¿Sin grelos para los cocidos de otoño?

El cambio climático modifica el ciclo del nabo en Galicia, donde cada vez se planta más tarde


MONFERO / LA VOZ

El otoño hizo su aparición hace cuestión de semanas y, con él, las primeros hojas de los nabos han ido asomando en las huertas de Val Xestoso, en el concello coruñés de Monfero. Sin embargo, allí, en uno de los lugares donde el grelo tiene su capital en Galicia, tienen claro que las cosas han cambiado. ¿Habrá grelos para los cocidos de otoño? Por el momento, no hay que tener miedo a que haya escasez, pero los productores son conscientes de que deben mimar los cultivos hasta la recogida. «Agora a sementeira arranca moito máis tarde porque o calor vaise moito máis tarde», explica Javier Vila, secretario de la cooperativa local y productor con algo más de una hectárea.

En esta zona tan especializada de Monfero, alrededor de una treintena de agricultores se dedican a este producto. Allí, a estas alturas, hay tierras que lucen un aspecto perfecto, como es el caso de la de Javier. Sin embargo, hay otras que «están a ronchas», como dicen en la zona. Es decir, las nabizas, las primeras hojas del nabo, nacieron de manera irregular según la parte del cultivo. «Estes fallos ocorren porque hai pouca choiva e a xente planta coa terra moi seca. Aínda que sementen coma sempre, sen humidade non vai saír igual», apunta el productor de Val Xestoso. A consecuencia de esto, los hay que sementan por encima hasta una o dos veces más. «A ver se con esta choiva de agora acaba de arrincar», valora Pacucha, la presidenta de la misma cooperativa.

No obstante, la nabiza es solo un paso de un ciclo que se alarga durante unos seis meses. El nabo se acostumbra plantar en Galicia entre finales de agosto y durante el mes de septiembre. De hecho, muchos aprovechan la misma tierra donde recogen la patata. Esta es la rotación de cultivos, cambiar de uno a otro según el año, que se está extendiendo para mejorar el producto.

Lo primero que salen son las nabizas, las primeras hojas del nabo durante su crecimiento. Algunas ya se empiezan a recoger a finales de octubre, aunque lo habitual es entre noviembre y diciembre. Esta verdura se utiliza, sobre todo, para el caldo gallego.

La recogida, a partir de enero

A partir de ahí, llega el momento de los grelos, que no son otra cosa que los brotes florales del nabo, los tallos que aparecen en la planta justo antes de su floración. La recogida varía según la variedad, aunque antes hay que tener en cuenta la presencia del hongo, que tiene a la humedad y las altas temperaturas como principal agitador. El frío es imprescindible para que el color sea verde y no haya rastro de amarillo.

Por todos los factores, Javier Vila calcula que las pérdidas en el 2019 serán de un 30 % respecto a lo plantado, cuando el año pasado, por las fuertes heladas, acabaron siendo del 50 %. No obstante, es pronto para hacer una valoración numérica.

La previsión es la habitual: recoger en enero la variedad de Santiago, «de sabor suave, hojas grandes y de un color verde claro»; en febrero la de Lugo, «de sabor más fuerte, hojas dentadas y color verde intenso»; y en marzo la variedad tardía, «de sabor intenso pero dulce, hojas dentadas y color verde intenso». Explica las diferentes características Cynthia Arias, una productora de As Pontes que vende en su puesto Aleira en el mercado local y también reparte a domicilio. «Miro mucho la previsión meteorológica a largo plazo, es clave», comenta la joven pontesa, que cultiva desde hace pocos años en una zona donde el grelo tiene también mucha tradición.

En As Pontes, al igual que en Xestoso, se celebra cada año en febrero una Feira do Grelo, con una semana de diferencia entre ambas. La pontesa lleva 38 ediciones, mientras la de Monfero suma 19. En ambos sitios, eso sí, la despoblación está mermando la cantidad de producto. «No rural hai menos xente e tamén menos grelo. A ver se os máis novos, que teñen menos tradición de cultivalo, anímanse a facelo», expresa la presidenta de la cooperativa de Val Xestoso.

A partir de su recogida, queda su preparación, que va desde la típica del cocido o el caldo, hasta los experimentos en empanada, puré o incluso crujiente.

«A sementeira arranca máis tarde porque o calor vaise máis tarde», dicen en Xestoso

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