El informe pericial sobre el borrado de pruebas del accidente de Angrois no permite saber quién miente

Las declaraciones de los cuatro testigos «no coinciden en absoluto» y, en la mayoría de los casos, «son contradictorias»

la voz

El perito ingeniero industrial José Manuel Lamela cree que «habría que proponer otro tipo de actuaciones» para saber quién dice «la verdad» y quién «miente» sobre la supuesta orden de borrado de averías del Alvia siniestrado en el barrio compostelano de Angrois por parte de responsables de Talgo, hecho que denunció un extrabajador de la compañía. Esta denuncia, acompañada por una declaración jurada en la que aseguraba que responsables de Talgo mandaron eliminar pruebas sobre averías del tren poco después de ocurrido el accidente, motivó la declaración del técnico denunciante y de otros tres trabajadores de Talgo en julio ante el juez que investiga el descarrilamiento del 2013 a las puertas de Santiago, en el que murieron 80 personas y más de un centenar resultaron heridas. Tras estas declaraciones, el juez, Andrés Lago Louro, pidió al perito un informe que el magistrado da ahora por presentado, informa Europa Press.

El informe señala que «con el análisis de las declaraciones de los cuatro testigos no es posible establecer qué parte de las afirmaciones de cada uno de ellos es o no verdad, por lo que habría que proponer otro tipo de actuaciones que permitiesen, si es posible, determinar cuál o cuáles de ellos se ajustan a la verdad». Y es que las declaraciones de los cuatro testigos «no coinciden en absoluto, es más, podría decirse que en la mayoría de los casos son contradictorias», resalta.

Con el peritaje, el ingeniero industrial, encargado en el caso de analizar el material rodante, responde también a las tres preguntas que le plantea el instructor. Sobre si los defectos a los que alude el extrabajador de Talgo en su declaración jurada «realmente existieron» y si «existe constancia documental de ello», destaca que «no existe ningún documento en el que figuren las anotaciones que asegura que hizo en el programa». No obstante, precisa que «todo ello según la documentación que figura en autos del procedimiento y en la documentación aportada» por uno de los trabajadores de Talgo.

Al segundo interrogante que le traslada el juez, «si tales defectos, en caso de existir, fueron o no reparados antes de salir el tren del taller de Fuencarral los días previos al accidente», dice que «se puede concluir que el tren salió (...) apto para ser utilizado». «Todo ello», de nuevo, «según la documentación que figura en autos del procedimiento y en la documentación aportada» por el trabajador de Talgo a solicitud del propio Lamela.

Por último, si tales defectos, «en caso de existir y no haber sido reparados, pudieran haber tenido alguna incidencia en el accidente», remite a su conclusión de otro informe previo, según el cual la causa del descarrilamiento «fue el exceso de velocidad de entrada» en la curva. En cualquier caso, ve «de sumo interés plantear el interrogante de cómo es posible que una línea en la que las velocidades a las que está autorizado que circulen los trenes se sitúan entre los 200 y los 220 kilómetros por hora (...) haya sido concebida no disponiendo de un segundo nivel de protección».

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