Buenasuegra es un proyecto gastronómico que ha salido a flote en medio de las peores circunstancias posibles, entre una pandemia y el miedo a una crisis económica inminente. Tras muchos meses en el fogón de las ideas, el restaurante cuajó recién superado el confinamiento con una clara apuesta por la cocina de fusión entre la gastronomía típica gallega y los explosivos sabores venezolanos importados desde el otro lado del Atlántico.
El local devuelve además la actividad hostelera a una calle Real que hasta hace unos pocos meses era la milla de oro del comercio coruñés, pero que en los últimos años ha recuperado parte de su antigua esencia con locales emblemáticos. Buenasuegra es uno de esos proyectos. No solo en lo estético, decorado con gusto y sin estridencias, sino con una carta multicultural que ha sido recibida con enorme aceptación entre un público variopinto en una zona de mucho movimiento por la presencia de turistas, pero también de mucha gente de paso entre tiendas y oficinas. Sus platos desafían a los más atrevidos. La fusión llega con las salsas típicas de Venezuela. Ahí están los patacones con salsa guasacaca. O los tacos de ternera con chipotle y el salteado de setas con salsa maní. Pero también hay una espectacular empanada de millo casera, unos mariscos siempre frescos y pescado de primera calidad. La carta de vinos es corta pero atrevida y acorde con una experiencia gastronómica de nivel internacional.