La Audiencia cierra el caso Alvia con el exdirector de seguridad del ADIF y el maquinista como únicos imputados

Pablo González
pablo gonzález REDACCIÓN

GALICIA

El accidente de Angrois supuso un punto de inflexión en la seguridad ferroviaria
El accidente de Angrois supuso un punto de inflexión en la seguridad ferroviaria XOAN A. SOLER

El tribunal rechaza todos los recursos y deja libre el camino para que se prepare el macrojuicio, siete años y medio después del accidente que costó 80 vidas y 144 heridos

08 abr 2021 . Actualizado a las 21:18 h.

Tras pasarse buena parte de la instrucción como único investigado, el maquinista del Alvia accidentado en Santiago el 24 de julio del 2013 no estará solo en el banquillo. Lo acompañará el que era el responsable de seguridad del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), lo que significa que, finalmente, la Justicia ha dado relevancia a la ausencia de medidas de seguridad en la única curva peligrosa que había en el recorrido de alta velocidad entre Santiago y Ourense. Así, la sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña ha confirmado el cierre de la investigación del accidente. El tribunal rechaza todos los recursos presentados por las partes contra el auto del Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago, que puso fin a la investigación al no encontrar responsabilidades en las nuevas pesquisas abiertas tras un cierre anterior. La causa, tal y como había decretado el juez Andrés Lago Louro, se seguirá contra el maquinista del tren, Francisco José Garzón Amo, y el director de Seguridad en la Circulación de ADIF en el momento de puesta en funcionamiento de la línea, Andrés Cortabitarte. Ambos deberán sentarse en el banquillo para comprobar si los hechos que se les imputan fueran constitutivos de ochenta delitos de homicidio por imprudencia grave profesional y de 144 de lesiones por imprudencia grave profesional. Contra la decisión de la Audiencia no cabe presentar recurso, por lo que se deja libre el camino para que se prepare el macrojuicio, siete años y medio después del accidente.

Así, el tribunal rechaza los recursos clave en la causa, tanto el presentado por el ADIF contra la imputación de Cortabitate, como el que aportó la defensa del maquinista, al considerar que el conductor era una víctima más de la falta de protección de la curva de Angrois, donde estaba limitada la velocidad a 80 por hora y el tren descarriló a 179, sin que se hubiera desplegado en esa zona el ERTMS, el sistema que podía haber frenado al tren en el caso de un fallo humano. Tampoco se aceptaron las alegaciones de las víctimas, que pretendían que se encausara también al director de Seguridad de Renfe en el momento del accidente, Antonio Lanchares, responsable de pedir la desconexión del ERTMS embarcado en el Alvia, que habría evitado el accidente si estuviera en funcionamiento, pues daría un último aviso clave al maquinista. Los magistrados consideran que Renfe no tenía competencias en la gestión de los riesgos en la infraestructura, un argumento que sirve también para negar la existencia de un delito contra la seguridad de los trabajadores por parte de Renfe, como defendía el abogado del maquinista, Manuel Prieto. La alusión a que la operadora ferroviaria conocía el riesgo de la curva es, para la sección sexta de la Audiencia coruñesa, «una interpretación forzada». La desconexión del ERTMS no suponía, aducen, «un incremento del riesgo» y ven «conjetural» que el maquinista se hubiera percatado, apretando el botón de reconocimiento de la transición a ASFA, de que se encontraba ante la curva. Pero se obvia que el tren se habría detenido si no hubiera apretado ese botón.

Los magistrados tampoco creen que sean necesarias más pesquisas sobre el material rodante ni sobre las acusaciones de un exempleado de Talgo sobre el supuesto borrado de averías en el historial informático del tren por parte de responsables de la empresa, basándose en «la ausencia de relevancia de las supuestas averías pendientes». No creen que tengan incidencia alguna en el descarrilamiento.