante. Se ha avanzado mucho en los modelos asistenciales de la patología cardiovascular aguda, como el Programa de Atención al Infarto Agudo de Miocardio (Progaliam) o el Código Ictus en Galicia, pero el gran reto sigue siendo la prevención cardiovascular y los programas asistenciales en los pacientes con enfermedades cardiovasculares crónicas, como son la cardiopatía isquémica crónica, la insuficiencia cardíaca y la fibrilación auricular, entre otras. Por ello, los procesos compartidos entre estas dos especialidades, entre los que se encuentran la historia clínica electrónica, y los indicadores de calidad, son el camino para mejorar el manejo de las personas. 

—¿Cómo podemos mantener sano a nuestro corazón?

—La Fundación Española del Corazón nos muestra un decálogo de recomendaciones. En primer lugar, hay que practicar una alimentación cardiosaludable que sea equilibrada y variada. Las frutas, las verduras u hortalizas, el pescado, el aceite de oliva, las carnes magras, los cereales y los lácteos desnatados no deben faltar en tu cocina. Tenemos que recordar que el azúcar, la sal y el alcohol deben estar en pocas cantidades. Hay que dedicar 30 minutos diarios a ejercitar tu cuerpo, y podemos elegir la actividad que más se adapte a la condición de cada uno. Ya sea caminar, bailar, correr o hacer actividades al aire libre. Por supuesto, no hay que fumar, porque aun fumando poco, se multiplica el riesgo de sufrir ataques cardíacos o cerebrales. Por último, la gente debe vigilar su índice de masa corporal, y la grasa acumulada en el abdomen ya que es peligrosa para el corazón. 

—La relación médico-paciente es esencial, y con todo hay personas que en consulta no se atreven a preguntar todo lo que les gustaría. ¿Qué les diría? 

—Eso también forma parte de cuidar nuestro corazón. Hay que conocer el riesgo cardiovascular, y saber cuál debe ser el estilo de vida adecuado. Le diría que acuda al médico con un examen físico, y sus antecedentes personales y familiares. Que consulten con su doctor todo lo que quieran: qué dieta seguir, qué ejercicios hacer, qué factores te perjudican. Es más, actuar a tiempo es clave para reducir los peligros. 

—¿El estrés importa?

—Sí, mucho. Hay que aprender a controlar el estrés y la ansiedad. De hecho, el aumento de la tensión emocional es peligroso para el corazón. 

—Hablemos de los infartos, una de las afectaciones más comunes. ¿La calidad de vida después de sufrir uno puede mejorar?

—Así es. El infarto de miocardio es la primera causa de muerte en varones, mientras que el ictus lo es en las mujeres. La mortalidad en el infarto sigue siendo muy alta, ya que casi uno de cada tres pacientes fallece en las primeras horas antes de poder contactar con el sistema sanitario. Eso sí, cuando llega al hospital y se le abre la arteria responsable de este accidente, la mortalidad se reduce por debajo del 5 %. Pero es tras el alta hospitalaria, cuando se incluya a la persona en un programa de rehabilitación, lo que permitirá mejorar la calidad de vida, facilitando en la mayor parte de casos la rápida integración a la actividad laboral. Es una suma de cambios en el estilo de vida, con ejercicio físico moderado, abandono del hábito tabáquico, tratamiento farmacológico y con una dieta cardiosaludable. 

—¿Cuánto tiempo hay para actuar una vez se perciben los síntomas?

—En el infarto de miocardio, el tiempo es vida. Por ello, una vez notemos signos compatibles hay que contactar de forma inmediata con Emergencias. Sabemos que cuando una arteria coronaria se obstruye y aparece el infarto, debemos abrirla cuanto antes mediante un cateterismo y la realización de una angioplastia en menos de dos horas. De esta forma, limitaremos el daño, mejorando el pronóstico y la mortalidad. De hecho, hoy sabemos que este tiempo del que estamos hablando es uno de los eslabones débiles de la cadena. Sobre todo en mujeres, que al presentar síntomas en ocasiones poco específicos y una mayor tolerancia al dolor, son las que más tiempo tardan en llamar al 061.

—Me habla del infarto en mujeres, ¿cuáles son los signos de alerta en ellas? 

—El síntoma más común en las mujeres es el mismo que en los hombres, el dolor opresivo en el pecho que se puede irradiar al brazo izquierdo y al cuello. Lo que ocurre es que el dolor en el pecho no siempre es intenso, e incluso, no tiene por qué ser el síntoma más perceptible. Además, es posible tener un infarto sin este tipo de afectación. Precisamente, las mujeres son más propensas a otro tipo de síntomas como molestias en el cuello, mandíbula, hombros o parte superior del abdomen, falta de aire, dolor en uno o ambos brazos, náuseas o vómitos, sudoración, aturdimiento o mareos, cansancio inusual y molestia estomacal que se asemeja a la de una indigestión.

—¿De dónde sale esta diferencia?

—Puede deberse a que las mujeres tienden a tener obstrucciones no solo en las arterias coronarias principales, sino también en las más pequeñas que suministran sangre al corazón.

— ¿Cómo será la cardiología del futuro? Me refiero, sobre todo, a los retos que están cerca de alcanzarse…

—Esta es una de las especialidades médicas que mayor transformación ha sufrido en los últimos años gracias a la innovación tecnológica, a los nuevos fármacos y a la mejora de los sistemas de información. En referencia a su pregunta, hay varios caminos. En primer lugar, los programas de telemonitorización nos permitirán mejorar el control ambulatorio de nuestros pacientes, reduciendo las visitas al hospital y los ingresos, porque nos ayudará a adelantarnos a las inestabilizaciones en personas con patologías cardiovasculares crónicas. Otras cuestiones del futuro también serán el tratamiento de la enfermedad valvular con el implante de prótesis valvulares percutáneas en la mayor parte de los pacientes y el uso de nuevas plataformas de stents bioabsorbibles. Además, el desarrollo del corazón artificial centrará en un futuro, no muy lejano, el tratamiento de muchas enfermedades cardiovasculares.

Lucía Cancela
Lucía Cancela
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Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre una de mis pasiones, la nutrición.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre una de mis pasiones, la nutrición.