El juez cierra de nuevo la instrucción del Alvia con el maquinista y un cargo del ADIF como imputados

Pablo González
pablo gonzález REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Accidente del Alvia en la curva de Angrois, el 24 de julio de 2013.
Accidente del Alvia en la curva de Angrois, el 24 de julio de 2013. XOÁN A. SOLER

Les atribuye 80 homicidios imprudentes y 144 delitos de lesiones. La causa se reabrió en noviembre por la denuncia del borrado de averías de un exempleado de Talgo, pero el juez cree que no hay pruebas que lo demuestren y que, en cualquier caso, no tendrían incidencia en el accidente

22 sep 2020 . Actualizado a las 20:58 h.

Casi un año después de que se reabriera la investigación del accidente ferroviario de Santiago por la denuncia del borrado de averías del Alvia de un exempleado de Talgo, el juez Andrés Lago Louro ha decidido volver a cerrar la causa, al no encontrar indicios suficientes para seguir investigando estos hechos, que en su opinión no tuvieron «incidencia causal en el accidente». Así, defiende en un auto que la causa se siga contra el maquinista, Francisco José Garzón Amo, y el que era el director de Seguridad en la Circulación cuando se puso en servicio la línea, Andrés Cortabitarte. A ambos se les imputa 80 delitos de homicidio por imprudencia grave profesional y otros 144 delitos de lesiones, también por imprudencia grave. En el auto se da un plazo de diez días a las partes para que soliciten la apertura de juicio oral o el sobreseimiento, así como la práctica de diligencias que se consideren imprescindibles para formular la acusación. En cualquier caso, será la sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago, la que tenga la última palabra, pues ya frenó en dos ocasiones la apertura del juicio oral al considerar que era necesario seguir investigando.

La última vez fue el pasado 7 de noviembre y tuvo que ver con la denuncia presentada por la plataforma de víctimas del Alvia, que aportaron el testimonio de un exempleado de Talgo que refería una supuesta manipulación del registro de averías del tren horas después del suceso, algo que el fabricante negó tajantemente. Entonces la Sala consideró que resultaba «ineludible» investigar los hechos expuestos por el extrabajador de Talgo, «tanto por lo que se refiere a la supuesta destrucción de pruebas como a la situación en que se hallaba el tren y su posible relación con el accidente, que ha sido uno de los objetos principales de la investigación».

Además de las declaraciones de cargos de Talgo y del denunciante, el juez encargó un informe pericial para conocer qué había de verdad en la denuncia. Lo curioso es que el ingeniero José Manuel Lamela dictaminó que habría que proponer más actuaciones judiciales para saber quién decía «la verdad» y quién «miente» sobre la supuesta orden de borrado de averías del Alvia siniestrado en Angrois. «Con el análisis de las declaraciones de los cuatro testigos no es posible establecer qué parte de las afirmaciones de cada uno de ellos es o no verdad, por lo que habría que proponer otro tipo de actuaciones que permitiesen, si es posible, determinar cuál o cuáles de ellos se ajustan a la verdad», aseguraba en el informe.