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El «brexit», un divorcio con suspense para Galicia

Los compromisos sobre derechos de los ciudadanos y el libre comercio despejan los peores temores, pero solo dos años


bruselas / corresponsal

El acuerdo del brexit garantiza que la mayoría de sus prioridades estarán cubiertas, pero solo durante el período transitorio que utilizará el Reino Unido para negociar la nueva relación.

los emigrados

Plenos derechos, pero solo hasta diciembre del 2020. En el Reino Unido reside, oficialmente, una colonia de 14.000 gallegos. Es el cuarto país europeo de acogida para expatriados, por detrás de Suiza, Francia y Alemania. Desde que arrancaron las negociaciones de salida, su estatus fue la prioridad de todas las Administraciones y del negociador europeo, Michel Barnier. La amenaza de la premier, Theresa May, de cerrar las puertas y renegociar los derechos de los ciudadanos comunitarios residentes en la isla se fue diluyendo a medida que se le fueron abriendo vías de agua por múltiples flancos. Finalmente, los británicos se han comprometido a garantizar todos los derechos, incluida la reunificación familiar de los residentes gallegos que lleguen a la isla y consigan ese estatus antes de que finalice el período transitorio. La fecha de caducidad de esa prórroga fue fijada inicialmente el 31 de diciembre del 2020. Pero los Estados miembro podrían alargarla dos años más por unanimidad y previa solicitud británica. «Muchos padres y madres tienen a sus hijos viviendo en el Reino Unido. Con este acuerdo se garantizan sus derechos y libertades. Hemos sido especialmente activos en esta negociación porque tenemos a muchos españoles viviendo allí. Podrán seguir disfrutando de sus derechos hasta el final de sus vidas», explicó el presidente, Pedro Sánchez.

Cuando finalice ese impasse, los gallegos que arriben al Reino Unido deberán respetar el nuevo marco normativo migratorio. May anunció que lo endurecerá y que los comunitarios no podrán saltarse la cola: «El sistema se basará, no en de dónde viene la gente, sino en las habilidades y talento que pueden ofrecer».

las exportaciones

Pendientes de un área de libre comercio. El textil y la automoción son es los sectores gallegos más expuesto a un brexit sin acuerdo, sobre todo el primero: representa hasta el 37 % de las exportaciones del noroeste español, pero solo es el destino principal del 6,5 % de las que vienen de las islas. Hasta que el Parlamento británico y la Eurocámara no aprueben el divorcio, no podrán dar por garantizado el flotador que les ha extendido Barnier. El francés ha logrado persuadir al Reino Unido para permanecer en la unión aduanera y cumplir con las reglas del mercado interior durante la transición. La UE espera poder dar luz verde al finalizar la prórroga a un acuerdo para crear un área de libre comercio con unas normas equivalentes evitando barreras arancelarias. «El sector manufacturero, exportadores de frutas y hortalizas, y el sector industrial encontrarán en el acuerdo de retirada un marco adecuado para continuar su actividad exportadora», garantizó Sánchez. Pero los términos de esa relación están por negociar.

la pesca

A volver a negociar en dos años. La UE ha conseguido mantener el statu quo durante el período transitorio, pero no ha podido garantizar el acceso de la flota gallega a los caladeros del Gran Sol y las Malvinas más allá de esa fecha. La autorización del Reino Unido dependerá del resultado que se alcance en las futuras negociaciones del acuerdo pesquero entre británicos y europeos. Los Veintisiete han dejado claro que si no hay acceso mutuo a aguas, no habrá acceso de los productos pesqueros al mercado interior. Al menos 140 buques pesqueros gallegos y 1.800 se quedan en vilo. También la industria conservera (3,2 % del total de exportaciones) y los importadores que reciben de la isla el 28 % del pescado que llega a Galicia. May se felicitó ayer por no haber cedido a todas las demandas de España, Irlanda, Francia, Portugal y Dinamarca: «Estaremos fuera de la política común de pesca para bien y para siempre. Reino Unido volverá a ser un Estado costero independiente, con control soberano sobre nuestras aguas y capaz de decidir por sí mismo a quién permite pescar», sostuvo.

los fondos comunitarios

Sin recortes en las ayudas. El pacto cierra de algún modo el agujero presupuestario que podría dejar en la hucha comunitaria una salida abrupta del Reino Unido. Galicia de nutre de esa bolsa. Reino Unido abonará unos 50.000 millones de euros para honrar su factura pendiente en programas europeos. May se ha comprometido a devolver hasta el último céntimo, y la UE no prejuzga posibles contribuciones en función de los términos del futuro acuerdo comercial. El texto de divorcio evita recortes profundos en las partidas estructurales y agrícolas.

Parlamentos de varios países y el comunitario tendrán aún que ratificar el pacto

c. p.

La UE y el Reino Unido han cerrado el acuerdo de brexit sobre la bocina. Los Veintisiete han puesto su rúbrica y entregado las llaves de salida a Theresa May. No obstante, al texto del divorcio todavía le queda un largo trámite de ratificaciones hasta que se consume la histórica ruptura.

Y aunque toda la atención está puesta en Londres, muchas capitales europeas pasarán la lupa al texto. De forma paralela a la ratificación en el Reino Unido, varios Gobiernos de la UE han manifestado su intención de someter el acuerdo al plácet de sus parlamentos. Es el caso de Alemania, Holanda y Finlandia, los primeros en confirmar. En un asunto de tanta urgencia e importancia sería extremadamente raro que no se lograse el consenso de las cámaras, pero hay muchas políticas internas que pueden complicar a última hora su aprobación. Y también hay precedentes, como el no holandés al acuerdo de asociación con Ucrania, o el veto de Valonia que bloqueó la ratificación del CETA en Bélgica.

Y aún queda el Parlamento europeo. «Tendremos la última palabra», advirtió recientemente Antonio Tajani, su presidente. El acuerdo sellado ayer entre la UE y el Reino Unido también tendrá que ser analizado de forma pormenorizada por los eurodiputados antes de dar luz verde. La institución someterá el acuerdo a votación en febrero «a más tardar», según el italiano. Eso, siempre que el texto no haya caído antes en Londres. Fuentes comunitarias descartan que haya problemas para que se ratifiquen los términos del divorcio, pero admiten que la cercanía de las elecciones europeas y «sensibilidades» nacionales podrían ser una amenaza.

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