Carballo / La Voz

La autovía de la Costa da Morte ya es una realidad. Fueron necesarios 13 años de proyectos, licencias, colocación de dos primeras piedras, problemas financieros, una crisis económica galopante, algún que otro litigio y, sobre todo, 170 millones de euros de inversión para hacer realidad el denominado tramo uno de la vía de alta capacidad que enlaza Carballo con Baio, en el término municipal de Zas.

Son 25,5 kilómetros a los que se suman otros 2,2 de un corredor que une con Santa Irena (Salto-Vimianzo).

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, aprovechó el acto de inauguración para anunciar una ampliación de la infraestructura, que quedó ayer abierta al tráfico sobre las cinco y cuarto de la tarde: «Iniciamos este mesmo ano a contratación do proxecto construtivo, que permitirá acometer a prolongación da autovía da Costa da Morte ata o concello de Vimianzo». Y añadió: «E, desde aí entroncar cara a outros lugares, como Camariñas». Según explicó el presidente de la Xunta en su intervención, llevada a cabo en una carpa instalada en plena autovía (en el enlace de A Piolla, Cabana de Bergantiños), «seguimos crendo que a Costa da Morte merece e precisa unha vía de alta capacidade que una A Coruña con Fisterra. E despois de todos estes anos temos máis claro que nunca que o camiño se fai paso a paso, e que para chegar a Fisterra fai falta chegar primeiro a Baio, desde alí enfilar cara a Vimianzo e logo cara a Fisterra. E niso estamos».

El titular de la Xunta no precisó en qué consistiría esta ampliación, pero después del acto se aclaró por parte de la Xunta que se trata de una continuación de 5,5 kilómetros, hasta enlazar Baio (Zas) con el cruce con la AC-432, que lleva a Camariñas, en el lugar de Pasarela (Calo-Vimianzo).

Sobre plazos en la Xunta se mostraron siempre muy prudentes. Tal y como había avanzado la conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, en varias ocasiones durante su visita a la comarca, «executaranse aquelas obras que se poidan pagar». Tramo a tramo «e pouco a pouco».

Una infraestructura que aligerará el tráfico en la vetusta AC-552 en diez mil vehículos diarios

La autovía de la Costa da Morte tiene unos datos que no desmerecen, sobre todo por el tipo de actuación que es y por el contexto económico en el que fue ejecutado el proyecto.

En sus apenas 25,5 kilómetros de longitud, casi 28 si se suman los 2,2 del corredor, representa una obra de ingeniería que, entre otras cuestiones, tiene muy pocas curvas en comparación con otras infraestructuras similares. Cabe decir que la autopista AG-55, entre Carballo y A Coruña, suma 51 giros en apenas 29 kilómetros (si se toma como referencia la salida carballesa de Bértoa), frente a los 18 de la nueva autovía.

Otro dato a tener en cuenta es que la recién estrenada vía de alta capacidad absorberá, según los cálculos facilitados ayer por el presidente de la Xunta de Galicia en el acto de inauguración, unos diez mil vehículos diarios de media que hasta ahora utilizaban la vetusta AC-552 (une A Coruña con Cee) para sus desplazamientos por la Costa da Morte. 

Habitantes

Este tramo uno atraviesa cuatro concellos: Carballo, Coristanco, Cabana y Zas y un quinto (Vimianzo) si se suma el corredor hasta Santa Irena. La infraestructura vertebra parte de la Costa da Morte, una comarca que suma 116.000 habitantes, pero el cabo Fisterra es el segundo punto de Galicia en volumen de visitas al año, solo por detrás de Santiago.

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La autovía de la Costa da Morte se ampliará 5,5 kilómetros hasta Vimianzo