El Sercotel Villa de Laguardia es uno de esos hoteles que muchas veces buscamos para disfrutar del vino en todas sus variantes. No solamente visitar las bodegas y probar los grandes caldos, sino también por sus cualidades para nuestro bienestar.
29 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Son instalaciones orientadas a disfrutar de la cultura del vino. «El Wine Oil Spa ?explica Alberto Antolín, director comercial del hotel Villa de Laguardia? un espacio enológico para realizar actividades sociales, tienda con algunas de las principales referencias de la D.O., amplia carta en su restaurante o zona infantil de juegos en la que se aprovechan barricas para construir distintas atracciones son algunos de los atractivos para quienes quieran descubrir el enoturismo en estado puro y desconectar del estrés diario». Además, un spa especializado en vinoterapia, tienda gourmet y una amplia oferta de vinos hacen del establecimiento una opción idónea para disfrutar de una escapada enológica.
Entre bodegas tradicionales
«Nuestro hotel ?añade Antolín? está situado entre bodegas tradicionales, calados subterráneos y construcciones ultramodernas. Por ello se configura como un destino de primer orden para una escapada especial, donde la diversión y el relax se combinan a la perfección con las más sugerentes visitas y experiencias. La gastronomía es otro de sus puntos fuertes con un restaurante donde se ofrecen las mejores recetas tradicionales vasco-riojanas.
Incluso los más pequeños pueden disfrutar de la cultura del vino a través de los diferentes espacios ideados especialmente para ellos, entre los que destaca Vinfolandia, un parque de juegos en el jardín exterior del hotel compuesto por diferentes barricas transformadas en atracciones y que debe su nombre a los vinfos o duendes del vino, muy queridos en la tradición local».
Otro de los rincones que, sin duda disfrutarán los aficionados al vino es su Rincón Enológico, ideal para degustar un aperitivo antes de la comida o incluso organizar actividades, en un ambiente distendido e informal y rodeados del botellero del hotel. Quien quiera adquirir algunas referencias del territorio puede pasar también por su tienda gourmet, en la se pueden encontrar referencias seleccionadas, tanto de bodegas grandes como pequeñas y más desconocidas, aquellas que no pueden encontrarse en los lineales de los supermercados.
Tratamientos con vino y aceite
En el Wine Oil Spa, con más de 1000 metros cuadrados, hay 15 cabinas de tratamientos basados en productos autóctonos, vino y aceite, aprovechando sus propiedades en estado puro. Además, un circuito hidrotermal con cromoterapia nocturna a través de su majestuosa cúpula traslúcida.
«Nuestros profesionales ?continúa su director comercial? buscan con sus técnicas de masajes, conocimiento del cuerpo humano y diagnóstico de piel salud, bienestar y belleza a los usuarios del centro spa. El Wine Oil Scrub es un cóctel exfoliante, cuya principal tarea es limpiar nuestra piel y renovarla. Además, gracias a los ingredientes que incorpora, como la pepita de uva, el hollejo y el aceite de oliva, no solo limpia sino que nutre y deja la piel aterciopelada, ya que el hollejo tiene efecto antioxidante».
El Baño de Baco
Se trata de un baño de hidromasaje para hacer en pareja al que se le añade extracto de vino tinto. La singularidad de esta cabina es que está ambientada en una bodega: «y la bañera de hidromasaje es una barrica de madera, con lo que conseguimos activar la micro circulación, sedar y relajar sistema nervioso, además de mejorar tonicidad de la piel. En segundo lugar, obtenemos los beneficios de la uva, que rejuvenecen, protegen e hidratan la piel».
Otro de los tratamientos estrella del establecimiento es el masaje con uvas heladas, que combina la aplicación de la uva congelada con la de aceite caliente. Este masaje sorprende mucho y al mismo tiempo es muy gratificante, debido al contraste de frío y calor. Este efecto hace que realicemos una pequeña gimnasia vascular, mejorando la circulación y, además, reforzando el sistema inmunitario.
Una villa que sorprende
Laguardia, que está a muy pocos metros del hotel, es una villa que conserva sus murallas y que sorprende por su riqueza histórica y monumental, como la plaza fortificada en el centro de la villa, la iglesia de Santa María de los Reyes y su fastuoso pórtico realizado en piedra tallada, que aún conserva su policromado original del siglo XVII; la Torre Abacial; la iglesia de San Juan Bautista y el estanque celtibérico de la Edad del Hierro, que es el más grande de toda Europa,
Sus calles ocultan auténticos hallazgos, como los calados subterráneos, antiguas cuevas horadadas bajo las casas que permitían a los habitantes de la localidad escapar cuando eran atacados y, posteriormente, elaborar vinos para autoconsumo. También muy cerca están los humedales de Carravalseca, con un gran valor biológico y ornitológico,