Un nieto de Franco pretende vender su parte de Meirás a su propia empresa

Con la operación intentaría bloquear el rescate del pazo para patrimonio público


sada / la voz

Francisco Franco Martínez-Bordiú, nieto del dictador Francisco Franco, quiere vender su parte del pazo de Meirás, en Sada, a su propia empresa para aumentar el capital social de la compañía.

En concreto, el hijo de Carmen Franco y Polo presentó el pasado 7 de julio en el registro general de la Xunta las escrituras correspondientes a las actas de notificación sobre los derechos de tanteo y retracto de la séptima parte indivisa de la finca Torres de Meirás y las esculturas de Abraham e Isaac, atribuidas al maestro Mateo, por aportar un aumento de capital social a las participaciones indivisas de esos bienes a la sociedad Pristina S. L., de la que Martínez-Bordiú es socio mayoritario. El descendiente de Francisco Franco, que pertenece al consejo de administración de más de once sociedades, envió la documentación a la Xunta en cumplimiento de la Lei de Patrimonio Cultural de Galicia, que indica que «calquera pretensión de transmisión onerosa da propiedade ou de calquera dereito real de goce dos bens de interese cultural deberalle ser notificada».

Con esta maniobra, el descendiente de Franco estaría intentando bloquear la devolución del pazo de Meirás al patrimonio público, ya que ahora la Xunta dispone de un plazo de tres meses para igualar la oferta y adquirir la parte del pazo de Meirás que corresponde por herencia a Martínez-Bordiú. Las posibilidades de que el Gobierno gallego acceda a comprar al nieto de Franco la séptima parte de la propiedad y las esculturas de Abraham e Isaac son pocas. De hecho, no es habitual que desde Patrimonio Cultural se proponga el ejercicio de tanteo o retracto.

Acuerdo en el Parlamento

La actuación del descendiente del que fue jefe de Estado parece responder al histórico acuerdo tomado en el Parlamento gallego para echar a los Franco de Meirás. La Cámara aprobó en julio por unanimidad una proposición no de ley en la que se insta al Gobierno a iniciar un proceso civil para la devolución del pazo de Meirás al patrimonio público.

En el documento consensuado por las cuatro fuerzas políticas se recoge la voluntad expresa de que el retorno de la propiedad se haga sin coste alguno para el erario público. De esta forma el Parlamento rechazó la posibilidad de que la familia Franco fuera indemnizada por los gastos del mantenimiento del pazo.

Asimismo, el director general de Memoria Histórica del Gobierno central, Fernando Martínez, se comprometió a estudiar los informes jurídicos e históricos y los acuerdos alcanzados por la Xunta para la devolución del pazo de Meirás, y a incluir este asunto en la agenda del departamento estatal.

Abraham e Isaac, incluidos en la maniobra de Martínez-Bordiú

La operación de Francisco Franco Martínez-Bordiú, conocido como Francis, incluye también las estatuas Abraham e Isaac. De acuerdo con el escrito presentado a la Xunta por el nieto del dictador, las dos figuras de granito realizadas por el maestro Mateo en el siglo XII forman parte de su herencia.

Las piezas aparecieron en el pazo de Meirás en marzo, cuando la Fundación Francisco Franco, encargada de gestionar el inmueble, reabrió las visitas al público. En concreto, la pareja fue trasladada a Sada después de formar parte de la exposición sobre el maestro Mateo, que acogió el Pazo de Xelmírez de Santiago hasta finales de febrero, tras exigir sin éxito el BNG medidas cautelares para evitar que volviesen a manos de los Franco. Actualmente, las dos figuras del pórtico de la Gloria permanecen en la capilla del exterior del inmueble, declarado bien de interés cultural (BIC) en el 2008.

La aparición de las esculturas en el pazo de Meirás se produjo después de que un juez admitiese a trámite la denuncia del Concello de Santiago para recuperar las figuras, que fueron retiradas de la fachada de la Catedral durante las obras que se realizaron en su interior en el siglo XVI. Posteriormente pasaron a ser propiedad del Conde de Ximonde. Más tarde, en 1948, el noble se las vendió al Ayuntamiento santiagués bajo la condición de que las piezas no saliesen del patrimonio municipal de la ciudad. Sin embargo, años después la pareja realizada en granito fue cedida a la familia Franco, sin que conste ningún documento, según indican desde el Concello de Santiago.

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